DISCLAIMER: InuYasha y Co. son propiedad de Rumiko Takahashi. La siguiente narración es creación propia y está hecha sin fines de lucro, con el propósito de entretener a los lectores.

SUMMARY: [Serie de Viñetas] Tras la derrota de Naraku, todo es diferente. Las cosas cambiaron, pero la vida que tenemos es muy distinta a la que imaginé. Sin embargo, debemos seguir apoyándonos, porque eso es lo que nos hace estar tan unidos. Porque eso es lo que querría la señorita Kagome.


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La última nevada fue hace un par de días, pero el frío se mantiene implacable y la nieve acumulada dificulta el ingreso a mi casa, por lo que no hemos recibido muchas visitas. Esto nos ha permitido pasar más tiempo de familia, acostumbrándonos al ritmo de la nueva vida que nos han traído las gemelas. No es que me desagrade la compañía, por el contrario: son parte de mi familia, pero también necesitamos cierto tiempo más íntimo.

Avivo un poco más las llamas, pensando en qué estarán haciendo los demás y esperando que InuYasha no pase frío, aunque apuesto a que no se alejara mucho del Árbol Sagrado. El sonido del fuego se entremezcla con la dulce voz de Sango cantándoles a las pequeñas mientras yo preparo la comida.

Una brisa helada provoca que dirija mi mirada hacia la entrada, para ver a InuYasha parado frente a la puerta abierta, arrastrando un bulto de nieve. Echa una mirada rápida y al notar que las gemelas están aquí, cierra de inmediato.

— Eh, Miroku — me mira, levantando el bulto blanco y agitándolo bruscamente, algo de nieve cae al suelo y deja al descubierto un par de pequeñas orejas oscuras que conozco muy bien —. Creo que tienes visita.

XLIII —

"Receiving"

— ¿Hachi? — Me cuesta creer que haya llegado tan lejos con este tiempo. Al escuchar mi voz, el bulto se remece, sacudiéndose la nieve de encima y mostrando a mi mapache amigo.

— ¡Amo Miroku! — Se abalanza hasta mí, haciendo exageradas reverencias. — ¡Disculpe que no haya podido venir a su boda! La verdad es que no…

— Tranquilo, no hay problema — le sonrío en respuesta, él me mira extrañado —. Lo importante es que estás bien. Aunque me extraña que hayas viajado con este clima, ¿está todo en orden?

— ¡Oh, sí, por supuesto que sí! Sólo que, bueno, supe que iba a ser padre y quise venir a felicitarlo en persona…

— Muchas gracias, Hachi. Las pequeñas ya nacieron, así que podrás conocerlas tú mismo — le respondo, haciéndole un gesto hacia Sango, que tiene a una de ellas en sus brazos mientras carga a la otra en su espalda.

— ¡Oh, señora Sango, mi bella dama! — Se acerca de rodillas hasta ella, nuevamente haciendo reverencias y con un leve sonrojo en su rostro. — Permítame felicitarla, tanto por la boda como por sus hijas. No sabe lo feliz que me hace, usted le ha dado sentido a la vida del Amo Miroku desde que se cruzó en su camino…

— Hachi…

—… Él solía preocuparse sólo por sí mismo y buscaba a las mujeres solamente para…

— ¡Hachi, es suficiente! — Lo corto antes de que arruine la paz de mi hogar, noto como InuYasha se aguanta la risa mientras Sango levanta una ceja, evidentemente interesada en las palabras de él.

— ¿Para qué buscaba a las mujeres mi esposo, Hachi? — Pregunta con ese tono despectivo que me eriza la piel.

— Eh… ya sabe, por su maldición y la descendencia… él quería… o sea, toda mujer bonita…

— Vamos, cariño, tú sabes cómo era antes de que nos conociéramos…

— Incluso después, Miroku nunca ha sido un santo…

— Gracias por la ayuda, InuYasha — puedo ver la sonrisa maliciosa que cruza su rostro, de seguro le divierte verme en aprietos —. Sanguito, me conoces… además, lo importante es que ya no es así.

