DISCLAIMER: InuYasha y Co. son propiedad de Rumiko Takahashi. La siguiente narración es creación propia y está hecha sin fines de lucro, con el propósito de entretener a los lectores.

SUMMARY: [Serie de Drabbles] Tras la derrota de Naraku, todo es diferente. Las cosas cambiaron, pero la vida que tenemos es muy distinta a la que imaginé. Sin embargo, debemos seguir apoyándonos, porque eso es lo que nos hace estar tan unidos. Porque eso es lo que querría la señorita Kagome.


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Las estrellas se ven más brillantes esta noche y la luna menguante baña con su luz cada rincón que alcanza. Salgo de la cabaña y comienzo a caminar, sin siquiera pensarlo. Sé dónde se encuentra ella, como cada noche. Suspiro al divisarla a lo lejos, sentada contemplando el pozo. Nunca logré entender del todo lo profunda que era la relación que entablaron las dos, pero sé que Sango veía en la señorita Kagome algo más que una amiga.

IV

"Wishes"

Me siento a su lado y le tomo la mano, ella se acomoda a mi lado y apoya su cabeza en mi hombro, sin dejar de mirar el pozo. Deposito un corto beso en su cabeza y también dirijo mis ojos hasta el pozo. Esto se ha convertido casi en un ritual.

— Hoy reconstruimos la última cabaña de la aldea — menciono, rompiendo ese silencio que también se ha hecho costumbre cuando estamos así. Ella deja de observar el pozo por unos segundos para fijar sus ojos en los míos —. Eso quiere decir que ya podemos ocuparnos de otros asuntos.

Su mirada brilla, pero pronto la desvía, aunque siento como sus hombros se tensan un poco y el agarre de nuestras manos se estrecha. Contemplo su figura y suelto un suspiro de anhelo. He esperado este momento por mucho tiempo y sé que ella también.

— Sango, si tú aún lo deseas, ¿te casarías conmigo?

Vuelve a mirarme con una sonrisa nostálgica en sus labios, sus ojos perdidos en algo de lo que soy ajeno. A pesar de que me molesta la sensación de tenerla distante, sigo en espera de su respuesta en silencio.

— Claro que sí — casi lo murmura, pero su voz es firme y segura —. Es uno de mis más grandes deseos.

— ¿Entonces…? — Aunque me haya dicho que sí, siento que hay algo que la hace dudar. Sigue viendo el pozo, con la mirada profunda llena de añoranza y esa triste sonrisa vuelve a aparecer.

— Kagome y yo solíamos imaginarnos ese día — su voz ahora es suave y cargada de melancolía —. Quizá ella lo ansiaba más que yo. Sus ojos siempre brillaban cuando me escuchaba hablar de nosotros… me gustaría que ella pudiese estar presente ese día, pero es posible que nunca regrese…

Caen lágrimas de sus ojos, la incertidumbre que nos causa la situación de la señorita Kagome se fuerte, pero ahora que lo pienso, para Sango debe ser incluso más abrumador porque ellas eras las chicas.

Aunque me jacto de mi conocimiento sobre las mujeres, la amistad que se formó entre ellas, la complicidad que compartían y el apoyo que se brindaron siempre, especialmente en los temas emocionales, sigue siendo una maravilla poco descubierta por mí.

Sé que jamás podré darle a Sango lo que le brindaba la señorita Kagome y eso me hace sentir un poco de frustración. Yo también la extraño, pero confío en lo que dice InuYasha, que ella está bien. Puedo acostumbrarme a su ausencia, probablemente debido a que la mayor parte de mi vida fue solitaria. Pero eso no significa que no quiera que vuelva. De hecho, también me gustaría que estuviese presente, seguramente ahora nos estaría espiando.

Abrazo a Sango por la espalda y apoyo mi cabeza en la suya, limpiando el rastro húmedo que hay en sus mejillas.

— Tengo la certeza de que la señorita Kagome está bien y que si no fuese así, InuYasha lo sabría. También desearía que estuviese presente, pero es probable que no la veamos en un largo tiempo. Estoy seguro, sin embargo, de que ella nos desea lo mejor y nos envía sus bendiciones desde donde está.

Logro sacarle una tímida sonrisa, lo que me alivia un poco.

— Seguro que sí — dice ella, volviendo a mirar el pozo.

— Ella siempre quiso que todos fuésemos felices — continúo, mirando también la estructura de madera y sintiendo como si la señorita Kagome estuviese con nosotros, animándonos —. Y en su honor tenemos que seguir adelante. Además, alguien debe cuidar de InuYasha mientras ella no esté.

Asiente con la cabeza y luego me toma del brazo suavemente. Admiro su semblante, ahora más sereno y le sonrío.

— ¿Entonces…?

Río por lo bajo al escuchar de su boca la misma interrogante que antes le hiciera yo. Tomo una bocanada de aire y miro directo a sus ojos.

— Casémonos y vivamos aquí — le pido, ella me devuelve una mirada alegre —. Es un lugar tranquilo y además, no dejamos solo a InuYasha…

— Es lo que había pensado. No quiero alejarme de él, ahora nos necesita más que nunca.

Seguimos mirando el pozo, rodeados de una inusitada tranquilidad. En estos momentos, estoy seguro de que la señorita Kagome está con nosotros y nos agradece que cuidemos al hanyō. Vuelvo a sonreír, confiando que la volveremos a ver algún día.


¡Yo de nuevo! Como dije, acá está el siguiente, ahora un poco más de MirSan (cómo no, si los amo y me sacan suspiros...) ejem, lo siento.

Nuevamente agradecer a Mor y Nuez, que dejan tan hermosos reviews. Las amo y por eso las hago fangirlear (?)

Espero que nos leamos pronto, ya que estoy inspirada :3

¡Un abrazo apretado!

Yumi~