DISCLAIMER: InuYasha y Co. son propiedad de Rumiko Takahashi. La siguiente narración es creación propia y está hecha sin fines de lucro, con el propósito de entretener a los lectores.

SUMMARY: [Serie de Viñetas] Tras la derrota de Naraku, todo es diferente. Las cosas cambiaron, pero la vida que tenemos es muy distinta a la que imaginé. Sin embargo, debemos seguir apoyándonos, porque eso es lo que nos hace estar tan unidos. Porque eso es lo que querría la señorita Kagome.

Hook us up


Los días han pasado sin que nos demos cuenta. La noticia de nuestro nuevo integrante fue rápidamente divulgada en la aldea y las felicitaciones y presentes no se hicieron esperar. Al parecer, todos sabían cuánto esperábamos esto.

Observo algunos de los regalos que están aún junto a la entrada mientras limpio y ordeno un poco la sala, sonriendo tranquilo. Es reconfortante el cariño que nos brindan los aldeanos, a pesar de que siempre les hemos dicho que no es necesario, ellos se empeñan en ayudarnos en lo que puedan. Eso realmente me anima.

Suspiro luego de terminar mi labor, sentándome en un rincón para evaluar el resultado, satisfecho: creo que no lo hago nada mal con las tareas del hogar.

— Veo que te has tomado muy en serio tu propuesta.

Mis ojos se dirigen hacia la entrada al escuchar la voz de Sango, quien me contempla sonriente antes de ingresar.

— Claro, no creas que son sólo palabras al viento.

XXIV —

"Mollycoddle"

Se sienta a mi lado y apoya su cabeza en mi hombro, mientras toma mi mano con ternura y cierra los ojos, dejando que mi cuerpo le sirva de soporte. Paso mis dedos entre su pelo suavemente, disfrutando la tranquilidad de estar así, sólo los dos.

— ¿Seguro que podrás hacerlo el resto del embarazo? — Pregunta de pronto, sin abrir los ojos, pero el agarre de su mano se hace un poco más fuerte.

— Supongo que sí, sólo debo agarrar el ritmo — le respondo de forma pausada, depositando un beso en su frente —. Es mejor que lo haga desde ya, así no tendré problemas después.

Ella se ríe por lo bajo y abre los ojos para clavarlos en los míos, con un brillo astuto.

— Sabes que yo no tengo problema en hacerme cargo, tú te ofreciste. Y si sigues así, harás que me acostumbre.

— El embarazo es algo maravilloso, cariño, pero llevar una nueva vida en tu interior debe consumir muchas energías. Puedo darme cuenta, has estado más dormilona de lo habitual…

Arruga la frente ante mi comentario, fingiendo estar molesta, aunque puedo ver un brillo de agradecimiento en sus ojos. La abrazo, acercándola más a mí y poniendo mi mano sobre su vientre, que aún es plano.

— Lo sé, de todas formas este es nuestro hogar, también debería hacerme responsable de los quehaceres… No puedo esperar que tú lo hagas toda la vida. Además, es mi responsabilidad, yo soy tu esposa…

— No me casé contigo para que me atendieras — le respondo, ella levanta el rostro para mirarme fijamente, le acarició la mejilla mientras continúo —. Sólo quiero hacerte feliz. Y que tengamos muchos hijos, como lo prometiste.

Se sonroja un poco, aprovecho para besarla con pasión, ella se deja llevar, acomodándose para abrazarme por el cuello, quedando sentada en mis piernas. Nos separamos después de un rato, sigue sentada de igual forma y me mira coqueta, provocándome.

— Si sigues así, me acostumbraré a tus mimos y atenciones…

— Pues acostúmbrate, porque puedo consentirte todo lo que quieras. En especial si sigues así — le sonrío de forma pícara para luego besarle el cuello, siento cómo se estremece y río para mis adentros, sin dejar su cuello y descubbriendo un poco su hombro.

— ¡Hemos vuel…! — La voz de InuYasha interrumpe el momento, quedándose a medio terminar al vernos. Se voltea rápidamente, deteniendo a Kohaku antes de que entre. — Mejor volvemos más tarde…

— ¡P-Pero..!

Es lo único que logro escuchar, sin embargo distingo bien a mi amigo llevándose a rastras a un confundido Kohaku. Sango ha hundido su rostro en mi pecho, puedo sentir el calor de sus mejillas rojas aún a través de la tela. La abrazo con calma, soltando una risita y besándole la cabeza, para tratar de calmarla.

— ¡No te rías! ¡E-Esto no es gracioso! — Me reclama, sin salir de su refugio.

— Tranquila, no vieron nada indebido — tomo su rostro con cariño para que salga de mi pecho y me mire —. Y aunque así hubiese sido, este es nuestro hogar. InuYasha debería tener claro que debe avisar antes de entrar.

Aunque no está del todo convencida, no responde nada, sólo inhala profundo y luego se coloca de pie, tratando de escapar de la situación.

— Debí suponer que estarían por llegar… ¡Qué despistada soy! Y de todas formas, ¡tú tienes la culpa! ¡¿Cómo se te ocurre ponerte así de cariñoso aquí y ahora…?!

— ¿Yo tengo la culpa? — Río levemente y la vuelvo a abrazar. — En eso no estoy de acuerdo, la culpa también es tuya por ser tan irresistible.

— ¿Yo…? — Resopla sonrojada antes de continuar. — Ya basta, Miroku. Mejor preparo la comida y tú… tú deberías hablar con los muchachos.

— De acuerdo — le sonrío, vuelvo a besarla fugazmente y salgo de la casa antes de que logre tomar algo con lo que golpearme, pues su rostro molesto me deja claro que ese beso estaba de más.

Siento la brisa fresca en mi rostro y vuelvo a sonreír, reafirmando que amo todo de mi mujer: su felicidad, coquetería, sensualidad hasta su timidez y enfado. Es la mezcla perfecta para mí, incluso en el remolino impredecible que es ahora con el embarazo.


Palabras: 852 sin incluir disclaimer ni notas.


Hi! He reaparecido con este hermoso y fangirlero proyecto que me hace alucinar, y espero que a ustedes también :) Hoy estoy feliz porque, bueno: terminé mi carrera (yeah, soy matrona), por fin he vuelto a mi casa y ahora puedo descansar y dedicar tiempo a las cosas que me apasionan sin sentirme culpable. Así que hay fiesta y actualizaciones regulares, ¡oh sí~!

Agradecer a Nuez, Mor y marialaurajs por su apoyo y paciencia, espero que este cap les saque por lo menos una sonrisa ;D

Dedicado a Nuez: linda, gracias por todo tu apoyo, la amistad y todo, eres una persona muy especial para mí :3

Saludos a todos, ¡los quiero! Espero leernos pronto~

Yumi~