DISCLAIMER: InuYasha y Co. son propiedad de Rumiko Takahashi. La siguiente narración es creación propia y está hecha sin fines de lucro, con el propósito de entretener a los lectores.
SUMMARY: [Serie de Viñetas] Tras la derrota de Naraku, todo es diferente. Las cosas cambiaron, pero la vida que tenemos es muy distinta a la que imaginé. Sin embargo, debemos seguir apoyándonos, porque eso es lo que nos hace estar tan unidos. Porque eso es lo que querría la señorita Kagome.
Hook us up
Por primera vez estamos todos reunidos para la cena. Incluso está Jaken, a quien Rin convenció de participar de la velada. Quisimos que todos vinieran para darles la noticia de los gemelos. Observo la escena de nuestra sala repleta, sonriendo: en un rincón están InuYasha y Shippō molestando a Jaken, quien se irrita y trata de defenderse lanzando golpes con su Báculo de Dos Cabezas; por otro lado, cerca del fuego están la anciana Kaede junto a Rin y Kohaku, preparando la cena. Sango se encuentra a mi lado, observando preocupada la pelea de los muchachos, con cada golpe o grito presiona con fuerza mi brazo, como adelantándose a una tregedia.
— ¡Joder, cara de sapo! — InuYasha de pronto se coloca de pie, tronando sus garras. — ¡No vuelvas a decir eso!
— ¡Pero si eres una vergüenza para la familia! ¡Mi amo bonito debería haberse quedado con Colmillo de Acero!
— ¡Eso ya es algo del pasado, renacuajo!
— XXXII —
"Household"
Mi amigo vuelve a hacer crujir sus dedos, preparándose para atacar. Sango arruga su semblante, de seguro anticipándose a detener esa pelea; se coloca de pie, pero antes de que pueda intervenir, Jaken lanza una llamarada con su Báculo, Shippō defiende a InuYasha con su Fuego Mágico, pero el choque de ambos ataques lanza chispas hacia toda la habitación.
— ¡Oigan, basta!
Mi reclamo no llega a sus oídos, están sumidos en su pelea y siguen gritándose cosas, lanzando golpes y ataques que ponen en peligro la seguridad de nuestro hogar. Abro la boca para volver a regañarlos, pero no alcanzan a salir palabras de ella, ya que Sango ha entrado en acción.
— ¡DETÉNGANSE! — Brama, los puños cerrados a sus costados y los ojos encendidos en furia. Su grito los paraliza, veo sus rostros atemorizados. — ¡¿QUÉ DIABLOS CREEN QUE ESTÁN HACIENDO?! ¡Podrían haber incendiado el lugar!
— Sa-Sango, p-perdona, nosotros…
— S-Señora, por favor, podemos explicarlo…
— Sí, Sango, sólo jugábamos…
InuYasha, Jaken y Shippō intentan calmar la furia de mi mujer, todos temiendo las represalias. Claro, sé por experiencia propia el miedo que puede dar mi mujer. Siento la mirada de mis amigos pidiendo auxilio pero no intervendré pues sus "juegos" ya se estaban saliendo de control.
— ¡Sólo jugaban! ¡¿Sólo jugaban?! — Sango avanza un paso hacia ellos, su ira no ha disminuido ni un ápice. — ¡Su juego pudo haber acabado con la casa! ¡Con nuestro hogar! ¡Yo…! ¡Yo…!
De pronto suelta un leve quejido, colocando sus manos sobre su vientre y encorvándose un poco, me pongo de pie y la sostengo, ayudándola a sentarse de nuevo.
— ¿Estás bien, cariño? ¿Qué ocurre? — Le pregunto, preocupado. Ella se sujeta de mi brazo con una mano y la otra sigue en su abdomen.
— … Duele… — Es lo único que logra salir de sus labios, lo cual me aterra.
— Recuéstate, querida, y bebe esto — la anciana Kaede se nos ha acercado, lleva una taza con una infusión y se la entrega a Sango, mientras Kohaku ha traído rápidamente un par de mantas y, junto con Rin, las colocan cerca de nosotros para que mi mujer descanse allí.
