DISCLAIMER: InuYasha y Co. son propiedad de Rumiko Takahashi. La siguiente narración es creación propia y está hecha sin fines de lucro, con el propósito de entretener a los lectores.
SUMMARY: [Serie de Viñetas] Tras la derrota de Naraku, todo es diferente. Las cosas cambiaron, pero la vida que tenemos es muy distinta a la que imaginé. Sin embargo, debemos seguir apoyándonos, porque eso es lo que nos hace estar tan unidos. Porque eso es lo que querría la señorita Kagome.
Hook us up
Camino decidido hasta nuestro cuarto, donde sé que está mi mujer. Cuando llego junto a la entrada, logro escuchar movimiento dentro, algo bastante raro. Sin dar aviso, abro la puerta y observo a Sango sentada en un rincón, con el ceño fruncido, murmurando cosas entre dientes mientras pule enérgicamente su Hiraikotsu.
— Supongo que escuchaste cuando le dije a Kohaku que quería estar sola — me espeta, sin siquiera mirarme —. Mejor te vas.
— No iré a ningún lado, aquí es donde debo estar — le respondo, acercándome —. Además, tenemos que hablar sobre lo que hiciste.
— Seguro, si vas a sermonearme…
— Tengo que hacerlo. Sango, lo quieras o no, ya no estás en las mismas condiciones de antes. No puedes exponerte así, nuestros pequeños dependen de tu prudencia. Debes pensar un poco más las cosas antes de actuar…
Deja de pulir su arma y levanta su vista para encontrarse con la mía, puedo notar como la rabia, frustración, melancolía y algo de impotencia se arremolinan con fuerza en sus ojos. Aunque me afecta verla así, le sostengo la mirada por un par de segundos que se hacen eternos.
— XXXVIII —
"Fool"
— ¿Crees que no lo sé? ¿Acaso me arriesgo todos los días sin necesidad? Sé muy bien cuándo debo intervenir.
Sus palabras me toman por sorpresa. Esperaba reclamos, alusiones a sus capacidades de exterminadora, incluso mención a sus cientos de yōkais derrotados; pero no, sus argumentos son completamente distintos. Me siento a su lado, aún sin saber bien cómo responderle.
— Pero ahora te arriesgaste…
— Más en riesgo habríamos estado todos si InuYasha seguía la pelea. ¿Escucharon siquiera lo que trataba de advertirles? No me prestaron atención, sólo querían que me fuera. ¡Estaba a tu lado, Miroku! ¡Y habría seguido allí de no ser por su arrogancia! ¡Todos me recriminan a mí y ustedes son unos idiotas!
Empuña con fuerza sus manos mientras por sus mejillas caen un par de lágrimas, sus ojos me enfrentan con reproche. Guardo silencio, mi mirada fija en la suya en tanto analizo lo que acaba de decirme, buscando una forma de hacerle entender nuestro punto, que comprenda la preocupación que nos causó verla enfrentarse nuevamente a un yōkai, arriesgarse otra vez por el bien de todos…
— Sango, ni siquiera alcancé a escuchar lo que tratabas de explicarnos, el simple hecho de que hubieses llegado a nuestro lado me preocupó…
— Ese es su problema — bufa levemente antes de continuar —. Creen que por el simple hecho de acercarme al campo de batalla, estoy en peligro. Yo confío en ustedes, pero parece que ustedes no en mí.
— Es porque te conocemos y sabemos lo temeraria que eres…
— ¡Por favor, Miroku! ¡He pasado meses lejos de cualquier clase de batalla! ¿Crees que no es difícil para mí mantenerme al margen? ¿Sabes cuántas veces he estado tentada de tomar mis armas y cumplir con mi profesión? Apuesto que ni siquiera imaginas lo complicado que es quedarme aquí y simplemente esperar. Detesto sentirme vulnerable y no poder ayudarlos aunque sea con mis conocimientos. Pero soy consciente de que ya no puedo correr los riesgos de antes y, créeme, mi principal preocupación ahora es nuestra familia. Pensé que lo tendrías claro, vives conmigo día a día.
