DISCLAIMER: InuYasha y Co. son propiedad de Rumiko Takahashi. La siguiente narración es creación propia y está hecha sin fines de lucro, con el propósito de entretener a los lectores.
SUMMARY: [Serie de Viñetas] Tras la derrota de Naraku, todo es diferente. Las cosas cambiaron, pero la vida que tenemos es muy distinta a la que imaginé. Sin embargo, debemos seguir apoyándonos, porque eso es lo que nos hace estar tan unidos. Porque eso es lo que querría la señorita Kagome.
Hook us up
— ¡Por favor, baja de una vez y vamos a casa!
InuYasha responde a mi petición con un bufido indiferente, a mi lado Kohaku frunce el gesto, adivino que no está seguro aún si ponerse de su lado o dejarlo pasar. Después de todo, ambos sabemos que tanto él como Sango son igual de tercos y obstinados.
— Quizá no sea buena idea que insista, no creo que otra discusión…
— No quiero que haya otra discusión, sólo quiero que InuYasha entienda y le pida perdón…
— ¡Ni creas que me disculparé! ¡Sigue siendo culpable de exponerse a riesgos innecesarios! — Replica mi amigo, molesto y aún sin bajar de su rama favorita.
— XXXIX —
"Brainwashing"
— ¡Por favor, InuYasha! ¡Llevas casi dos semanas sin hablarle! — Le recuerdo, lamentando que él no comprenda el punto de mi mujer. Sigue molesto por su intervención en la batalla pasada.
— ¡Y no volveré a hacerlo hasta que reconozca que cometió un error!
Niego con un gesto, Kohaku parece estar de acuerdo con él, pero no se decide a aceptarlo frente a mí. Estoy seguro que no quiere que piense que no entendió la explicación que le dimos con su hermana. Exhalo pesadamente, esta situación ya me está cansando y, si InuYasha sigue con la misma actitud, dudo que pueda llegar a mejorar.
— S-Señor I-Inu-Yasha, lo mejor sería o-olvidar esto…
La reacción de mi amigo ante la palabra "Señor" y luego la sugerencia de mi cuñado es graciosa, pero aguanto la risa para mirarlo fijamente y apoyar a Kohaku.
— ¡No vuelvas a llamarme "Señor"! ¡Y no voy a olvidar nada! — Desvía su mirada pero baja, por fin, y me enfrenta, irritado. — ¡Carajo, Miroku! ¿Cómo mierda dejas que Sango te lave el cerebro? Pensé que eras más listo…
— No me ha "lavado el cerebro" — es inevitable que sonría con la expresión que usa, típica de la señorita Kagome —. Sólo comprendí su punto, como ella el nuestro. Ha sido muy cuidadosa este tiempo, eso no lo puedes negar, y si no comenzaras a gritar eufórico cada vez que la ves, quizá tú también lo entenderías.
— ¡No tengo nada que entender, sólo que lleva a dos criaturas dentro! ¿Lo olvidas?
— Puede que entonces, use tres cabezas para pensar…
— ¡Nada de eso, por el contrario! ¡Debiese cuidarse, ser precavida! ¿De qué forma es prudente, cauteloso o siquiera razonable, saltar así de la nada frente a un yōkai fuera de control? ¡Eso sólo es típico de ella!
— Y de ti.
Arruga las cejas, supongo que sabe que tengo razón en eso. La tensión se aliviana un poco, aunque puedo notar que Kohaku sigue nervioso y en cualquier momento perderá el autocontrol que ha tenido hasta ahora. Apoyo mi mano en su hombro, logrando que me mire; le sonrío con calma para luego volver a dirigirme a InuYasha, creo que ya es hora de terminar con esto.
— Sango y tú tienen muchas cosas en común, una de ellas es lo temerarios que pueden llegar a ser cuando sus seres queridos están en peligro. Y, de la misma forma, saben cuándo es demasiado peligroso. Pero a diferencia de ti, ahora ella es capaz de hacerse a un lado por la seguridad de nuestros pequeños.
— Keh, yo no tengo por qué hacerme a un lado, no estoy embarazado.
— Y nunca lo estarás, aunque sería gracioso verte con una enorme barriga, a ver cuánto puedes aguantar así — le respondo, sonriendo ante la imagen mental que tengo y, que sé, creé tanto en él como en Kohaku.
— ¡No seas ridículo!
— Ya, ya, sólo era una broma. Ahora, volviendo al tema, siendo tan parecido a ella, ¿tan difícil es que intentes ponerte en su lugar? Tú no podrías ni siquiera mirar de lejos.
Se cruza de brazos, resopla molesto pero en sus ojos puedo notar que mis palabras le hacen sentido. De a poco suaviza el gesto, hasta que por fin una sonrisa atraviesa su rostro y se relaja, aliviándome.
— De acuerdo, tú ganas. Después de todo, nunca podré vencerte con palabras. Ahora, en cuanto a ti — se gira para mirar de frente a mi cuñado, quien llega a temblar levemente ante su tono amenazante —. ¿Quién te crees para llevarme la contra?
— Y-Yo n-no… es decir, mi hermana no d-debería…
InuYasha y yo soltamos una carcajada al ver la reacción afligida de Kohaku, él se sorprende pero luego frunce el ceño, cayendo en cuenta que mi amigo sólo lo fastidiaba. Empuña sus manos y nos desafía, con un brillo astuto que me es demasiado familiar.
— ¡Se las verán conmigo, no es gracioso!
Comienza a perseguirnos, nosotros corremos a través del bosque, directo hasta nuestra casa, con el alma más liviana y el corazón tranquilo, pues hoy ha vuelto un poco la normalidad a nuestras vidas.
— Oye, Miroku… Sigo pensando que Sango te lava el cerebro.
Sólo sonrío ante su afirmación, él no se imagina lo maravilloso que es llegar a un acuerdo con ella. Ni los beneficios adicionales que tiene.
Palabras sin incluir disclaimer ni notas: 820
¡Ajá! Acá traigo un nuevo cortito, algo para aliviar el ánimo por mientras subo el siguiente. Espero pronto poder tener más tiempo para actualizar, ya que no cubriré tantos turnos el siguiente mes, es demasiado agotador.
En cuanto al fic, ¿no es adorable cómo pelean? Amo su amistad, la forma en la que son capaces de decirse las cosas y bueno, todo. Son los mejores amigos y eso nadie se los quita. Y tenemos el bonus de Kohaku, con su nerviosismo que aún no controla del todo, pero de a poco irá entrando en confianza, ¿no creen?
Quiero agradecer a mis fieles lectoras marialaurajs, la Capitana y a Nuez, las amodoro y extraño poder compartir seguido con ustedes, pero pronto podré hacerlo (espero).
Saludos a todos, un abrazo enorme y ahora me despido, voy directo a mi turno noche.
Yumi~
