DISCLAIMER: InuYasha y Co. son propiedad de Rumiko Takahashi. La siguiente narración es creación propia y está hecha sin fines de lucro, con el propósito de entretener a los lectores.
SUMMARY: [Serie de Viñetas] Tras la derrota de Naraku, todo es diferente. Las cosas cambiaron, pero la vida que tenemos es muy distinta a la que imaginé. Sin embargo, debemos seguir apoyándonos, porque eso es lo que nos hace estar tan unidos. Porque eso es lo que querría la señorita Kagome.
Hook us up
El viento frío golpea nuestro rostro mientras avanzamos rápidamente hasta la entrada de la aldea en la que – esperamos –, realizaremos nuestro próximo trabajo. InuYasha estornuda, rascándose la nariz y bufando, lo que me trae muchos recuerdos. Suspiro con melancolía, mientras mis labios se curvan en una sonrisa nostálgica.
— ¿Qué te causa tanta gracia?
Lo miro directo a los ojos, notando la energía que tiene, aún después de todo el viaje. Niego en un gesto, volviendo la vista al frente antes de responderle.
— Nada, hombre. Sólo son… recuerdos.
— XXXV —
"Accomplice"
Se cruza de brazos, refunfuñando, luego vuelve a estornudar. Molesto, arruga el ceño y bufa, se ve que no le agrada para nada esto. Aunque, bueno, ¿a quién le gusta resfriarse?
— Deberías abrigarte un poco, aunque sea los pies — me atrevo a decir, él me asesina con su mirada —. Te estás resfriando…
— ¡Keh! ¡Nada de eso, yo no soy tan débil! — Me responde, volviendo a rascarse la nariz. — Además, no puedo moverme bien con algo en los pies…
Vuelvo a suspirar, mi amigo no tiene remedio. Si no era capaz de escuchar y seguir el consejo de la señorita Kagome, menos lo hará conmigo. Ahora que el invierno se acerca, nuestra preocupación por él ha crecido porque sabemos lo descuidado que puede ser y no coopera mucho cuando tratamos de pedirle que se cuide. Suele terminar gritándose con Sango, haciéndole algún desprecio a la anciana Kaede o simplemente, marchándose sin escuchar palabra alguna.
— Si la señorita Kagome estuviera aquí…
Me mira de inmediato, sus orejas alerta y sus ojos abiertos, su expresión dolida me hace sentir culpable, pero últimamente mencionarla a ella es la única forma de llamar su atención y hacerlo razonar un poco.
— Sabes perfectamente que sólo físicamente no está — me espeta, sé que está molesto —. Puedo cuidarme bien yo solo, mientras ella regresa. No vuelvas a mencionarla.
— Recuerda que ella siempre te pedía que fueses más cuidadoso contigo mismo — le menciono, arriesgándome a que se moleste más —. Sólo quería que estuvieses bien. Es lo mismo que queremos nosotros.
Me sostiene la mirada, ya no molesto, más bien ahora la culpa atraviesa sus ojos. Tras unos segundos de contener la respiración, suspira, agachando la vista, lo que me sorprende.
— Lo sé… siempre lo he sabido. Es sólo que… — Vuelve a guardar silencio, noto que cierra sus puños con fuerza, luego levanta la mirada hacia el frente, evitándome. — Olvídalo, mejor sigamos.
— InuYasha…
Gruñe en respuesta, deteniéndose en seco. No se voltea para verme, pero sé que vuelve a mirar el piso. Inhala profundo, puedo imaginar la lucha interna que tiene para decidir si terminara la idea que había comenzado. Llego a su lado y coloco mi mano en su hombro, en señal de apoyo para demostrarle que no está solo.
— Pensaba que, de alguna forma, volvería a escucharla regañarme por esto… — Suspira, sus ojos se alzan al cielo y luego niega con un movimiento brusco, como espantando algún fantasma. — Lo siento, sé que es estúpido…
— Nada de eso, InuYasha. Está bien.
Asiente con la cabeza y luego vuelve a caminar dando por terminado el tema, le sigo el paso por unos metros, en silencio, ambos con la vista fija en las cabañas que ya podemos distinguir sin problemas. Afirmo la manta que llevo para cubrirme del frío – que Sango insistió en que trajera, algo que le agradezco en estos momentos – y apresuramos el paso para evitar la ventisca que se avecina.
— Oye, Miroku — lo miro con atención, esperando lo que quiere decirme —. Nada de esto a nadie. Si llega a salir una palabra de tu boca…
Sonrío con complicidad antes de responderle, es el tipo de secretos que nos guardamos, siempre. Para que no se preocupen por nosotros, después de todo, sabemos lo que significa.
— Lo sé, no es necesario que me lo digas. Tienes mi palabra.
Ahora él sonríe, mostrando levemente sus colmillos y compartiendo la complicidad, golpea mi espalda con la delicadeza que siempre tiene, mientras suelta una risilla que es difícil de escucharle estos días. Enarco una ceja, un poco confundido con su reacción.
— Entonces, tampoco debes preocuparte: no le diré a Sango sobre las viajeras a las que socorriste en el camino.
— ¡Oye! ¡Todo fue con buenas intenciones! No me aproveché de ellas, lo sabes…
— Sí, pero a ellas no les habría molestado que lo hicieras…
Golpeo su hombro en señal de que ya es suficiente, pero sus bromas me tranquilizan por dentro. Estoy seguro de que se siente mucho mejor después de hablar sobre sus sentimientos, aunque sea a su forma tan escueta. No puedo olvidar que es InuYasha, así que este es un gran avance. Y me alegra saber que sigue confiando en mí y podamos ser cómplices.
Palabras: 789 sin incluir disclaimer ni notas.
Hi! Bueno, sólo puedo pedir perdón por lo que ya saben: estoy sin internet en casa y a la espera de un trabajo. De a poco las cosas se van dando, pero hay que tener paciencia (?). Ahora, por lo menos, mis vecinos me dieron la clave de su wifi, así que a ratos puedo conectarme. Por eso actualizo, ¡agradezcan a ellos!
Bien, este pequeño cortito quiero dedicarlo a la capitana, Mor: ¡Feliz cumpleaños atrasado! He aquí mi regalo (?) Espero que te guste, si no los tomatazos virtuales también llegan. Un abrazo!
Agradecimientos miles a todos los que leen, pero en especial a Nuez (hermosa, sabes lo que te quiero! Espero pronto tenerte otro) y a marialaurajs (un abrazo linda, espeero que este drabble también sea de tu agrado).
Me despido por ahora, pero espero pronto estar dando noticias.
¡Un abrazo enorme!
Yumi~
