DISCLAIMER: InuYasha y Co. son propiedad de Rumiko Takahashi. La siguiente narración es creación propia y está hecha sin fines de lucro, con el propósito de entretener a los lectores.
SUMMARY: [Serie de Viñetas] Tras la derrota de Naraku, todo es diferente. Las cosas cambiaron, pero la vida que tenemos es muy distinta a la que imaginé. Sin embargo, debemos seguir apoyándonos, porque eso es lo que nos hace estar tan unidos. Porque eso es lo que querría la señorita Kagome.
Hook us up
Miro el sonriente y un poco ansioso rostro de Sango observando el paquete que he dejado sobre la mesa, esperando con los ojos brillantes. Lenta y un tanto nerviosa, acerca su mano hasta el nudo, aunque la detiene antes de tocar la cuerda; le sonrío, colocando mi mano sobre la suya y terminando el recorrido.
— Es el primer obsequio que recibimos como padres…
Su voz es tan dulce. Acaricio su mejilla, logrando que sus ojos se fijen en los míos por unos instantes.
— Así es.
Ahora ella me sonríe luego de escuchar mis palabras y tira por fin del extremo de la cuerda, desatando el amarre.
— XXIII —
"Presents"
Abrimos el paquete por completo y nos encontramos con dos hermosas yukatas pequeñas, una un poco más grande que la otra, de color blanco y la otra, de un tono cielo pálido. A mi mujer se le llenan los ojos de lágrimas, mientras observa las prendas y pasa sus dedos por la delicada tela. Hago lo mismo, notando la calidad del regalo, y recuerdo que la madre de InuYasha era una princesa.
— Esto… — La voz de Sango está cargada de emoción, no intenta ocultarlo. — Esto debe haberlo guardado para sus propios hijos…
Limpio con mi pulgar la lágrima que se ha escapado de sus ojos y la abrazo, comprendiendo el sentimiento que la aborda. Beso su cabeza y suspiro, sin encontrar palabras para responder. Ella tiene razón y, a pesar de que para InuYasha la noticia de nuestro hijo es maravillosa, creo que también debe dolerle de cierta forma.
— Él de seguro también desea tener su propia familia… debe haberlo anhelado, vivir junto a Kagome y tener hijos… es triste saber que no ha podido hacerlo, aún después de todo… debe sentirse realmente solo.
Niego con un gesto, estrechando aún más el abrazo. Sé que las palabras de Sango son ciertas, y comparto su preocupación y angustia. Sin embargo, también sé que no podemos hacer mucho por él, por lo menos no ahora.
— Cariño, sé que te preocupa, a mí también, pero InuYasha no está solo. Nos tiene a nosotros, es parte de nuestra familia y siempre tendrá un hogar aquí. Él lo sabe y estoy seguro que eso lo reconforta. Al igual que estoy seguro de que está feliz con nuestro nuevo integrante. Sólo podemos seguir aquí, apoyándolo y haciéndole compañía hasta que la señorita Kagome regrese…
— ¿Y si Kagome no regresa…?
Su pregunta está impregnada de miedo y dolor, puedo sentirlo también porque es algo que ha pasado por mi mente más de una vez.
— InuYasha está seguro de que algún día volverá. Y yo confío en eso, porque él es quien tiene ese vínculo tan especial con ella. Por eso debemos ser su familia, hasta que ella vuelva. E incluso después, porque eso es lo que somos.
Ella me sonríe, mucho más tranquila, para luego tomar una de las yukatas entre sus manos y admirarla en su totalidad, antes de doblarla y colocarla junto a la otra para guardarlas. Se dirige a la habitación con ambas prendas mientras yo preparo el fuego de la cocina y pongo a hervir agua para la comida.
— ¡Hermana, su Excelencia! — La voz de Kohaku interrumpe mi labor, lo miro un poco extrañado por su repentina aparición.
— ¿Sucede algo malo?
— ¿Es cierto, verdad? ¿Ya lo confirmó la Anciana Kaede? — Me pregunta, demasiado ansioso para poder ocultarlo. — ¿Y mi hermana?
No alcanzo a responder ninguna de sus preguntas, pues Sango llega y se lanza sobre él para abrazarlo. Kohaku sonríe mientras recibe el gesto, esperando que mi mujer se decida a hablar. Tras unos segundos, ella lo suelta para sonreírle ampliamente a mi cuñado y darle la noticia.
— Serás tío. Así que prepárate.
Los ojos de Kohaku brillan, sonríe y luego comienza a buscar algo entre sus ropas mientras habla un tanto eufórico, de seguro por la alegría y emoción juntas.
— ¡Genial! ¡Les doy mis más sinceras bendiciones! Deseo darles algo para cuidar al nuevo integrante de la familia, espero que no les moleste… — El volumen de su voz va disminuyendo en tanto encuentra lo que quiere darnos. Sango y yo lo observamos en silencio. Por fin saca un amuleto omamori con el kanji de anzan y nos los extiende, con una leve reverencia. — Por favor, acéptenlo.
— Pero Kohaku, no tenías porqué molestarte…
— Es una forma de cuidar a mi familia — afirma, interrumpiendo a su hermana. Yo sonrío y lo acepto con otra reverencia.
— Muchas gracias, nos honras con tu preocupación.
Él vuelve a sonreír y, luego de darnos otro abrazo a Sango y a mí junto con sus felicitaciones y buenos deseos, se marcha. Le entrego el omamori a mi mujer, ella lo guarda consigo y luego deposita un corto beso en mis labios, que me embarga por completo.
Sin duda, esta será una etapa de nuestras vidas maravillosa. Presiento que mucho más de lo que pude llegar a imaginar en algún momento.
Palabras: 819 sin incluir disclaimer ni notas.
¡Hola! Lo sé, desaparecida total, pero ¿adivinen qué? Me quedan sólo 2 semanas de tortura con la matrona a la que algunos llaman Skeletor, otros simplemente Chucky, y se sumo a un periodo de bloqueo enorme. En fin, a lo que nos convoca... el fic.
Es cortito, pero prometo intentar traer el siguiente pronto. Así que ¡no se desesperen! Antes de los agradecimientos, una aclaración:
Amuleto omamori: antiguamente era de papel o madera con el kanji del Dios protector al que hacía alusión el amuleto; hoy en día son bolsitas de tela que llevan dicho kanji en su interior. Son para la protección y buena fortuna. En este caso, el omamori anzan, es para parto sin complicaciones. También ayuda a que el bebé crezca sin problemas.
Ahora sí, agradecimientos: a mi adorada Nuez, a marialaurajs y a la fiel Capitana. Gracias por seguir el fic y dejar sus bellas palabras, lo que pueda les respondo ;)
Me despido, espero leernos pronto :3
¡Adiosín!
Yumi~