Ella me sostiene la mirada un par de segundos con esa expresión de "esto no se quedará así" y luego vuelve a dirigirse a Hachi, quien me mira nervioso, sabiendo que me ha puesto en apuros.

— Gracias por venir a vernos, Hachi. Debe haber sido un largo viaje, ¿quieres servirte algo?

— Si no le molesta, quisiera ver primero a los bebés — responde un poco ansioso. Sango le sonríe y acomoda a Mao en la cuna que tiene al lado para luego sacar a Mei de su espalda y mostrarle a ambas a mi compañero. Hachi las observa en silencio, puedo notar la emoción en sus ojos cristalinos —. Son preciosas. ¿De verdad son dos niñas?

— Así es, ella es Mao y esta es Mei — Sango le presenta primero a la pequeña que tiene el listón azul en su muñeca, luego a la que tiene el rojo, tan enternecida como mi amigo.

— Esta es toda una nueva etapa, Amo Miroku… no sólo en su vida, también en su familia. Son las primeras mujeres que nacen desde que yo tengo memoria… las primeras de su descendencia.

Sonrío ante sus palabras en tanto sirvo la comida, que ya está lista. Hachi e InuYasha siguen mirando con cariño y aprehensión a nuestras hijas, como si al dejar de verlas fuesen a romperse. Intercambio una mirada con mi esposa antes de interrumpir su contemplación.

— Chicos, las gemelas no se moverán de su cuna. Vengan, acompáñennos a comer — doy un suave golpe a sus espaldas, ellos asienten con un gesto pero siguen sin moverse —. Aún es temprano, tendrán todo el resto del día para verlas.

Ambos se levantan y nos sentamos junto a Sango, quien nos espera. Almorzamos mientras escuchamos las noticias que trae Hachi de su vida y de mi maestro Mushin. Luego de comer, las pequeñas despiertan exigiendo su propio alimento, por lo que Sango se las lleva a la habitación para darles pecho, dejándonos solos un momento.

— Es bueno ver lo bien que están usted y su familia, Amo Miroku. Se nota que esa muchacha realmente cambió su vida.

— Sí, es algo que nunca hubiese imaginado…

— Es verdad, cuando te conocimos, jamás pensé que podrías llegar a tener esto. Con lo mañoso y mujeriego que eres…

— Creo que ni siquiera el maestro Mushin se lo hubiese imaginado. Sería bueno que lo viera con sus propios ojos — murmura Hachi, mirándome con expresión un tanto dolida.

— Lo sé… — Suelto un suspiro, sé que debería haber visitado a mi maestro hace mucho tiempo. — No tengo excusas, pero te prometo, Hachi, que en cuanto el clima mejore, iremos al templo. Quiero que conozca a mi familia.

Él asiente con una sonrisa, quizá aliviado de que no me haya olvidado de ellos. Nunca podría hacerlo, después de todo el Maestro Mushin es como mi padre y a Hachi lo considero como mi hermano. Ellos también son parte de mi familia y he sido muy desconsiderado todo este tiempo.


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Sí, sé que esto ya no es una viñeta, pero no pude evitarlo, es lo que nació. Y creo que Hachi merece su espacio, fue el compañero de Miroku por mucho tiempo, de seguro que lo consideraba su familia, además de que lo sacaba - y metía - siempre en apuros, tal como ahora. Así es la familia y, a pesar de todo, estoy segura que Hachi viajaría incluso con ese clima para acompañar a su amigo en ese momento de felicidad. Es muy adorable, aunque sea tan despistado.

Agradezco enormemente a Mor y a Nuez por siempre pasarse, dejar sus fangirleros reviews y alentarme para seguir. Chicas, las quiero mucho y espero leernos pronto. También gracias a Forever MK NH :)

A todos los que leen, ¡un abrazo gigante! Ojalá les guste, saben que soy toda ojos/oídos a sus opiniones.

Saludos cálidos!

Yumi~