DISCLAIMER: InuYasha y Co. son propiedad de Rumiko Takahashi. La siguiente narración es creación propia y está hecha sin fines de lucro, con el propósito de entretener a los lectores.

SUMMARY: [Serie de Viñetas] Tras la derrota de Naraku, todo es diferente. Las cosas cambiaron, pero la vida que tenemos es muy distinta a la que imaginé. Sin embargo, debemos seguir apoyándonos, porque eso es lo que nos hace estar tan unidos. Porque eso es lo que querría la señorita Kagome.


Hook us up


Luego de que InuYasha nos deja solos, ayudo a Sango con la loza y nos disponemos a ir rumbo a la cabaña de la anciana Kaede. Antes de salir, contemplo el ramo de flores que llevó ella durante la boda, el que dejamos en un jarrón a la entrada. Aún conservan el aroma y belleza de ayer.

— ¿Qué tanto miras? — Sango llega a mi lado y me toma del brazo.

— La flores. De verdad son hermosas.

Me regala una amplia sonrisa y luego me señala la puerta. Dejamos la casa y a paso tranquilo caminamos por el sendero hacia la aldea.

XI

"Supporting"

La paz puede sentirse alrededor, hay niños jugando por doquier, los aldeanos se dedican a sus labores de forma animada y todos nos saludan felices. Aún queda algo de la decoración del día anterior, algunas jóvenes se ocupan de retirarla y las niñas la usan para adornar sus kimonos o peinados. Sonrío, pensando que en un futuro alguna de ellas podría ser nuestra hija.

Divisamos a Kohaku, Rin y Shippō sentados a la sombra de un árbol, comiendo dulces, Kirara nos ha sentido y se acerca corriendo para saltar a los brazos de Sango. Ella la recibe con cariño, mientras los muchachos se aproximan.

— ¡Sango, Miroku! Pensé que no los veríamos hoy — dice Shippō, saltando a mi hombro —. La anciana Kaede dijo que no fuéramos a molestarlos…

— Sí, le dijo a Shippō que debíamos esperar a que ustedes salieran — agrega Rin, echándose otro dulce a la boca —, que quizá ustedes podían estar ocupados.

Sango se sonroja levemente, al igual que su hermano; yo río ante la sutil insinuación, abrazando a mi mujer.

— Son niños, no pensarán en eso — le susurró al oído, ella asiente aunque se aferra más a mi brazo.

— Ah… ¿y qué tal su primer día de matrimonio? ¿Mi hermana no lo intoxicó con su comida? — Mi cuñado trata de alivianar el ambiente, aunque no le resulta.

— ¡Kohaku! ¿¡A qué te refieres con eso!? — Sango lo fulmina con la mirada, yo sólo río por lo bajo.

— Bueno, hermana… la cocina no es uno de tus fuertes…

— Pues hoy ha preparado un delicioso estofado — menciono, salvando a Kohaku de una represalia mayor —. Quizá haya mejorado con el tiempo. Podrías comprobarlo tú mismo… ¿por qué no van a cenar hoy a la casa?

Shippō y Rin están felices con la invitación, pero Kohaku parece dudar un poco. Sango se acerca y le sonríe.

— Eres mi hermano y quiero pasar tiempo contigo también. ¿Vendrás, verdad?

Asiente con la cabeza, los otros dos le celebran la decisión. Nos despedimos y seguimos el recorrido hasta llegar a la cabaña de la anciana Kaede. Nos recibe con una sonrisa alegre, ofreciéndonos té para beber. Aceptamos y nos sentamos junto a ella en el interior.

— Queríamos agradecerle la ayuda que nos envió con InuYasha, no debería haberse molestado — le dice Sango, sonriéndole con cariño.

— ¿Él dijo que había sido yo? — Nos pregunta, un poco extrañada.

— Exacto, ¿acaso no es así? — La observo con curiosidad.

— Bueno, yo envié los paquetes, pero fue InuYasha quien preguntó si estarían bien y si había algo que hacer para ayudarlos. Estaba bastante ansioso, la verdad — la anciana sacerdotisa suspira y luego bebe un poco de té antes de continuar —. Creo que sólo busca una forma de dejar de pensar en Kagome, de hacer algo que lo aleje del pozo y del Árbol Sagrado… pero, inevitablemente, siempre vuelve.

Nosotros guardamos silencio, en realidad no sabemos cómo reaccionar, porque InuYasha no nos dejará ayudarlo. Él piensa que tiene que vivir esto solo, o por lo menos así es como lo siento. Creo que sería bueno intentar hablar de nuevo con él.

— Debe sentirse realmente mal… — Murmura Sango, tomando mi mano.

— Sí, la señorita Kagome debe hacerle mucha falta — agrego, apretando con seguridad la mano que acaba de tomarme y pensando en qué haría yo si la situación fuese distinta, si fuese ella la que no estuviese conmigo.

Yo no sería capaz de seguir, creo que no podría soportarlo. En un acto reflejo, abrazo a Sango, estrechándola contra mí con aprehensión. Ella apoya su cabeza en mi pecho y presiona su mano contra la mía, como si quisiera decirme "tranquilo, estoy aquí y no me iré a ninguna parte sin ti". Sonrío y le beso la cabeza, es tan reconfortante tenerla a mi lado.

— Tenemos que ayudar a InuYasha a vivir con esto — Sango suena preocupada, la comprendo a la perfección.

— Por supuesto que lo haremos, pequeña — le respondo.

— Me alegra saber que InuYasha los tiene a ustedes — la anciana Kaede nos sonríe con cierta angustia en sus cansinos ojos —. Yo ya soy vieja y no me quedan muchos años; no sabemos si Kagome regresará ni cuándo lo hará, por lo que él necesitará de nuestro apoyo por mucho tiempo, quizá más del que yo dispongo, me temo.

Sango y yo nos miramos unos segundos. Sabemos que ella tiene razón, pero pensar en eso siempre será difícil. La anciana lee a la perfección nuestros semblantes y nos tranquiliza con una amable sonrisa y cálidas palabras de apoyo.

Al rato volvemos a nuestro hogar; al ingresar, vuelvo a observar las flores, pensando en InuYasha. No lo dejaremos solo, porque a pesar de todo, él siempre nos dio fuerzas para seguir adelante.

Porque si no fuese por él y la señorita Kagome, mi vida no hubiese tenido el sentido que tiene hoy.


Palabras: 904 sin contar disclaimer ni notas.


¡Hola~! He aquí otra actualización de este lindo grupo :3 ¡Espero sus comentarios!

Agradezco especialmente a Nuez que dejó su review fangirlero ayer (te amo, ¿sabes? xD) y a todos los que leen.

¡Besos y abrazos para todos!

Nos leemos pronto =)

Yumi~