DISCLAIMER: InuYasha y Co. son propiedad de Rumiko Takahashi. La siguiente narración es creación propia y está hecha sin fines de lucro, con el propósito de entretener a los lectores.
SUMMARY: [Serie de Viñetas] Tras la derrota de Naraku, todo es diferente. Las cosas cambiaron, pero la vida que tenemos es muy distinta a la que imaginé. Sin embargo, debemos seguir apoyándonos, porque eso es lo que nos hace estar tan unidos. Porque eso es lo que querría la señorita Kagome.
Hook us up
Ya han pasado algunos meses, el invierno quedó atrás y la primavera está en todo su esplendor. Mei se ha recuperado del resfrío y ahora nuestras gemelas le sacan suspiros y risas a todos en la aldea con sus balbuceos y sus intentos de gateo. La anciana Kaede está sorprendida de su desarrollo, ya que opina que por lo general los bebés suelen tardar un poco más en hacer este tipo de cosas. Incluso ya afirman bien su cabeza y tratan de levantarse, aunque no tienen mucho éxito.
Observo a mi esposa jugar con las pequeñas a la orilla del río mientras remoja la ropa sucia, una suave brisa remueve sus cabellos y hace danzar algunas hojas y flores alrededor de ellas, llamando la atención de las gemelas, que se ríen con el espectáculo.
— Kagura…
— XLVI —
"Breeze"
Aunque fue sólo un susurro, logro escuchar perfectamente lo que Kohaku menciona al mirar la escena. Lo miro de reojo, puedo notar su semblante nostálgico mientras ahora la suave brisa nos rodea a nosotros. Cierro los ojos al sentirla, no es difícil notar el modo juguetón con el que el viento revuelve nuestro cabello antes de alejarse, e imagino sin mucho esfuerzo a la demonio oculta tras esa simple muestra de la naturaleza.
— De alguna forma u otra, ella ahora es libre. Al igual que tú, Kohaku.
Me mira sorprendido al escuchar mis palabras, un leve sonrojo invade sus mejillas al saberse descubierto, pero pronto se encoje de hombros, soltando un suspiro de anhelo y perdiendo su mirada en el cielo, en la dirección que tomó esa brisa.
— Lo sé, ya nada podrá dominar su espíritu — responde, aunque pareciera que se lo dijese a sí mismo —. De todas formas, ella no merecía ese final…
Lo observo a los ojos ahora, los que expresan algo muy distinto a lo que estoy acostumbrado a ver en ellos: melancolía. Intento buscar palabras para ayudarlo a alivianar ese pesar, pero no sé qué decirle.
— No, no merecía lo que le pasó — a ambos nos sorprende escuchar la voz de Sango, ha llegado a nuestro lado y su mirada también está perdida en el cielo, pero pronto baja hasta encontrarse con la de su hermano —. A pesar de su origen, ella no era malvada… Ella… te protegió a pesar de los riesgos, intentó derrotar a Naraku aún a costa de su vida…
— Sango…
— Hermana…
Los dos la observamos sorprendidos, sus ojos cristalinos reflejan tristeza, pero también gratitud y admiración. Suelta un suspiro y luego sonríe, una lágrima logra escaparse de uno de sus ojos pero ella no intenta detenerla.
— Pero hay algo en lo que te equivocas, Kohaku — murmura, su mirada ahora desprende un brillo tenaz —. A pesar de todo, ese no fue el final de Kagura. Ella sigue existiendo, no sólo en la brisa que siempre nos acompaña, sino que en nuestros corazones también. Jamás la olvidaremos y ella ahora es libre de cualquier atadura.
Mi cuñado asiente con una sonrisa, ambos ahora vuelven a mirar el cielo pero la nostalgia y melancolía de sus miradas cambiaron a agradecimiento y anhelo. Luego vuelven a observar el horizonte, perdidos en sus pensamientos. Sonrío al verlos tan concentrados, es raro que el silencio nos acompañe en estos días pero al parecer, hasta nuestras niñas respetan a esa brisa que juega a veces con ellas. Abrazo a cada uno con un brazo, interrumpiendo su concentración y provocando que me miren con desconcierto.
— Kagura fue una mujer muy valiente. Es un ejemplo digno de seguir, pues luchó por sus sueños hasta el final. Es un honor haberla conocido y estoy seguro que ella no se ha olvidado de nosotros. Siempre podremos encontrarla en el viento, vagando libre como era su mayor anhelo. Y le doy las gracias por haberte protegido, Kohaku.
Ellos asienten con la cabeza, sé que también le agradecen en silencio. Kagura fue una de las víctimas de Naraku y, a pesar de que hace ya más de un año que él desapareció de este mundo, sus actos aún tienen repercusiones porque tuvieron muchas consecuencias injustas.
Pero la vida continúa, y así como la brisa que nuevamente nos envuelve mientras remueve algunos pétalos de las flores que hay entre el pasto y los hace danzar sobre nosotros, ahora somos libres de nuestros tormentos.
Libres como el viento. Libres como Kagura.
Palabras sin incluir disclaimer ni notas: 724
La musa ha atacado con todo hoy, por lo menos a mí. ¿Qué opinan? Hace tiempo tenía la idea, pero no sabía bien cómo plasmarla. Pienso que Kagura debe haber marcada mucho a Kohaku y, por supuesto, a su hermana por todo lo que vivieron. Por lo mismo, él la extrañaría y la recordaría en los gestos del viento, que siempre la ha representado a la perfección. Después de todo, Kagura sufrió bastante pero sigue siendo un personaje fuerte y admirable.
Este cortito está dedicado a Nuez, a quien le agradezco enormemente la compañía y el avivar a la musa, fangirlear conmigo en variados aspectos y, bueno, estar ahí siempre. ¡Te quiero, preciosa!
Agradecimientos pues, obviamente a Nuez y a la Capitana Mor (extrañaba tus reviews, así que puedes darme por pagada xd).
Un abrazo apretado a todos, espero leernos pronto. No olviden dejar su opinión en un review.
Yumi~
