DISCLAIMER: InuYasha y Co. son propiedad de Rumiko Takahashi. La siguiente narración es creación propia y está hecha sin fines de lucro, con el propósito de entretener a los lectores.
SUMMARY: [Serie de Viñetas] Tras la derrota de Naraku, todo es diferente. Las cosas cambiaron, pero la vida que tenemos es muy distinta a la que imaginé. Sin embargo, debemos seguir apoyándonos, porque eso es lo que nos hace estar tan unidos. Porque eso es lo que querría la señorita Kagome.
Hook us up
Sango se peina delicadamente sentada a mi lado, la contemplo desde mi ubicación recostado en el futón y sonrío, embelesado ante su imagen. Parece una verdadera princesa. Me acomodo un poco y pongo mi mano en su muslo, aprovechando de besar la piel que está libre de la protección de su yukata.
— ¿Quieres comportarte? Intento peinarme.
Su voz corta por completo la imagen delicada de hace unos momentos. No me aparta, pero tampoco me presta más atención. Retiro mi mano y me incorporo, mirándola detenidamente.
— Déjalo así, me fascina cuando llevas el cabello suelto — mis palabras son recibidas por una dura mirada de reojo.
— Pues a mí me molesta para hacer las labores de la casa.
— Te dije que estos días las haría yo, tu herida aún no sana del todo — le recuerdo, ella deja el peine a un lado y me mira directo a los ojos, por un segundo creo que me hablará con cariño.
— Hazlo, entonces. Ya es tarde.
Suspiro, hoy será otro día más en el que tendré que lidiar con su genio.
— XX —
"Unleash"
Voy hasta la cocina y preparo el desayuno, más concentrado en mis pensamientos que en lo que hago. Sango ha estado mucho más irascible desde que volvimos junto a InuYasha de esa aldea. Al principio pensé que podía ser debido a la frustración de haber estado en esa situación, aunque no quiso hablar del tema después; ni siquiera sobre la razón por la que quedó así de expuesta. Pero ahora, ya pasados unos días, creo que hay algo más.
Tomo la bandeja y la llevo hasta la habitación, pero al entrar no encuentro a mi esposa.
— ¿Sango?
— Ya voy — su voz llega desde el cuarto de al lado, que da directo a la parte trasera de la casa, y se escucha un poco diferente. Como cansada.
— ¿Estás bien? — Me dirijo hasta el lugar, pero ella vuelve a entrar a nuestra habitación antes de que avance.
— Sí, no te preocupes — trata de sonreírme, aparentando que no pasa nada. Sin embargo, está pálida, lleva el pelo tomado y por su frente corren un par de gotas de sudor.
La observo con el ceño fruncido, esto no es normal. Se sienta frente al desayuno, mira la comida de reojo y hace una mueca, disimulada pero aún así sé que es de desagrado. Me siento frente a ella, con la bandeja de por medio, pero sin dejar de mirarla fijamente. Está diferente, no sólo su carácter, sino que su comportamiento y también su cuerpo.
— ¿Volviste a vomitar? — Pregunto, hace un par de días que ha despertado igual. Asiente levemente con un gesto, pero trata de restarle importancia.
— Debe ser algo que comí…
Exhalo pesadamente y tomo sus manos, ella me mira un poco confundida. No sé cómo se tomará lo que le diré, pero tiene que considerar la posibilidad. Después de todo, ya ha pasado bastante tiempo desde que nos casamos.
— Dudo que sea eso, no es la primera vez — arruga un poco las cejas, no sé si sepa a dónde quiero llegar —. Y no son sólo los vómitos y las náuseas matutinas, Sango. Tu humor también ha estado diferente estos días y, bueno… tu cuerpo está cambiando.
Abre un poco los ojos, sorprendida, pero luego su semblante se muestra pensativo. Puedo notar el mar de emociones reflejadas en su mirada, entre las que destacan un poco de temor, anhelo, ansias y alegría. Presiono con cariño sus manos, su mente vuelve al presente y vacila un poco antes de hablar.
— ¿Crees, de verdad, que…? ¡Ay, no! Pero ¿no será demasiado pronto? Es decir… no, espera — creo que el remolino que es su interior se muestra bastante bien en su rostro con cada palabra —. No puede ser. Yo lo sabría, es mi cuerpo. Estás imaginando cosas, no puedo estar embarazada.
Siento un extraño calor confortante que recorre mi interior al escuchar la palabra. Le sonrío de forma tranquilizadora, creo que entiendo la razón de todos sus temores, pero esto es algo que iba a pasar, tarde o temprano. Y pese a todo, nuestra intimidad es muy activa y eso aumenta las posibilidades.
— Pequeña, claro que puedes estarlo. Además, conozco tu cuerpo tan bien como la palma de mi mano y sé que está distinto. Tus caderas, tus pechos… — Me acerco y beso su cuello, a la vez que toco las zonas mencionadas, sonrojándola.
— Pero, Miroku… si es cierto, ¿qué pasará? — Me pregunta, tratando de apartarme y con el semblante confundido. — Es decir, yo ya no…
Su mirada baja hasta su vientre, ahora comprendo mejor qué quiere decir. Suelto una risita y vuelvo a abrazarla, mordiéndole suavemente el lóbulo de la oreja.
— Si es cierto, seremos padres — le digo, sin separarme de su oído —. Yo seré el esposo y futuro padre más feliz y orgulloso que pueda haber, y tú serás la embarazada más sexy que exista. Estaremos juntos y seremos felices.
— ¿Incluso con una enorme panza de embarazada, crees que seré sexy?
— Aún más, porque serás la madre de nuestro hijo.
Sus ojos se llenan de lágrimas, asiente con un gesto y me abraza, le acaricio la cabeza suavemente y sonrío, al parecer me he librado de su mal humor por hoy.
— ¿Podemos mantenerlo en secreto unos días? Hasta que la anciana Kaede pueda confirmarlo, por favor.
— Como desees, pero espero que lo sepamos pronto, porque sólo deseo anunciarle al mundo que tendremos un hijo.
— ¿Y si… no fuese cierto, si aún no…? — Su tono está impregnado de temor. Me separo un poco del abrazo para mirarla directo a los ojos, transmitiéndole todo mi amor así.
— Seguiremos intentándolo. No tengas miedo, pase lo que pase, seguiremos juntos. ¿De acuerdo?
Sonríe y vuelve a abrazarme. Nos quedamos así un rato, disfrutando esa calma. Le desato el listón del cabello y paso mis dedos por entremedio, acomodándolo en su espalda.
— Déjate el cabello suelto hoy, ¿sí?
— Está bien.
Vuelvo a perderme en su aroma, su tacto, su respiración en mi cuello. Soy tan feliz.
Palabras: 998 sin incluir disclaimer ni notas.
¡Está bien, todas le dieron al clavo! O sea, eso sospecha Miroku. Y... ¿si no es así? Pues bien, a él no le molestaría seguir intentando.
Abrazos apretados y agradecimientos especiales a Nuez (mujer, me obligas a fangirlear xd), a SisiInuKag, Manekineko Tsukino, y a los dos Guest que se pasaron a dejar reviews (a uno de ellos, le aclaro que el fic está ambientado en los 3 años de ausencia de Kagome, por eso no aparece, lo lamento). A mi querida Mor, le digo que sigo odiando sus obligaciones, pero ahora las mías me harán ir más lento, así que espero nos pongamos al día en algún momento (?) ¡ánimo con todo!
Respondo los reviews en cuanto pueda. También agradezco a todo aquel que lea, me gustaría saber su opinión.
Espero leernos pronto.
Yumi~
