DISCLAIMER: InuYasha y Co. son propiedad de Rumiko Takahashi. La siguiente narración es creación propia y está hecha sin fines de lucro, con el propósito de entretener a los lectores.
SUMMARY: [Serie de Viñetas] Tras la derrota de Naraku, todo es diferente. Las cosas cambiaron, pero la vida que tenemos es muy distinta a la que imaginé. Sin embargo, debemos seguir apoyándonos, porque eso es lo que nos hace estar tan unidos. Porque eso es lo que querría la señorita Kagome.
Hook us up
El cielo que se abre sobre nosotros da paso a los cálidos rayos del sol, miro a mi amigo y él bufa en respuesta, lleva los brazos cruzados tras su cabeza como acostumbra y camina descuidadamente junto a mí. Insistió en que lo acompañara nuevamente a cazar fantasmas, como suele decirle a realizar exorcismos y exterminar yōkais. A pesar de que Sango no estaba del todo convencida, ya que las gemelas dan bastante trabajo, accedió al fin cuando Rin y Kohaku se ofrecieron a ayudarla, no sin antes prometerle que volveríamos sanos y a salvo, para que estuviera tranquila.
Vuelvo a mirar a mi amigo, ha estado muy callado, más de lo habitual. Tengo la sensación de que hay algo que no me ha dicho, pero no quiero intentar adivinar porque sé que no llegaré a nada.
— ¿Qué es lo que no me estás diciendo, InuYasha?
— XLVII —
"Astonish"
Se detiene para mirarme sorprendido, moviendo sus orejas en señal de alerta, como si hubiese descubierto de pronto que no viajaba solo. Entrecierra un poco los ojos para escrutarme con detenimiento y luego se encoje de hombros, restándole importancia.
— Nada. No estoy ocultando nada.
Da un par de pasos pero se detiene al ver que no lo sigo. Se voltea, haciéndome un gesto para que camine, pero no me muevo.
— Te conozco y sé que pasa algo. ¿Acaso no confías en un viejo amigo?
— No es algo de confianza, Miroku.
— Entonces, ¿qué ocurre?
Sus ojos dorados están fijos en los míos, su mirada sostiene la mía de esa forma profunda que pocas veces le veo mientras noto que está un poco tenso. Doy un paso hacia él, sin que nuestras miradas pierdan el contacto. Esto ya es bastante extraño.
— Sigamos nuestro camino, así podremos regresar pronto y Sango no sufre un colapso con tus criaturas…
— InuYasha, sé que hay algo que no me estás diciendo — repito, él frunce el ceño y refunfuña por lo bajo pero sigue sin quitarme los ojos de encima —. Insististe demasiado en que tenía que venir contigo, a pesar de que Kohaku te había dicho que no tenía problema en acompañarte.
— Ya era hora de que salieras de la aldea, ibas a perder la práctica y no quiero tener que ser tu niñero — reclama, con ese tono infantil que suele usar pero no logra ocultar la seriedad en sus ojos.
— Sé que no es por eso, porque tampoco aceptaste que fuésemos a entrenar al bosque…
— ¡El bosque es juego de niños! ¡Eres un llorón, deja de reclamar! No tardarás en volver a las faldas de tu mujer, libidinoso.
El tono que usa en la última oración me alerta, le da un énfasis extraño como si hubiese algún inconveniente con eso. Enarco una ceja, acercándome otro paso y quedando frente a él, el ambiente estático provoca que el silencio sea un poco más pesado, pero no le doy importancia. Ahora quiero saber qué ocurre.
— ¿Cuál es el problema? Sé que ocurre algo y, por tu comentario, al parecer tiene que ver con nuestra intimidad.
— Keh, no me interesa su intimidad — responde de inmediato, el sonrojo no tarda en aparecer en sus mejillas. Pareciera que quiere dejar el tema hasta ahí, pero al ver que no se lo permitiré, resopla fastidiado —. De acuerdo, tú ganas.
Antes de continuar, mira alrededor y me pide que nos sentemos bajo la sombra de un árbol. Extrañado, lo sigo y espero a que se decida a hablar, él se rasca la nuca un momento y luego gruñe por lo bajo, evidentemente incómodo.
— Sé que no es de mi incumbencia, después de todo estamos hablando de ti — me mira haciendo una mueca despectiva —, aunque me sorprende un poco de Sango… No quiero decir que esté mal, digo… están casados, es normal que lo hagan y supongo que nadie puede decir algo al respecto…
— Deja los rodeos, tú no sueles dar tantas vueltas para decir las cosas.
Guarda silencio al instante, me mira fijo nuevamente e inhala profundo, su mirada vuelve a ser profunda y seria.
— De acuerdo. Al principio sólo era una sospecha vaga e incluso pensé que podía ser porque, bueno, el parto no fue hace tanto… pero ya han pasado unos meses y ahora estoy seguro. La vieja Kaede dice que no es raro si… ehm… volvieron a la acción antes de lo debido — hace otra mueca, enfatizando esa frase un poco incómodo —, pero sigue siendo demasiado pronto. Y ya no es una sospecha, ayer pude escucharlo claramente.
Arrugo las cejas, confundido. No comprendo el punto de mi amigo, no tengo idea a qué se refiere.
— ¿Escucharlo? InuYasha, ve al grano porque no estoy comprendiendo lo que quieres decir y no es gracioso…
— ¡Sango está embarazada, carajo! ¿Qué más iba a ser? Mierda, ¿cómo no lo entendiste? Pensé que eras el listo del grupo, quizá las gemelas te estén matando el cerebro…
Sigue rezongando pero sus palabras ya no llegan a mis oídos, mi cerebro ahora piensa en lo que me acaba de revelar mi amigo.
— ¿Sango…? ¿De verdad, ella…? P-Pero… p-pensé que…
— Pensaste mal. Creo que se están tomando demasiado en serio eso de los 20 críos.
— N-No… no fue planeado, InuYasha. No creí que podría quedar embarazada tan pronto…
Tuerce su gesto en uno burlón y hasta soberbio, aunque puedo vislumbrar algo de preocupación en el brillo de sus ojos.
— Ahora ya lo sabes, quizá te gustaría tener más cuidado para la próxima.
Le sonrío en respuesta, de forma resignada. Antes de que pueda seguir pensando en la reciente noticia, él apoya su mano en mi hombro, de forma fraternal y noto un aire cálido en su ademán.
— ¿InuYasha…?
— Sé que para ustedes un hijo siempre será una bendición, pero… sólo te pido que la cuides. Puede que esté exagerando, Kaede dice que no debería haber problemas, de todas formas nunca está de más la preocupación.
Asiento con un gesto, agradecido. Es grato saber que contamos con él.
Palabras sin incluir disclaimer ni notas: 991
¡Aquí yo de nuevo! Esta vez no hablaré mucho sobre la idea, sólo les pediré que esperen ya que hace tiempo que tengo esto en mente y pues, ya saben, con Miroku es casi imposible poder resistirse. Aunque, estoy más que segura, que InuYasha le reclamaría. Después de todo, le encanta decirle monje libidinoso.
Agradecimientos, como siempre, a Forever MK NH, a Nuez y a la Capitana por su incondicional apoyo. Veré si me tomo mi taza de café y respondo reviews atrasadísimos antes de volver a escribir. Pronto - espero - tendré nuevas noticias.
Saludos, ¡los adoro!
Yumi~
