DISCLAIMER: InuYasha y Co. son propiedad de Rumiko Takahashi. La siguiente narración es creación propia y está hecha sin fines de lucro, con el propósito de entretener a los lectores.

SUMMARY: [Serie de Viñetas] Tras la derrota de Naraku, todo es diferente. Las cosas cambiaron, pero la vida que tenemos es muy distinta a la que imaginé. Sin embargo, debemos seguir apoyándonos, porque eso es lo que nos hace estar tan unidos. Porque eso es lo que querría la señorita Kagome.


Hook us up


Ruedo los ojos al escuchar, otra vez, la risa de Sango en respuesta al mercader. Hemos venido en busca de un antojo, algo que la señorita Kagome solía traer de su época y que jamás había probado acá: chocolate. Pese a que le expliqué que sería difícil encontrar ese delicioso dulce en los alrededores, ella insistió en preguntar en los puestos de la aldea. Para mi sorpresa, el hombre que ahora está frente a nosotros, de paso por la aldea, tiene el extraño aperitivo.

— Como le decía, mi bella dama, es lo último traído desde oriente, sin duda una delicia. El proceso tras su elaboración es todo un arte. Algo tan delicado sólo puede ser apreciado por un paladar fino, que estoy seguro usted posee.

— No diga eso, por favor… — Mi esposa se sonroja ante el comentario, pero le regala una sonrisa al negociante.

— Sólo digo lo que veo. ¡Usted parece toda una deidad! Desearía que la mujer que fuese mi esposa tuviese esa belleza y gracia. ¡El embarazo, al parecer, sólo la ha hecho más hermosa!

XXXIV —

"Craving"

Ahora siento un tick en mi ceja, este tipo se está pasando de la raya. Carraspeo fuerte, llamando la atención de los dos y señalando el producto que vinimos a buscar, decido terminar con el mandado.

— Sólo díganos cuánto cuesta el chocolate, así podemos volver a nuestro hogar y usted sigue con sus ventas.

Sango me lanza una mirada de reproche y el hombre me ve extrañado, quizá no comprende mi apuro y molestia. Saco la bolsa con monedas que llevo entre mis ropas y espero su respuesta, sin dejar de mirarlo seriamente, evitando así que siga coqueteando con mi esposa.

— Oh… Eh… Disculpe, su Excelencia, pero siento que hice algo que lo molestó. Si es así, le pido disculpas, no sé qué pudo…

— Ahórrese las explicaciones y terminemos esto rápido.

De pronto siento un fuerte codazo en mis costillas, acto seguido mi mujer vuelve a sonreírle al mercader, restándole importancia a mis palabras.

— Miroku, no seas maleducado. Por favor, discúlpelo, es sólo que a veces le cuesta socializar. Ahora, quisiera saber más acerca de…

— ¡Oye, a mí no me cuesta socializar! Es por el contrario. Ahora, ¿podemos comprar tu bendito chocolate e irnos?

Mi reclamo es recibido con un casi inaudible bufido, Sango toma el dinero, lo deja sobre el mesón y se lleva el paquete con su antojo, saliendo rauda del puesto y dirigiéndome un mordaz desaire que me irrita aún más. Observo de reojo al hombre que ha quedado atónito por su reacción y sonrío, soberbio.

— Supongo que también desearía que quien fuese su esposa, tuviese ese carácter, ¿no?

Sin esperar respuesta, voy tras mi mujer. Nos dirigimos a la casa sin decirnos palabra durante el trayecto, hasta que estamos dentro y volvemos a discutir.

— ¡¿Se puede saber qué demonios fue eso?! — Me espeta, su mirada podría asesinarme.

— Eso es lo que quisiera saber yo. ¿Ahora dejas que los mercaderes te coqueteen porque sí? Supongo que agarraste la costumbre luego del tipo de las medicinas…

— ¿Qué…? ¡Estás loco! ¡Aquella vez sólo lo hice para conseguir un antídoto, para ti! ¿Acaso no había quedado claro?

