DISCLAIMER: InuYasha y Co. son propiedad de Rumiko Takahashi. La siguiente narración es creación propia y está hecha sin fines de lucro, con el propósito de entretener a los lectores.

SUMMARY: [Serie de Viñetas] Tras la derrota de Naraku, todo es diferente. Las cosas cambiaron, pero la vida que tenemos es muy distinta a la que imaginé. Sin embargo, debemos seguir apoyándonos, porque eso es lo que nos hace estar tan unidos. Porque eso es lo que querría la señorita Kagome.


Hook us up


Me paseo por fuera del cuarto, nervioso, inquieto. En un rincón está InuYasha, cruzado de brazos y con el rostro serio; en el otro rincón, Kohaku no puede ocultar su ansiedad y nerviosismo. El fuego que está encendido en medio de la sala sólo logra amortiguar un poco el frío que llega desde fuera, la nieve se arremolina junto a la tormenta que llegó anoche, pero mi cuerpo ha anulado la sensación de las bajas temperaturas.

Vuelvo a escuchar otro quejido, como ya hemos oído bastantes la última hora, pero mi corazón sigue acelerándose como si fuese el primero.

O el último.

Acelero un poco el paso, con una mezcla demasiado confusa de emociones en mi interior. De pronto, InuYasha fija su ambarina mirada en la mía y sonríe de medio lado, mostrando notoriamente uno de sus colmillos.

— Relájate, Sango es fuerte. El parto no será rival para ella.

XLI —

"Bear"

Mantengo mi vista fija en la suya, un tanto molesto y sorprendido por sus palabras. Otro quejido, esta vez más notorio, me interrumpe en mi ademán de responderle a mi amigo. Miro ahora fijamente la puerta que da hacia nuestra habitación, que me separa de mi mujer en el momento en el que más deseo estar con ella.

— De todas formas, es normal que esté nervioso. Es primera vez que mi hermana da a luz, y creo que ni todo su entrenamiento la haya preparado para esto.

Kohaku me roba las palabras de los labios. InuYasha sólo suelta un bufido pero guarda silencio, quizá asumiendo que, por muy guerrera que sea ella, el parto es algo que jamás había experimentado. Y debemos agregar el hecho de que son dos pequeños, no uno. Cierro los ojos, mientras mis pies se mueven sin que pueda evitarlo, llevándome de un lado a otro sin descanso.

No puedo evitar preocuparme, Sango estuvo con dolores toda la noche hasta que por la madrugada rompió la bolsa. Sin embargo, es demasiado pronto… no esperábamos su llegada hasta por lo menos dentro de un mes, a pesar de que la barriga de mi mujer parecía a punto de estallar y que últimamente hasta caminar le provocaba molestias. Es por eso que estoy incluso más nervioso de lo que podría estar.

De pronto me percato de que sólo mis pasos se escuchan. Me detengo y observo a mis compañeros: ambos tienen la vista fija en la puerta ante el repentino silencio, las orejas de InuYasha se mueven buscando sonidos, sus ojos delatan un poco de ansiedad.

— ¿Qué ocurre, escuchas algo?

No responde, lo que sólo logra aterrarme. Camino decidido hacia la habitación, si algo pasó no quiero estar lejos de Sango ni de los bebés. Justo cuando llego a la puerta, un quejido más fuerte que cualquier otro me detiene y, sólo un instante después, un vigoroso llanto inunda mi hogar. Antes de que pueda ordenarle a mi cuerpo reaccionar, logro escuchar la respiración agitada de mi esposa junto a otro quejido igual de potente que el pasado.

Nuevamente, el silencio se impone como un pesado manto que me ahoga. Mi amigo llega a mi lado, su semblante demasiado serio, sus sentidos concentrados en lo que ocurre al otro lado de la puerta mientras agarra mi brazo, impidiendo que avance.

El tiempo se me hace eterno hasta que otro llanto, más enérgico que el anterior, vuelve a interrumpir la angustiante espera, logrando que mi alma regrese a mi cuerpo. El agarre de InuYasha se relaja y ahora su rostro se muestra aliviado, algo que me tranquiliza. Kohaku llega a nuestro lado y apoya su mano en mi hombro, demostrando que también comparte nuestro sentimiento.

— Ya puede entrar.

Como acto reflejo a las palabras de Rin, mis pies me llevan junto a mi mujer para presenciar la imagen más bella que haya apreciado en mi vida.

Sango descansa sobre nuestro futón, sus cabellos desordenados con algunas hebras que se adhieren a su rostro a causa del sudor; sus mejillas están rojas y su respiración aún es entrecortada, pero sus ojos están serenos y felices a pesar del cansancio. Con uno de sus brazos carga a uno de los bebés, mientras que le acaricia el rostro al otro que descansa a su lado, ambos tienen una mata de pelo oscuro en su cabeza y los ojos abiertos y fijos en su madre, escuchando sus dulces palabras de bienvenida.

— ¡Oh, miren! Llegó su padre… las hemos esperado mucho, pequeñas traviesas, ¿o no, amor?

— ¿Son… niñas? — Pregunto al notar sus palabras, mis piernas ceden y me dejan arrodillado a su lado, sin quitarles la vista de encima.

— Dos hermosas niñas. Vamos, cárgalas.

Me ayuda a acomodar a ambas en mis brazos, siento su calidez al tocar mi cuerpo y mi corazón se llena de un sentimiento sobrecogedor que no sé cómo explicar. Una de las pequeñas estira su mano y alcanza mi rostro, la otra sólo me mira fijamente. Puedo sentir cómo las lágrimas abandonan mis ojos en un gesto de inmensa felicidad. Ahora la suave mano de Sango se posa en mi mejilla y me regala una tierna caricia, completando la perfección de este momento.

— Somos padres, Miroku.

— Somos padres, Sango — la secundo, con una sonrisa —. Gracias.

No puedo más que agradecerle a ella, a las bebés, a los muchachos, a la vida por todo. Ella sonríe, y sé que es todo lo que necesito para ser feliz.


Palabras sin incluir disclaimer ni notas: 899


¡Ñyaaaa! Sí, se venía acercando el momento y la pobre barriga de Sango ya no aguantaba más. Le di muchas vueltas a cómo sería, hasta que al final lo decidí y he aquí el resultado. Espero que les guste, saben que estoy abiertas a sus comentarios :3

Me gustaría poder plasmar de alguna forma lo que creo que pasó durante el parto, ya que el nacimiento en gemelos vía vaginal es de por sí complicado (por eso el silencio y todo), además de que se adelantan casi siempre.

Otro punto que me gustaría aclarar es el título: Bear. Lo escogí porque puede interpretarse de muchas maneras: es soportar, mantenerse firme, cargar algo, comportarse, asumir, dar a luz. Al título también le di muchas vueltas, ya que quería algo que reflejara todo lo que significa este momento en sus vidas, porque es algo importante: el inicio de una etapa que los llenará de felicidad, pero también de preocupaciones y miedos. Así que, al parecer, tendré para rato con este fic~

Agradecimientos a mis amadas Nuez (te lo prometí, espero que lo disfrutes, sabes que es con mucho cariño) y Mor (Capitana, sólo diré que parece que estamos un poco sincronizadas xd). Y a todos los que leen/leerán, ¡un abrazo!

Los amodoro, nos leemos pronto!

Yumi~