DISCLAIMER: InuYasha y Co. son propiedad de Rumiko Takahashi. La siguiente narración es creación propia y está hecha sin fines de lucro, con el propósito de entretener a los lectores.
SUMMARY: [Serie de Drabbles] Tras la derrota de Naraku, todo es diferente. Las cosas cambiaron, pero la vida que tenemos es muy distinta a la que imaginé. Sin embargo, debemos seguir apoyándonos, porque eso es lo que nos hace estar tan unidos. Porque eso es lo que querría la señorita Kagome.
Hook us up
La idea entusiasmó a todos. Al parecer, la celebración de una boda les da la excusa perfecta para festejar después de que Naraku fuera derrotado y la aldea se reconstruyera.
Me dirijo sonriente hasta la cabaña que será nuestro hogar dentro de unas horas, a mi alrededor los aldeanos me saludan alegres mientras realizan los últimos preparativos.
Si bien ambos insistimos en que sea algo sencillo, la aldea está muy emocionada. A lo lejos diviso a la anciana Kaede acercarse a mí a paso lento pero seguro, llevando entre sus manos la jarra para el sake de la boda. Llega a mi lado y me sonríe de forma cálida.
— ¿Nervioso, Su Excelencia?
— VI —
"Nervous"
Me sorprendo al escuchar su pregunta, admirando su capacidad de leer mi mirada. Porque no sé qué otra cosa pudo delatarme.
— Un poco, la verdad.
Vuelve a sonreír y apoya su cansada mano sobre mi hombro, en un gesto de aliento que agradezco enormemente. Creía que este día no iba a tener esos efectos en mí, pero al parecer la ansiedad y los nervios hoy están a la orden del día.
— Tranquilo, monje — me anima con su voz profunda y llena de comprensión —. Este es un día muy especial para todos, pero para ustedes es el inicio de una nueva vida. Sé que lo desconocido del matrimonio puede generar algunos temores, más en usted que tiene una naturaleza más libertina; pero confíe en mí: a lo largo de mis años, he tenido el placer de ver a pocas parejas que se profesen un verdadero amor. Y ustedes son una de ellas.
— Gracias.
— No me agradezca. Para mí es un honor ser testigo de su amor y poder participar de su unión. Sé que los dos serán muy felices.
Sin borrar su gesto amable, mira de reojo en dirección a su cabaña, donde se encuentra mi futura esposa. Yo hago lo mismo, pensativo. ¿Qué estará haciendo Sango en estos momentos? Suelto un suspiro, un poco ansioso, algo que la anciana sacerdotisa nota muy fácilmente.
— Calma, Su Excelencia — me mira con cariño en sus sabios ojos profundos —. Debe tenerla, porque tendrá que transmitírsela a Sango. Ella también está nerviosa, pero creo que tiene más dificultades para manejar la situación que usted. Ahora, si me disculpa, iré a terminar de disponer todo para la ceremonia. Con permiso.
Le dedico una sonrisa en agradecimiento y la sigo con la mirada hasta el templo en donde dentro de poco, uniremos nuestras vidas. Decidimos realizar una ceremonia sintoísta, respetando la tradición familiar de ella, pues así lo pidió Kohaku y de esa forma honraremos a sus antepasados.
Echo un vistazo a la fachada de la cabaña y sonrío al imaginar la vida que se nos viene por delante. De pronto aparece Shippō, saltando por los tejados con algo entre sus brazos. Lo observo, tratando de distinguir que lleva, hasta que se da cuenta y lo oculta entre sus ropas, acercándose a mí.
— Hola, Miroku — me saluda, saltando hasta mi hombro, alegre como siempre —. ¿No deberías estarte preparando para la boda?
— Sí, sólo vine a ver que todo siguiera en orden…
— Pero si la revisaste anoche… ¿lo olvidaste? — Su voz es un poco burlona y sus pequeños puños golpean suavemente mi cabeza. Me río un instante antes de responderle.
— No, no lo he olvidado, pero nunca está de más. Más vale ser precavido.
— ¿No será que estás nervioso, eh, Miroku?
Vuelvo a reír, Shippō también lo hace, hasta que somos interrumpidos.
— Oye Shippō, apresúrate. No tenemos todo el día.
Inuyasha aparece por el camino, con el ceño fruncido mirándonos directamente. Shippō se acomoda la ropa en el lugar donde antes había ocultado lo que llevaba y de un salto se acomoda en el hombro del hanyō, quien al parecer está molesto por la espera.
— Lo siento InuYasha…
— Keh, da igual. ¿Tienes lo que te encargué? — Pregunta, viéndome de reojo. El zorrito responde con un movimiento afirmativo de su cabeza. — Bien, andando entonces… Nos vemos en la boda, Miroku.
— Sí…
Ambos se alejan rápidamente por el camino, los sigo con la vista hasta que se pierden en los límites del bosque. ¿Qué estarán tramando? Sólo espero que no se metan en problemas. Por lo menos InuYasha se ve mucho más animado, a pesar del semblante serio. Sonrío para mis adentros y respiro profundo, tratando de mantener a raya los nervios.
Aunque sé que seguirán ahí. Después de todo hoy es el día.
Hoy comienza nuestra nueva vida.
¡Hola! Dije que hoy me verían de nuevo, ¿no? Ahora en espera de la boda, que ya tengo casi lista, por cierto.
Agradezco a todos los que pasan a leer, pero especialmente a Mor, Nuez y Aiida que se han dado el tiempo de comentar. Un abrazo enorme y apretado para las tres :3
Bien, espero que nos leamos pronto, estaré dando noticias seguido, al parecer. ¡Saludos!
Yumi~
