DISCLAIMER: InuYasha y Co. son propiedad de Rumiko Takahashi. La siguiente narración es creación propia y está hecha sin fines de lucro, con el propósito de entretener a los lectores.
SUMMARY: [Serie de Viñetas] Tras la derrota de Naraku, todo es diferente. Las cosas cambiaron, pero la vida que tenemos es muy distinta a la que imaginé. Sin embargo, debemos seguir apoyándonos, porque eso es lo que nos hace estar tan unidos. Porque eso es lo que querría la señorita Kagome.
Hook us up
Los últimos rayos del sol llegan atenuados a través de los resquicios de las ventanas. InuYasha, Kohaku y Hachi platican sobre algo a lo que soy ajeno, mientras revuelvo el contenido de la olla sin poder salir de mis pensamientos.
A pesar de que el invierno comienza a alejarse, sus efectos aún remanecen en mi hogar. Sango y Mao se han recuperado por completo del resfriado, pero Mei todavía sigue enferma y siento que no mejorará pronto, la fiebre vuelve cada cierto tiempo y ya no sabemos qué hacer para calmarla. Niego con un gesto, sintiéndome realmente inútil. Es mi hija y nada de lo que hago parece ayudarle.
Absolutamente nada.
— XLV —
"Useless"
— Oye.
Levanto la vista al escuchar que InuYasha se dirige a mí, me indica con una mueca la salida que da hacia nuestra habitación y un instante después aparece Sango con el gesto fruncido, el cabello desordenado y su yukata blanca un poco desarreglada. Se prepara una taza de té, a ratos suspira pero no salen palabras de sus labios. La observo en silencio, ella ni siquiera se voltea a verme, simplemente me ignora. Incluso se despide con un gesto de los muchachos y luego mira a Kohaku, quien se pone de pie y la acompaña, de vuelta a nuestro cuarto. Aprieto los dientes, tratando de no revelar mi malestar, pero a estas alturas, es difícil lograrlo. Las cosas han estado tensas.
Bastante tensas.
— ¿Sigue igual? — InuYasha lo ha notado, incluso Hachi me contempla con preocupación. Niego en un gesto, intentando no alarmarlos más de la cuenta, pero creo que mis intentos son en vano.
— No han sido días muy buenos, es comprensible que esté cansada…
— Keh, patrañas. Eso no es cansancio — bufa mi amigo, su mirada seria sostiene con fuerza la mía —. Sango está molesta, todos lo notamos. Sólo que no sabemos por qué.
No me sorprende escuchar sus palabras, después de todo él la conoce bastante bien y ha aprendido a leer ciertos gestos. No tanto como yo, pero lo suficiente como para saber que esto va más allá del cansancio. Tras mirarlo fija y seriamente a los ojos unos instantes, bajo la mirada y suelto un pesado suspiro, no puedo seguir con esto solo.
— Sí, está molesta. Y ya no sé qué hacer con todo esto.
— ¿Y por qué se molesta? ¿Es porque Mei sigue enferma? Tú no tienes la culpa.
Hachi asiente con un gesto ante las palabras de InuYasha, ambos me miran atentos, sé que quieren ayudar pero temo que toda esta situación se sale de su alcance. Y del mío también. Vuelvo a revolver el contenido de la olla, tratando de ordenar las ideas que pasan en estos momentos por mi cabeza. No, Sango no me culpa de la enfermedad de Mei, por el contrario, ella se siente responsable de eso. Lo que le molesta es que las cosas no mejoren; que nada se puede hacer, que la pequeña llore todas las noches y sólo la calme su voz, que no quiera recibirle el pecho, que la fiebre siga apareciendo sin tregua alguna, que las noches sean más largas de lo que hubiésemos imaginado mientras Mei le exige atención…
Lo que le molesta a mi esposa es que yo no logro hacer nada por nuestra hija. No soy yo quien debe intentar una y otra vez alimentarla, no soy yo quien logra calmarla por las noches, no soy yo el que se lleva la parte más difícil.
Lo que le molesta es que estoy siendo un completo inútil en este asunto.
— Sango… está agotada física y mentalmente, y yo no puedo ayudarla en nada con Mei. La pequeña me rehúye, demandando demasiado de su madre. Por eso está molesta, y no la culpo: soy incapaz de apoyarla. Les estoy fallando.
— Ustedes dos son realmente unos idiotas. ¿Les estás fallando, es en serio? ¡Por favor! No he visto padre y esposo más preocupado en mi vida. Y ya tengo muchos años encima.
— InuYasha tiene razón, Amo Miroku… quizá la pequeña Mei requiera más atención de la señora Sango, p-pero Mao sólo lo busca a usted… Además, las labores de la casa…
— ¡Basta, hermana! ¡Deja de decir eso, sabes muy bien que no es así! — El regaño de Kohaku interrumpe a Hachi, todos enmudecemos al escucharlo tan molesto. — ¡Ahora, vas a dejar de quejarte tanto y hablarás con él!
— ¡No voy a hablarle! ¡Kohaku, vuelve aquí!
— ¡Eres tan necia como InuYasha! ¡Si sigues con esa actitud, las cosas sólo pueden empeorar! ¿Eso es lo que quieres?
Kohaku aparece en la sala con las gemelas en brazos, increíblemente ambas están tranquilas y atentas a él, a pesar del tono elevado de voz; le sigue los pasos su hermana, quien enmudece al llegar y nos mira con severidad. InuYasha sonríe con astucia y me da un codazo en las costillas, haciéndome un gesto hacia Sango antes de hablar.
— No creo que debamos repetirlo, ustedes tienen que hablar, pero a solas. Nosotros veremos a sus enanas — estira los brazos hasta Mao, quien extiende los suyos con una risa para que la cargue.
Sin necesidad de que lo repita, tomo por el brazo a mi irritable esposa para llevarla hasta nuestro cuarto y mirarla a los ojos. Me devuelve una dura mirada, pero luego de unos segundos el disgusto se transforma en angustia y me abraza con cierta desesperación.
— No sé qué hacer, ya no lo soporto más…
— No hagas nada… sólo no me apartes.
Sin necesidad de más palabras, estrecho el abrazo, luego la miro nuevamente a los ojos para volver a encontrar a mi esposa.
Para volver a encontrarme a mí mismo.
Palabras sin incluir disclaimer ni notas: 938
Problemas domésticos, algo que todos llegan a tener. Es normal que una madre se frustre con un hijo enfermo, en especial si, a pesar de los intentos, ese pequeño sólo busque a su madre. Pero puede llegar a ser agotador y, con lo preocupado que es Miroku, de seguro que se sentiría inútil al vivir una situación así, y Sango estaría sobrepasada. ¿Noches sin dormir por un hijo enfermo? Se los encargo.
Agradezcamos que sus amigos ven más allá de lo obvio y no tienen miedo de decirles las cosas. Ni que les digan que esos no son sus asuntos, que InuYasha les salta a la yugular de inmediato (?) Y, por supuesto, Kohaku ya estaría harto de escuchar a su hermana quejarse sin motivo. Después de todo, no creo que Miroku lo haga para nada mal.
Agradecimientos, como siempre, a Nuez, Mor y Forever MK NH por sus reviews, sus palabras siempre son una alegría para mí.
Nos leemos en la próxima, recuerden portarse bien y traten de no hacer tantas maldades.
Yumi~