Me duele ver algo de decepción en sus ojos, y ahora la culpa me invade por completo. De cierta forma tiene razón, todo este tiempo ha permanecido en la aldea, alejada de cualquier situación que podría ponerla en dificultades, a pesar de que estoy seguro que lo ansía con todo su espíritu. Creo que hemos sido egoístas con ella.
— Lo lamento, tienes razón. No me había puesto en tu lugar hasta ahora y, viéndolo desde este punto, puedo decir que me impresiona que sigas aquí, cada día, esperando con paciencia de una forma que es muy contraria a tu estilo de vida…
— No seas ridículo — levanto la mirada al escuchar su inesperada respuesta —. Es cierto que soy una guerrera y siempre imaginé mi vida como Exterminadora, pero eso fue antes. Sabes que todo cambió y mi único deseo ahora es seguir adelante junto a ti, construyendo nuestra familia cada día tranquilamente. Aunque a veces ansío volver al campo de batalla, no cambiaría la vida que tenemos hoy por nada.
— S-Sango… yo… siento ser tan estúpido como para no darme cuenta antes.
— Está bien. Sabía que se molestarían conmigo, pero debía arriesgarme. No era la forma, lo sé, pero ustedes también tienen la culpa. Deberían confiar un poco más en mí la próxima vez y por lo menos escucharme.
Asiento con un gesto, sintiéndome realmente tonto por no pensar en esto antes. Para mí fue tan normal que ella se quedara en casa, que olvidé lo mucho que debía esforzarse por hacerlo; y reprocharle ahora, cuando en realidad sí ha cuidado de los pequeños y de ella misma todo este tiempo.
— Supongo que sí somos unos idiotas.
De pronto siento cómo apoya su cabeza en mi hombro y sus manos presionan con cariño las mías; miro su rostro y logro distinguir una sonrisa, serena y sincera. La abrazo con alivio, aceptando que hoy, como siempre, soy incapaz de llevarle la contra. Porque yo no lidio con ella: nos entendemos y completamos de tal forma, que no me doy cuenta en qué punto llegamos a estar de acuerdo.
— De todas formas, amo que seas mi idiota. Yo soy una terca, así que estamos a mano.
Sonrío con verdadera tranquilidad y la acerco un poco más a mí, con seguridad. Deposito un beso en su cabeza y cierro los ojos, disfrutando de esta calma que siempre me llena cuando vuelvo a darme cuenta que sin Sango, sería imposible sentirme así de completo.
— Y yo amo que seas mi terca.
Se ríe muy bajo antes de levantar su rostro y besarme dulcemente. Así es como vuelvo a reafirmar que nuestra vida es perfecta, a pesar de nuestras diferencias. Y es porque me enamoré de Sango tal como es: una terca Exterminadora.
Palabras sin incluir disclaimer ni notas: 990.
¡Hello~! He aquí lo prometido. Quizá con un poco más de retraso del que esperaba, pero los turnos han estado agotadores. De todas formas, me di el tiempo ahora antes de irme a dormir (sí, mañana tengo turno de nuevo xd).
Yo creo que Sango debe haberse esforzado mucho para no agarrar su Hiraikotsu y montarse en Kirara para exterminar demonios. Para qué estamos con cosas, ella es guerrera y lo lleva en la sangre y en el alma. Es difícil que se aguante mucho, pero estoy convencida de que la vida que tiene junto a Miroku, no la cambiaría por nada. Ella sólo quería tener una vida tranquila junto a él y formar una familia feliz con 20 niños o más (?) Pero a vista de los demás, eso no debió ser tan obvio hasta que ella misma lo admitiera. Pero es que son necios, no podemos negarlo.
En fin, me despido por ahora pero no sin antes agradecer a Nuez, Morgan y marialaurajs por sus sexualosos y sexys reviews. Y a todos los que leen, gracias por pasarse (incluso a los guest que dejan sus palabras, ¡gracias!). Espero leernos pronto :)
Besos sexys para todos :3
Yumi~
