DISCLAIMER: InuYasha y Co. son propiedad de Rumiko Takahashi. La siguiente narración es creación propia y está hecha sin fines de lucro, con el propósito de entretener a los lectores.

SUMMARY: [Serie de Viñetas] Tras la derrota de Naraku, todo es diferente. Las cosas cambiaron, pero la vida que tenemos es muy distinta a la que imaginé. Sin embargo, debemos seguir apoyándonos, porque eso es lo que nos hace estar tan unidos. Porque eso es lo que querría la señorita Kagome.


Hook us up


Llego rápidamente a mi hogar, intrigado por la reacción de InuYasha y deseando saber quién es el visitante que irrumpe en mi casa mientras yo no estoy. Ingreso de inmediato, pero me detengo al instante ante la escena que se está llevando a cabo dentro de la cabaña.

No puedo creer lo que estoy viendo. Simplemente, para mí es algo más que molesto, me irrita. Y, por lo general, no me enfado con facilidad. Levanto una ceja, mientras Sango tartamudea monosílabos y las mejillas se le tiñen de rojo. Miro ahora al hombre que está frente a ella, quien se mantiene sereno y con una segura sonrisa en el rostro.

— ¿Puedo saber qué significa esto?

XXVII —
"Jealousy"

Mi mujer sigue con las mejillas sonrojadas, sin encontrar palabras para explicarme lo que ocurre. En su lugar, el visitante decide responder.

— Buenos días, su Excelencia, mi nombre es Matsumoto Hiroto y, tras escuchar los rumores, decidí comprobar si era cierto que Sango se encontraba aquí.

Observo con detenimiento al hombre: debe tener mi edad, es un poco más alto que yo, de cabello negro y rasgos duros, viste una armadura de Samurai gastada y no deja de sostenerle las manos a mi esposa.

— ¿Y usted y ella son…? — Pregunto, ante lo cual Sango se coloca más roja, él simplemente sonríe.

— Nos conocimos hace muchos años, durante los entrenamientos de Kenjutsu. Si no mal recuerdo, la última vez que nos vimos, tenías… ¿14 años?

Mi mujer asiente con un gesto, se nota que está incómoda con la situación y no sabe qué hacer. ¿Por qué no simplemente retira sus manos y le pide al visitante que se largue? Endurezco mi gesto cuando él besa sus manos y vuelve a hablar, de la misma forma confiada.

— Han pasado muchos años. Cuando supe lo que le pasó a tu aldea, me angustié mucho. Luego los rumores de que habían dos sobrevivientes me hicieron investigar un poco, y cuando supe que eran tu hermano y tú, me sentí aliviado. Claro que tu rastro no es fácil de seguir, me costó dar con tu paradero.

— Ah… sí, yo… yo ya no… es decir, yo ahora… — Ella habla entrecortado, ¿tanto le cuesta decir "estoy casada, por favor vete"?

Un poco más malhumorado, me aclaro la garganta, llamando la atención de ese tal Hiroto, quien ahora me mira un poco confundido. Me sitúo junto a ella antes de hablar.

— Lamento interrumpirlo, pero quisiera saber qué asuntos lo han traído hasta acá en busca de mi esposa.

— ¿Es-Esposa…? — Se sorprende él, mientras Sango se sonroja otro poco más y retira rápidamente las manos, agachando la cabeza y mirando el piso.

— Sí, ¿no lo sabía? Bueno, es natural después de tanto tiempo… — Digo en un tono un tanto altanero, este sujeto me fastidia con sólo su presencia. — Ahora, ¿para qué la busca?

Él parece un poco en shock, pasea su mirada por ambos y abre y cierra la boca, quizá buscando palabras para salir de su inoportuna situación. Luego ejecuta una breve reverencia ante los dos.