— Pues, que yo sepa, hoy no había antídoto en ese puesto. ¿Qué se supone que estaban haciendo? "¡Usted parece toda una deidad!" "Desearía que la mujer que fuese mi esposa tuviese esa belleza y gracia." "¡El embarazo, al parecer, sólo la ha hecho más hermosa!" — Imito burlonamente al negociante, molesto.

— Oh, vaya, memorizaste sus halagos. ¿Ahora es mi culpa que él haya sido un caballero conmigo?

— ¡Te estaba coqueteando! ¿Cómo no te das cuenta? ¡Hubieses seguido así, y de seguro te regalaba el chocolate!

— ¿No pensaste que quizá eso quería? ¡No sabemos cómo estará la economía a futuro y tenemos dos pequeños por los que preocuparnos! ¡Pero tú y tus celos…! ¡Yo sólo trataba de ahorrar un poco! — Sus ojos se han humedecido, yo enmudezco al escucharla y agacho la mirada, sintiéndome culpable por desconfiar. Solloza brevemente y vuelve a hablar. — No sé cuántas veces tengo que decírtelo, nadie me va a seducir. Contigo aprendí muy bien a reconocer cuando un hombre está "jugando", y si voy a caer ante las palabras de alguien, sólo serán las tuyas. Ningún otro hombre puede coquetearme, mucho menos seducirme.

La miro ahora a los ojos, que me entregan una paz enorme. Me acerco y la abrazo, dejándome atrapar por su aroma y su ser; ella acaricia mi cabeza con cariño, besándome la frente y soltando un suspiro que interpreto como de alivio.

— Perdóname, soy un completo idiota, pero es que cada vez que veo que alguien te coquetea, sólo pensar en sus intenciones me enferma… eres lo más hermoso que pudo haberme pasado y me aterra perderte…

— No me iré con el primer imbécil que me diga cosas lindas, Miroku. Para eso te tengo a ti. Además, te prometí muchos hijos, y soy una mujer de palabra.

Sonreímos, ya volviendo a la calma y seguimos abrazados. Ella agarra el paquete de chocolates y mete uno de los bombones en mi boca y luego, otro en la suya, sin dejar de mirarme con esa coquetería que me mata. Disfruto el dulce y luego de comerlo, me dirijo a sus labios, derritiéndome ante el contacto como sólo ella lo consigue.


Palabras: 876 sin incluir disclaimer ni notas.


* Nota (1): El chocolate es de origen hispano-americano (específicamente mexicano, de la cultura azteca), por lo que sólo se hizo "global" con el descubrimiento de América y su posterior colonización al resto del mundo. Por eso, lo pongo como una "novedad traída de oriente", aunque muy probablemente haya sido en forma de bebida más que de dulce.

* Nota (2): El Mercader de Medicinas es un yōkai que aparece sólo en el manga, en el capítulo 357 y tras el que va Sango tratando de conseguir un antídoto "que todo lo cura", para Miroku.


Hola (?) Primero, pediré perdón pero estoy sin internet en casa. Ahora subo esto rápidito desde la casa de mi novio y ya luego, volveré a desaparecer hasta que pueda restituir el internet en mi hogar.

Ahora, volviendo al fic, ¿a que no le darían celos a Miroku, eh? Aparte, yo considero que Sango es una mujer de por sí coqueta, pero muy recatada. Y si quería el chocolate gratis (que debe haber costado muy caro en esa época), pues un par de risitas no le hacen mal a nadie.

Le dedico este cortito a Nuez, a quien tengo abandonada pero prometo tratar de estar al pendiente, linda. Además, quiero agradecer a todos los que leen, pero especialmente a Penny-hey, marialaurajs y Barbara. Espero puedan tenerme paciencia, la historia seguirá pero no al mismo ritmo debido a lo que ya expliqué. Les agradezco su tiempo y ojalá pueda leerlas en esta ocasión. Y mis siempre fieles saludos y ánimos a Mor, que me apoyó a empezar y seguir este proyecto :)

Les dejo besos y abrazos y les deseo una Feliz Pascua de Resurrección :D

Yumi~