Vamos que ya nos queda poco!
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Capitulo 31
"somos niebla, ellos no nos ven, pero nosotros los vemos. Lo que olvidan es que la niebla un día sube, y sube tan alto que se convierte en nube"
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Mientras que la noche avanzaba, la ganancias aumentaba solo de un lado. Diamante pensó que se convertiría en el gran ganador de la noche, cuando de pronto la rueda cambio a mi favor.
Cualquier que viera al tío de Darien en este instante sentiría pena,su mirada de desesperación era él placer de mis ojos. Sudaba por todos lados, como un principiante que aposto hasta las casas de sus padres.
-Dame tres cartas- rogó.
Sonreí.., estaba acabado.
-¿tienes miedo?- me burle, no podía reprimir mi sonrisa.
-Nunca perra- ¡oh si!, esta muy desesperado.
Le hice una señal a las chicas, ella repartieron más bebidas, y me alcanzaron unos papeles.
-Te daré crédito- Diamante me vio, como si estuviera dando caridad- mira- señale la mesa- Seré la ganadora, y por lo visto estas muy desesperado. Me siento generosa. Firma el papel.
Miro, y vio que eran las acciones que le robó a Darien.
-NO.
-¿no?- lo miré- bueno, pierde todo...
Agarro el papel, y firmó.
Sabia que iba a perder, no solo las acciones sino todo lo demás.
En ese momento las puertas se abrieron, y antes de que pudiera hablar sentí su aura envolverme, solo su presencia me daba tranquilidad.
- ¿Que necesitas duquesa?- me giré, y sonreí por el apodo que el mismo me dio para esta trampa.
-Guárdalo- señale el papel de transacción- Es tu paga de esta noche, no me hagas arrepentirme.
-¿quien te da el derecho?, él no está a tu servicio- mire a Diamante duramente, casi que se cae de su propia silla.
-Piensas que me vas a dar órdenes a mí. Yo lo traje, y yo me llevó.
Diamante resopló.
-Es lo que tú me dijiste que hiciera- Diamante lo miro con ojos oscuros a su sobrino.
-Tu cliente es Madam Crowl.
Tosí.
Diamante me miro- No.
-Oh si. - extendí mi mano- Madam Crowl a su servicio, pero prefiere que me llamen duquesa.
-Es imposible, conozco a Madam Crowl, ella tiene como sesenta años.
Sonreí.
-A la que conociste fue a mi asistente. Si tu eres el tonto de pensar que yo misma voy a ir a ver a los productos- bufé- Ahora entiendo porque aún no eres miembro.
En la misma frase me burle y lo desprecie por su falta de astucia. Su odio crecía aún más.
-Eres débil.- sentencie.
Iba a gritar algo, pero lo interrumpí- Dale el diez por ciento del crédito inicial.
Señale a unas de las meseras. Ella se acerco y trajo fichas poniéndolas cerca de Diamante.
-Supongo que ustedes dos no tiene ninguna objeción. - mire a Hades y Kevin.
Ambos sonrieron
-Tú mandas.
Diamante no tuvo mas remedio que ver cómo su sobrino se llevaba el papel, pero antes que cruce la puerta, su tío lo llamo.
-espera... ¿donde está...
Iba a preguntar por aquel hombre que lo había vendido.
-Le di unas vacaciones- interrumpí, y Diamante me miro- yo pagué por el muchacho, no tenias el derecho de subvenderlo, y cansarlo para mi diversión. Es mio está, y todas las noches.
Aunque él no entendiera mis palabras, sabia que Darien entendería los subtitulos de esta declaración.
-Juguemos...
-Duplicó- dije mientras lo miraba, sabia que a cada minuto se desesperaba por recobrar todo lo perdido. Bueno, era hora de la paliza final.
Sonreí y agregué- Pagó por ver.
Y ante sus ojos puse un doble par. Fue en ese momento que los ojos de Diamante brillaron antes de mostrar sus cartas, tenia full.
-Gané- se rió como si su buena suerte hubiera vuelto.
