DISCLAIMER: InuYasha y Co. son propiedad de Rumiko Takahashi. La siguiente narración es creación propia y está hecha sin fines de lucro, con el propósito de entretener a los lectores.
SUMMARY: [Serie de Viñetas] Tras la derrota de Naraku, todo es diferente. Las cosas cambiaron, pero la vida que tenemos es muy distinta a la que imaginé. Sin embargo, debemos seguir apoyándonos, porque eso es lo que nos hace estar tan unidos. Porque eso es lo que querría la señorita Kagome.
Hook us up
— ¡Maldito bastardo, vuelve al bosque!
El grito de InuYasha enciende todas las alertas en la aldea, sin pensarlo dos veces corro hacia el límite en donde se encuentra mi amigo. Lo diviso a lo lejos, con su espada en mano y entre un demonio que se me hace extrañamente familiar y un par de personas asustadas y con heridas leves.
— Pero si es un yōkai pacífico, ¿por qué ha atacado a esos aldeanos?
La voz de la anciana Kaede llama mi atención, preocupándome. Recuerdo haber visto antes a la criatura, cuando atravesamos el bosque durante nuestras salidas, pero jamás había sido agresivo.
— No tengo idea, pero si insiste en pelear, ¡no tendré piedad! — InuYasha se prepara para atacar cuando el yōkai no retrocede ante su amenaza, aunque parece un poco confundido.
— ¡Detente, InuYasha! ¡Está bajo los efectos de un veneno!
— XXXVII —
"Rash"
Mi corazón se paraliza al escuchar la voz de Sango a nuestro lado, es demasiado peligroso que esté aquí. InuYasha detiene su ataque con la espada, pero golpea fuertemente en la mandíbula al demonio, aturdiéndolo un poco antes de mirarnos.
— ¡¿QUÉ MIERDA HACES AQUÍ, SANGO?! — Grita molesto, luego se dirige a mí. — ¡Miroku, llévala a casa! ¡Me encargaré de esto!
Intento hacer lo que me pide, pero mi mujer me aparta, sin quitar la vista de la escena y con ese semblante decidido que ahora me provoca escalofríos: está corriendo peligro pero ella no se marchará.
— Tiene razón, vámonos. Él podrá…
— Él sólo empeorará las cosas. Lo que necesita es un antídoto, he visto esta situación antes — me espeta, sin siquiera mirarme.
Abro la boca para rebatirle, pero antes de que pueda hacer algo, antes incluso de que el reto de InuYasha llegue a mis oídos, Sango ya no está a mi lado. Con una velocidad que no hubiese creído posible con su embarazo, llega a pocos metros del yōkai y le lanza una especie de bomba de humo que revienta en su cabeza. InuYasha toma a mi esposa y a los dos aldeanos y de un salto se encuentra a nuestro lado, farfullando reclamos contra ella, más que molesto.
— ¡Te vas a matar, entiende que ya no estás en las mismas condiciones de antes! ¡Terca!
— ¡Tú sólo usas la violencia! ¡Fíjate en el yōkai ahora! — Le responde ella, señalando al aludido, quien parece desorientado pero sin deseos de pelear. — ¡Además, sé cuidarme muy bien sola!
— ¡No seas necia! ¡No puedes exponerte así, es demasiado peligroso! ¡Aunque hayas tenido razón! — Agrega al ver que el demonio comienza a caminar de regreso al bosque.
— Querida, InuYasha tiene razón: no estás en condiciones de exponerte de esta manera, la situación podría causarte alguna complicación… — Ahora la anciana sacerdotisa secunda a nuestro amigo.
— Es verdad, cariño, si algo te llegase a pasar…
— ¡Por favor! Nada me pasó, estoy bien. Puedo cuidarme por mí misma, soy una exterminadora…
— Pero estás embarazada, ahora debemos cuidarte nosotros.
Ella nos asesina con la mirada, está furiosa, pero ninguno de nosotros suaviza el gesto: también estamos molestos, y preocupados. La tensión podría palparse en estos momentos, aunque me cueste admitirlo, las cosas no pareciera que fueran a mejorar.