Ella obedece sin decir nada, acomodándose como la indica la sacerdotisa y respirando profundo y pausado, para que el dolor vaya disminuyendo. Al cabo de unos momentos su rostro se alivia, el agarre de mi brazo se afloja y nos sonríe serena. Pongo mi mano en su vientre y cierro los ojos, tranquilizando mi interior para luego dirigirme a la anciana Kaede.
— ¿Qué ocurrió? Nunca había pasado algo así en lo que va del embarazo…
— Bueno, Sango transmite todo lo que vive a los pequeños, así que de seguro el mal rato y la furia que sintió los debe haber alterado. Además, a medida que crezcan, reclamarán la falta de espacio.
— Comprendo — murmuro, asintiendo con la cabeza y luego me volteó hacia los causantes del conflicto, quienes se han quedado mudos y paralizados en su rincón, observando atentamente a mi esposa —. ¡Escúchenme bien, los tres! ¡No quiero que vuelvan a causar estragos en nuestra casa, Sango y nuestros pequeños necesitan paz y armonía para estar bien y me aseguraré de que las tenga! ¿Entendido?
Ellos asienten con un gesto, demasiado preocupados y temerosos como para refutar o decir algo. Suspiro pesadamente y observo a mi mujer, ella me devuelve una mirada cariñosa, mientras la sala de apoco vuelve a la normalidad. O casi.
De pronto siento a Kohaku tirar de mi manga, Sango y yo lo miramos, encontrándonos con su semblante atónito. Abre la boca, pero se tarda un par de segundos en articular las palabras que quiere decir, hasta que al fin ordena las ideas y habla:
— Usted dijo "pequeños"… — Balbucea, sin quitar su expresión. — ¿Acaso son más…?
Intercambio una mirada confundida con mi mujer y luego recuerdo que él todavía no lo sabía. Se suponía que daríamos la noticia de otra forma, no así. Sonreímos ante su reacción y ella decide contestarle.
— No, Kohaku, son dos. InuYasha lo confirmó hoy por la tarde; por eso había crecido tanto durante este tiempo.
Él sigue con sus ojos fijos en nosotros, pero pronto se comienza a formar una sonrisa en su rostro, sus ojos expresan más emoción de lo que hubiese esperado, pero me alegra verlo así. Se coloca de pie, empuñando la mano y con una sonrisa segura.
— ¡Bien! Entonces, hay mucho por hacer. Tengo que ser un gran exterminador para protegerlos cuando nazcan. Además, necesitarán mucha ayuda en casa. ¡No puedo esperar a conocerlos! — Se inclina sobre Sango y coloca su mano en el vientre, su sonrisa se amplía antes de que le dedique una palabras al bulto que son los niños aún. — ¡Pórtense bien y cuiden de su madre mientras están ahí! Nosotros nos ocuparemos de lo que suceda aquí mientras llegan.
Dichas estas palabras, vuelve donde la anciana Kaede y Rin, la pequeña le sonríe feliz y lo abraza cariñosamente, puedo escuchar que lo felicita y le dice que también le gustaría cuidar de nuestros hijos. Sonrío, sabiendo que pese a todo, nuestros pequeños tienen una gran familia.
Palabras: 1000 sin incluir disclaimer ni notas.
¡Sí, 1000 palabras justas, espero que alcance para viñeta aún! Aquí está, los conflictos de su gran y extraña familia. ¿Quién no los amaría? Tenemos de todo en este grupo ajajajaja peeeero eso es mejor, porque todos se apoyan entre sí. ¿A que no es lindo? Claro que arruinaron el cómo darles la sorpresa, de todas formas Kohaku alucina con ser tío. Es tan adorable.
Quiero agradecer a todos los que leen, pero en especial a Nuez (te lo dedico, hay cosas que sé que te gustarán :3), a Manekineko Tsukino y Naoko-eri (hermosas, adoro sus reviews :D). Y darles ánimos a las que sé que leen pero a su tiempo: Mor (ánimo con los deberes!), marialaurajs (¡dale duro al trabajo!) y a Penny-hey. ¡Gracias por el apoyo!
Las adoro y espero leernos pronto.
Yumi~