— Sólo quería comprobar que fuese ella y que se encontraba bien. Veo que así es, por lo que les doy mis más sinceras bendiciones y que su matrimonio sea próspero — vuelve a hacer una reverencia y luego mira de reojo un paquete que hay a su lado —. Considera éste como un presente de bodas. Ha sido un gusto verte de nuevo, pero ahora me retiro. Adiós.

No espera respuesta y sale de la cabaña. Sango sigue roja y con la mirada fija en el piso, sin decir ni una palabra. Yo exhalo pesado y me siento cerca del fuego, con la vista fija en ella.

— ¿Y bien?

Mi voz suena más áspera de lo que quiero, pero ¡estoy enojado! Por fin ella me mira, un poco sorprendida al escucharme. Observa el regalo de ese sujeto y luego vuelve a mirarme.

— ¿Estás molesto? — No se mueve de su lugar, pero sus ojos se clavan en los míos. — ¿Por qué, exactamente?

— Ese tipo… lo dejaste coquetearte cuanto le diera en gana, tomándote las manos y con presentes… ¿No pudiste decirle desde un principio que eres una mujer casada ahora? ¡Y no sólo eso! ¿Qué se suponía que…?

— Miroku — me corta, sin necesidad de alzar la voz pero sí usando un tono duro. Se acerca y se arrodilla frente a mí, sin dejar de mirarme a los ojos, yo no suavizo mi expresión, pero guardo silencio —. Acababa de llegar cuando entraste, apenas lo había saludado. Sólo me tomó las manos, no es necesario que armes una escena de celos por eso…

Abro los ojos con extrañeza. ¿Celos? No, sólo cuido lo que es mío, lo que atesoro con mi vida, lo que por fin puedo disfrutar sin miedo. Después de todo, no puedo dejar que aparezca alguien de la nada e intente seducirla, ella es mi mujer… Está bien, sí son celos. Suspiro y le sonrío, acercándome a su rostro.

— Lo siento, pero no puedo evitarlo. Eres demasiado hermosa. Y eres mi esposa.

Sonríe y luego toma mi mano para llevarla a su vientre, aún plano. El gesto me llena de un sentimiento cálido y reconfortante, comprendiendo que algo más grande nos une ahora.

— Soy tu esposa — murmura, presionando suave mi mano contra el casi imperceptible bulto que recién está apareciendo en su abdomen — y la madre de tu hijo. Nadie me va a seducir, soy tuya.

De acuerdo, no sé cómo lo hace, pero siempre logra esfumar mi enojo y transformarlo en deseo. La acercó a mí y la beso, sabiendo que yo también soy suyo.


Palabras: 931, sin incluir disclaimer ni notas.


¿Y ustedes qué comen que adivinan? Claro, a InuYasha le da mala espina sentir el olor de un hombre dentro de la casa de sus amigos y que no sea alguien familiar. ¿Y a quién no le fastidiaría, en todo caso? Por supuesto, nuestro monje es celosillo, pero yo lo justifico, con esa mujer ajajajaja

Otro aporte cultural: la espada que usa Sango NO es una katana. Es una espada mediana, llamada wakizashi; el arte marcial japonés que enseña a dominar la técnica con las espadas - cualquiera sea su tipo - es el Kenjutsu. Este arte marcial es aprendido por samuráis y ninjas, y debe haber sido enseñado a los exterminadores. Por eso es que se me ocurrió que un samurái pudiese compartir entrenamiento con ella.

En fin, agradezco a todos los que se pasan a leer, pero en especial a quienes se dan tiempo para comentar: a la Capitana Mor (eres un sol, gracias por tus palabras!), a Naoko-eri (me alegra que te gusten los drabbles :D), y a mi querida Nuez (ya sabes, el fangirleo y las ideas nunca estás de más). Espero tenerlas por acá también ahora :)

Y a quienes lean en el futuro, ¿dejarían un review? Ayudan a mejorar y crecer, además de que animan a continuar :3

Las quiero, un abrazo.

Yumi~