En la siguiente mano también ganó Diamante, pero en la tercera...
-Apuesto todo- con mis manos puse todas las fichas en la semana.
Hades y kelvin se retiraron admitiendo su derrota. Sonríe, eramos Diamante y yo, y él mostraba una gran duda.
-¿que vas hacer?
Una de las chicas trajo bebidas. Diamante sudaba, estaba pálido. No sabia que podía hacer a continuación...
Agarró la bebida, y cuando la iba a tomar se detuvo.
-Yo no pedí esto- miro el vaso que no era de whisky.
-Es un regalo de una admiradora del salón- menciona la mesera. Él miro el vaso, y lo arrojo al piso con frustacíon.
-Maldita, así que esta en este lugar.
-¿Quien?- pregunté de manera inocente.
Sonrió ante de responder- La ambrosía perfecta.
Hizo una pausa y miro sus cartas. Sonrió
-Apuesto todo.
También puso todo su capital. Y con eso mostró una hermosa escalera.
-¡oh, que jugada!- lo mire asombrada, mejor dijo como angustiada.- Es una lástima, pensé que ganaría.
Los labios de Diamante mostraron una esplendida sonrisa, sus ojos eran felicidad y al siguiente segundo todo su rostro mostró un odio tan fuerte que parecía que iba a golpear a alguien.
-Supongo que te destroce- solo había una jugada que podía ganarle, y esa era la mía.
-¡MALDITA!- gritó tan fuerte que mis amigos tuvieron que taparse los oídos- Eres un perra mentirosa, una tramposa...-ni lo mire, preferí ver mis uñas- ¡Hiciste trampa!, es una jugada casi imposible.
-Casi - Aclaré, mientras me levantaba de la mesa, rodeaba y llegaba a su lado.
-Perdiste, acepta tu derrota.
-JAMÁS- me miro con rencor, cuando apoyé mi mano en su hombro, y me acerque a su rostro tanto que podía oler su horrible perfume.
-Es... tú.. fin...
Diamante vio a los otros dos hombres de la habitación que se levantaba en silencio, y se iban tal como entraron. Las chicas que servían bebidas también se habían retirado. Solo eramos él y yo.
-Te aliaste con la perra ¿no?- me sonrió apartándome, y me miró.
Me recosté sobre la mesa.
-Todas las mujeres solo sirven para una cosa,- se acercó peligrosamente a mí, antes de encerrarme entre la mesa y su cuerpo.- Te daré una lección por aliarte con ella. ¿No sabes con quien te has metido?
Sonreí, porque aún no se había dado cuenta quien era yo en realidad.
- El que debe tener miedo eres tú- levante mi pierna, y lo empuje.
Se trastabillo unos pasos, su odio estaba reflejado en toda su mirada.
-No tome su bebida mágica, ¿pensaste que podías manipularme? No soy como esos bobos gigolós que contratas.
Sonreí, levantando mis dedos y haciendo la cuenta regresiva - Tres... dos... uno...
Me miró trastornado.
Le mostré lo que brillaba en mi mano, y entendió porque su cuerpo se empezó a sentir raro.
-¿que me hiciste?
Miré la pequeña aguja que había entre mis dedos y luego lo mire.
-Ahora sabrás lo que es el verdadero terror.
Con eso agarre el borde de la linea de mi barbilla, y me saque la máscara hiperrealista que tuve puesta toda la noche.
Pude captar el momento exacto donde tomó conciencia, que estuvo a mi merced toda la noche. Que la hija de aquel maldito periodista iba a destruirlo, y que esta noche, sería la última de su miserable vida.
-Maldita... perrrr
Pero no pudo continuar maldiciéndome, mientras caí inerte sobre el suelo como una bolsa de basura.
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uy! . ¿que piensa que le hará nuestra dulce serena? de dulce creo que nada jajaj
Nos quedan los últimos dos capítulos, que nervios! Gracias por seguir esta pequeña locura.
Si tiene alguna duda o quieran comentar todo sera bien recibido.
Nos vemos en los últimos dos capítulos!
