DISCLAIMER: InuYasha y Co. son propiedad de Rumiko Takahashi. La siguiente narración es creación propia y está hecha sin fines de lucro, con el propósito de entretener a los lectores.

SUMMARY: [Serie de Viñetas] Tras la derrota de Naraku, todo es diferente. Las cosas cambiaron, pero la vida que tenemos es muy distinta a la que imaginé. Sin embargo, debemos seguir apoyándonos, porque eso es lo que nos hace estar tan unidos. Porque eso es lo que querría la señorita Kagome.


Hook us up


Llegamos a una aldea y sus habitantes nos observan extrañados. Preguntamos si han sentido alguna energía maligna o algo fuera de lo común, ya que nosotros pudimos percibir algo a lo lejos, pero sólo fue momentáneo. Los aldeanos niegan saber algo al respecto, algunos hasta parecen escépticos y nos tratan de estafadores. Sango se molesta bastante por la situación, yo sólo trato de ignorarlos, después de todo estoy acostumbrado a eso, de cierta forma.

Observo a mi esposa frente a mí, acercándose a algunos aldeanos y explicándoles la situación. Contemplo su figura curvilínea, entallada en el traje negro y aprovecho de recorrerla con la vista, extrañaba verla así. Me deleito con sus pronunciadas curvas, firmes y a la vez femeninas. De verdad, su cuerpo es mucho más atractivo en ese ceñido uniforme. De pronto, me percato de que algo cambió. Sus caderas están más anchas y redondeadas. Es cierto que hace tiempo no vestía su uniforme, pero estoy seguro que eran menos acentuadas. Ella me mira de reojo un instante, yo le sonrío esperando que no haya notado mi mirada.

La gente sigue negando la presencia de algo extraño, cuando de pronto se nos aproxima un guardia y realiza una breve reverencia.

— Su Excelencia, es requerida su presencia en el Palacio — indica, fijando su mirada en mí —. La princesa teme que una maldición haya caído sobre su familia y pide su consejo.

XV

"Scars"

Siento como Sango aprisiona mi brazo al escuchar la palabra "princesa", es obvio que no le agrada la idea.

— Nos espera un largo camino a casa, quizá en otro momento — le dice al soldado, quien la mira confundido.

— Lo lamento, pero me ha pedido que insista. Si así es necesario, pueden alojar en el Palacio. Por favor, ella teme por la vida del terrateniente.

Asiento con un gesto al hombre, él nos pide que lo acompañemos. Me acerco al oído de Sango y le susurro:

— ¿No te gustaría recordar viejos tiempos?

— Más te vale no quedarte a solas con la princesa; cada vez que hacías eso, terminabas en apuros — me responde, con la amenaza y el reproche poco disimulados en su voz.

— No era tan terrible, tus celos siempre me salvaban — me mira con recriminación, aunque puedo percibir una ligera sonrisa.

— Sólo espero que ahora no tenga que recurrir a ellos.

Le tomo la mano cariñosamente, ella aprieta sus dedos contra los míos y seguimos caminando.

La princesa nos espera para relatarnos los males que han acontecido desde que el terrateniente volvió de una guerrilla. Tras pedir su autorización, inspeccionamos el lugar y descubrimos que las energías malignas emanan del cuarto que se encuentra junto al del Señor. Ingresamos y nos encontramos con una gran cantidad objetos, de seguro producto de los saqueos de la guerrilla. Los causantes de las malas energías son un conjunto de pergaminos ubicados en un rincón.

Me acerco a Sango, tomo su mano izquierda y coloco un pequeño rosario en su muñeca, ella me sonríe; las palabras sobran, sabemos lo que viene. Después de lanzar los pergaminos, la energía se dispersa y ataca. Con la sincronía que sólo se logra al luchar codo a codo tanto tiempo, acabamos con la amenaza, mientras las estrellas se alzan en el cielo. Los habitantes parecen impresionados y ofrecen una celebración, aceptamos por cortesía, pero pronto nos retiramos, estamos un poco cansados.

Ya dentro de la habitación, Sango se desata la coleta para luego desvestirse de espaldas a mí; sé porqué lo hace, la abrazo por detrás y noto su sorpresa, pero no dice nada. Hago su pelo a un lado para besarle la cicatriz, mientras la ayudo a quitarse el traje.

— N-No deberías hacer eso, mi espalda no es… sexy.

— ¿Quién lo dice? — Acaricio la zona, ella se estremece un poco. Ha tratado de evitar que recorra su espalda todo este tiempo, pero es momento que deje de avergonzarse. — Pequeña, te conocí con esta cicatriz y así me has gustado siempre. Esto sólo te hace más atractiva, porque demuestra lo fuerte que eres.

— Miroku…

— Además… — La giro y apoyo mi frente en la suya, sonriéndole. — Cada centímetro de ti me vuelve loco, con o sin cicatrices. Y estás aún más sexy, ¿lo sabías?

— N-No, ¿por qué lo dices?

Parece un poco nerviosa, me encanta cuando reacciona así. La tomo de las caderas y la acerco a mi cuerpo, se sonroja con el gesto, pero no separa su mirada de la mía. Le beso el cuello antes de seguir.

— Tus caderas están más anchas. Tus curvas me encantan.

Frunce un poco el ceño, llevándose las manos hasta la zona mencionada, evaluando mis palabras.

— Es cierto… Ay no, estoy engordando…

La miro extrañado, había olvidado que este tipo de cosas son delicadas en las mujeres. La vuelvo a acercar a mí, abrazándola por la cintura y recorriendo sus curvas, demostrándole que es tan o más atractiva que siempre.

— Sango, no creo que sea eso. Probablemente, sea porque, bueno… ya iniciaste tu vida sexual

Sus mejillas enrojecen, beso ahora sus labios y la aprisiono contra mi cuerpo.

— ¿Seguro que sólo son mis caderas?

— Conozco tu cuerpo a la perfección, son sólo tus caderas. Así que deja de pensar en eso y mejor termino de sacarte el uniforme…

Se separa un poco de mí y tira del nudo que ata mis hábitos, con una sonrisa coqueta. Sango me fascina en todas sus facetas, amo cada partícula de ella, tal y como es.

Jamás cambiaría nada de ella, así es perfecta para mí.


Palabras: 915 sin incluir disclaimer ni notas.


Hello~ Primero, ¡perdón si ha pasado mucho tiempo! Mi idea original era subir una viñeta por día, pero con lo turnos, el estudio y todo lo demás, pues ya se me fue de las manos. De todas formas, trataré de actualizar lo más seguido posible, así que no desesperen (?)

Ahora, ¿qué opinan? Siempre he pensado que Sango, a pesar de toda su seguridad y de saber que Miroku la ama, siente que sus cicatrices - porque debe tener más de una, aunque la de la espalda es la mayor - no son atractivas, porque ella como mujer-chica-femenina igual es un tanto inexperta y hasta insegura. Peeeero su esposo sabe de eso, y la ama tal cual, sin cambiarle nada, ni los celos y golpes.

Nuevamente agradezco a Nuez y Mor por su apoyo y fangirleo en este pequeño proyecto. Son las mejores y extraño no poder hablar tanto con ustedes ahora :( Matemos a nuestras obligaciones y demás para ser libres y fangirlear como corresponde (?)

¡Gracias a todos los que leen! ¿No creen que el fic se merece un par de palabras de su parte? ¿Podrían dejar un review para saber qué les pareció?

¡Un beso, nos leemos pronto!

Yumi~