— No soy cualquier embarazada, pueden preocuparse un poco menos por mí. Como si no supiese lo peligroso que es…
— Siempre has sido temeraria, no dejaría a tu criterio decidir qué es realmente peligroso para ustedes — logro ver la sorpresa al escuchar mis palabras, de seguro pensaba discutir más con InuYasha.
— Es verdad. No niego tu fuerza y habilidad, pero ¡joder, estás embarazada! ¡No seas ridícula, apenas te puedes levantar! — Él le sostiene la mirada, cruzándose de brazos. — No vuelvas a hacer algo así.
— Tú no me das órdenes. No pensé que el embarazo fuera tan limitante.
Sin esperar respuesta, se marcha rápidamente en dirección a nuestro hogar, iracunda. InuYasha bufa, refunfuñando entre dientes algo que no entiendo, mientras la anciana Kaede niega con la cabeza, sé que está de acuerdo con él. Me disculpo brevemente y sigo el camino que tomó mi esposa, pensando en lo que ha sucedido. Nada justifica el riesgo al que se expuso Sango, está olvidando lo vulnerable que puede llegar a ser embarazada y que ahora no sólo es su seguridad la que está en juego. Se lo había mencionado antes, pero supongo que no puedo pedirle que olvide años de entrenamiento e independencia tan fácilmente.
Llego a nuestra casa y escucho a Kohaku regañándola, de seguro se ha enterado de lo que pasó y también está preocupado.
— ¡Te lo hemos dicho, hermana! ¡Ahora debes pensar por cuatro! ¡Ya no puedes ser tan temeraria!
— ¡Y yo se los he dicho cientos de veces, no soy una niña indefensa!
— ¡Pero serás madre! ¡Ya no puedes exponerte así! ¿En qué estabas pensando?
— ¡Sólo lárgate! ¡Quiero estar sola! Ustedes jamás lo entenderían…
Sango empuja a Kohaku hasta afuera, al verme frente a la puerta me mira con desprecio y vuelve a entrar, sin siquiera dirigirme la palabra. Mi cuñado niega con un gesto de resignación, aunque puedo notar que sigue molesto. Jamás lo había visto así, pero lo comprendo: esto es algo serio.
— Si va a tratar de entrar en razón con ella, le deseo suerte. A mí ni siquiera me escuchó, ya sabe lo testaruda que es — Kohaku se encoge de hombros antes de seguir —. Espero que logre hacerla entender, si hay alguien que ha podido lidiar con ella, ha sido usted. Ojala ahora también pueda.
Se despide con su mano y se aleja por el camino, puedo notar que aún está un poco tenso por la discusión y la rabia juntas. Suspiro resignado y me hago el valor y las ganas para hablar con mi mujer. Sé que esta no será una charla pacífica, así que me preparo para lo que vendrá. Odio admitirlo, pero volveremos a discutir.
Palabras sin incluir disclaimer ni notas: 965.
¡Hola! Por acá de nuevo aparezco yo. Lamento la tardanza, pero encontré trabajo (¡Por fin! Hoy firmé contrato, jeje) y con eso, el tiempo se hace escaso. De todas formas, este es un proyecto que amo con el alma así que aquí estamos.
Ahora, ¿quién dijo que estar embarazada era puro amor? Pues para Sango, no es eso. Lamentablemente, la discusión es inevitable y la veo bien densa. Aunque concuerdo con Kohaku: si alguien puede hacer entrar en razón a la terca de Sango, es Miroku.
Agradecimiento infinitos y de todo corazón a Nuez (¡eres un pequeño motor! Gracias :3), a Mor (tus reviews me hacen fangirlear de lo lindo y jamás terminaré de agradecer el apoyo en este proyecto-loco-pariente-del-tuyo xD) y a marialaurajs (es un honor que te des el tiempo de leer, espero que sigan siendo de tu agrado). Besos, abrazos y amor infinito para ustedes y para todos los que leen.
Pretendo no tardar tanto para el siguiente, ¡tírenme sus ánimos!
¡Saludos!
Yumi~
