DISCLAIMER: InuYasha y Co. son propiedad de Rumiko Takahashi. La siguiente narración es creación propia y está hecha sin fines de lucro, con el propósito de entretener a los lectores.
SUMMARY: [Serie de Drabbles] Tras la derrota de Naraku, todo es diferente. Las cosas cambiaron, pero la vida que tenemos es muy distinta a la que imaginé. Sin embargo, debemos seguir apoyándonos, porque eso es lo que nos hace estar tan unidos. Porque eso es lo que querría la señorita Kagome.
Hook us up
Me limpio el sudor de la frente y vuelvo a tomar el hacha para cortar la madera que falta. La reconstrucción de la aldea ha sido rápida, ahora sólo falta terminar algunas cabañas. A lo lejos veo a Sango ayudando a colocar algunas rocas sobre el techo de una de las viviendas, en tanto Shippō, un poco más allá, lleva la madera que hace falta junto a un grupo de niños. Una sombra roja me hace dirigir mi mirada hacia el bosque, hasta el gran Árbol que se impone entre la espesura.
Ya han pasado 3 semanas desde que volvió.
Sin embargo, InuYasha sigue sin querer hablar de lo ocurrido. Respeto su silencio, pero de todas formas me preocupa.
— III —
"Together"
— Oye, Miroku.
Llega de un salto a mi lado, haciéndome sombra con su cuerpo. Alzo la mirada hasta encontrarme con la de él y le sonrío, su expresión está más tranquila que otros días.
— ¿Qué ocurre?
Se cruza de brazos y mueve su pie impaciente, luego mira en dirección a Sango y vuelve a mirarme a mí, sus ojos destellan de forma extraña antes de que vuelva a hablar.
— ¿Ustedes… se quedarán aquí?
Arqueo ambas cejas ante su pregunta, extrañado. Me pongo de pie, dejando el hacha a un lado y le sostengo la mirada.
— ¿Te refieres a Sango y a mí?
— ¡¿A quién más podría referirme?! — Me responde, revelando un poco de ansiedad. — Claro que es a ustedes.
Me quedo contemplándolo unos segundos antes de hablar, intentando descubrir el porqué de su pregunta.
— No lo sé — le respondo sinceramente, no hemos hablado sobre el tema aún —. Quizá ella quiera volver a su aldea junto a Kohaku, y si es así, iré con ellos.
Suelta un bufido, cambiando su expresión a una de reproche. Lo observo sorprendido, ¿está molesto porque podemos irnos? Fijo mi mirada en la de él, buscando una respuesta. Sé que es de pocas palabras, por algo aprendí a leer su lenguaje corporal, pero estas últimas semanas ha estado indescifrable, cerrado. Como si quisiera vivir ese dolor solo. Coloco una mano sobre su hombro para hacerle entender que puede contar conmigo.
— ¿Qué te molesta? — Parece dudar un segundo antes de abrir la boca para contestar, pero no sale ninguna palabra de ella. Sus ojos se desvían al bosque y luego vuelven a mirarme, reflejando más de lo que él quisiera. Ahora lo comprendo. Le sonrío con calma antes de hablar. — Sé que este es tu hogar y que nada te hará dejarlo. También sé que esperarás lo que sea necesario a que la señorita Kagome vuelva y lo entiendo. No te pediríamos que te fueras, tranquilo.
InuYasha vuelve a suavizar un poco el rostro, pero sus ojos expresan melancolía, incluso me atrevería a decir que también algo de anhelo. Mira el cielo que se abre sobre nosotros y vuelve a desviar su vista hacia el bosque de forma profunda, perdiéndose en eso.
— Hablaré con Sango para que nos quedemos aquí — menciono, llamando de nuevo su atención. Sus ojos se posan de nuevo sobre mí, pero no dice nada —. Es un lugar tranquilo para vivir y criar a nuestros hijos. Además, puedo ayudar a la anciana Kaede con los asuntos de la aldea, hasta que la señorita Kagome vuelva y pueda tomar su lugar después.
Asiente con la cabeza, su semblante se ve más relajado, me parece que hasta aliviado. No dice nada, sólo se aleja dando zancadas de nuevo hacia el bosque. Lo sigo con la mirada hasta que se pierde y vuelvo a mis labores, pero sin dejar de pensar en él.
Debe ser realmente difícil estar en su lugar, yo no sabría qué hacer. No me imagino una vida sin Sango, y supongo que él tampoco lo hace sin la señorita Kagome. Y comprendo que no quiera quedarse solo, porque tendrá que aprender a vivir sin ella y necesitará apoyo.
Después de todo, lo único que nos queda de la señorita Kagome es su recuerdo y nuestros lazos, que fueron naciendo gracias a ella. Por eso, debemos seguir juntos. Hasta que ella regrese, y hasta el final.
¡Heme aquí para torturarlos! (?) Definitivamente, creo que el pobre de InuYasha jamás quiso quedarse solo. Y es bueno que su amigo lo comprenda.
¡Gracias infinitas a Mor y a Nuez por pasarse y dejarme sus alentadores reviews! Esto es con cariño y amor para ustedes.
Mañana subiré el siguiente :) así que...
¡Nos leemos!
Yumi~
