DISCLAIMER: InuYasha y Co. son propiedad de Rumiko Takahashi. La siguiente narración es creación propia y está hecha sin fines de lucro, con el propósito de entretener a los lectores.
SUMMARY: [Serie de Viñetas] Tras la derrota de Naraku, todo es diferente. Las cosas cambiaron, pero la vida que tenemos es muy distinta a la que imaginé. Sin embargo, debemos seguir apoyándonos, porque eso es lo que nos hace estar tan unidos. Porque eso es lo que querría la señorita Kagome.
Hook us up
Un ave trina en lo alto de un árbol, mientras Shippō y Rin corren entre las hierbas, riéndose y jugando como los niños que son. El clima ya ha empezado a cambiar y la brisa fresca que precede al otoño, refresca un poco el calor del verano que está por irse.
Un poco más allá diviso a Kaede junto a Sango, enseñándole a reconocer algunas hierbas que le ha indicado consumir durante el embarazo para su salud y la del pequeño. Mi mujer está absorta en las palabras de la anciana, lo que me causa cierta gracia, tiempo que no la veía tan concentrada.
— Ese pequeño parece que será muy grande y sano, ¿no, monje?
— XXX —
"Growing"
La voz de Jaken me sorprende. Llega a mi lado y se sienta, mirando al grupo en el campo de hierbas mientras abraza su báculo de dos cabezas y resopla.
— ¿Qué te trae por acá? Pensé que no te gustaba visitar la aldea — le digo, es raro que se quede más del tiempo que les lleva dejarle algunos regalos a Rin.
— El amo Sesshōmaru quiere que vigile a Rin — me responde, un poco enfurruñado.
— ¿Vigilarla?
— Sí, quiere saber si se ha adaptado bien a la vida de vuelta con los humanos, si es tratada con el respeto y cariño que se merece — explica, aunque por su mirada estoy seguro que esas preocupaciones son más de él que de su amo.
— ¿Y por qué sería de otra forma?
— ¡Porque ustedes son unos violentos! ¿Olvidas la paliza que me diste, monje estafador? InuYasha también es un bruto. En el único que podemos confiar es en Kohaku, pero él suele salir para entrenar y hacer trabajos fuera de la aldea, así que Rin queda a merced de trogloditas como ustedes y…
— Creo que sería mejor que te callaras, si no quieres que te recuerde cómo pueden golpear mis puños — lo corto, aunque me sorprende lo preocupado que se encuentra, además de que está al tanto de lo que pasa con nosotros, a pesar de que sus visitas no son tan seguidas.
— ¡Señor Jaken! — Rin lo ha visto y corre hasta su lado, lo toma de la mano y lo jala para que la acompañe a recolectar flores.
Sonrío al verlos, sospechando que Jaken y Sesshōmaru pasan por los alrededores más seguido de lo que sabemos nosotros. Es bueno saber que se preocupan por la pequeña, a quien ya le hemos tomado mucho cariño.
De pronto la anciana Kaede se acerca a mí, se sienta a mi lado, observa también el panorama y sonríe, con una paz reconfortante en su mirar. Tras unos segundos de silenciosa admiración, su rostro se vuelve hacia mí y su único ojo visible me atraviesa con preocupación.
— ¿Sango ha estado alimentándose de forma adecuada?
La pregunta me sorprende. Mis ojos se posan de nuevo en mi esposa y bajan directo al pequeño bulto que ahora es notorio en su abdomen.
— Claro, come todo lo que usted le ha aconsejado, me preocupo personalmente de eso.
— ¿Y lo hace en cantidades razonables? No quiero alarmarlos, pero ese pequeño ha crecido mucho en poco tiempo, quizá ella esté comiendo demasiado…
La voz de la sacerdotisa parece un poco inquieta. Hago memoria, intentando recordar si lo que dice puede ser cierto, pero Sango no ha comido de más, por lo menos no tanto como para atribuirle el crecimiento tan acelerado de nuestro hijo a eso. Aunque ahora que lo menciona, es cierto. En pocas semanas, el pequeño se hizo notar, y fue de forma rápida.
— Sólo ha comido un poco más de lo normal, pero no mucho. Además, las náuseas y los vómitos aún la molestan, por lo que suele comer poco en algunas ocasiones — le explico a la anciana Kaede, ella asiente con la cabeza al escucharme —. Si no es por la alimentación, ¿a qué puede deberse que el bebé crezca así?
Ella niega con la cabeza, parece confundida. De pronto su semblante se ilumina, abre la boca para decir algo, pero es interrumpida por mi mujer, que llega a nuestro lado caminando de forma pesada.
— Disculpen, pero creo que será mejor que volvamos. La espalda me está matando y además, hay que preparar la cena.
— De acuerdo — le sonrío en respuesta, la anciana Kaede se apresura en llamar a Shippō y Rin, mientras nos ponemos de pie para iniciar el regreso a casa.
Tomo con cariño la mano de Sango durante el trayecto, mirando a ratos su vientre y sin poder dejar de preguntarme qué iba a decirme la anciana sacersodita antes de que tuviésemos que volver. ¿Acaso sabrá de otra razón por la que el pequeño haya crecido tanto en tan poco tiempo? La intriga se mezcla con un poco de preocupación. Ruego a Buda que todo esté bien y que esto no sea sinónimo de que hay algún problema con nuestro hijo o con mi esposa.
— Te ves preocupado, ¿sucede algo?
Su voz me saca de mis pensamientos. Le sonrío, tratando de no alertarla. Pongo mi mano en su abdomen y lo acaricio con ternura, tranquilizándome al hacerlo: tocar al pequeño me reconforta, como si el simple gesto me confirmara que todo está bien.
— No ocurre nada, tranquila. Todo saldrá bien.
Me sonríe, y aunque aún me aqueja la duda, sé en mi interior que no le miento, por lo que también le sonrío de vuelta.
Palabras: 895 sin incluir disclaimer ni notas.
¡Lo sé! Dije que publicaría ayer, pero ¡joder! Tuve visitas y entre el lío de atender a mi amigo, no alcancé a subirlo. Pero acá está, ahora va haciéndose mención a otros personajes de los que igual hay que seguir teniendo noticias. Espero que les guste.
Como siempre, agradezco infinitamente a Nuez (gracias hermosa, por todo tu apoyo siempre), marialaurajs y Naoko-eri, espero tenerlas por acá de nuevo. Y a la Capitana le mando ánimos el lo último que le queda de su carrera.
Un beso a todas, ¡nos leemos en el siguiente!
Yumi~
