DISCLAIMER: InuYasha y Co. son propiedad de Rumiko Takahashi. La siguiente narración es creación propia y está hecha sin fines de lucro, con el propósito de entretener a los lectores.
SUMMARY: [Serie de Viñetas] Tras la derrota de Naraku, todo es diferente. Las cosas cambiaron, pero la vida que tenemos es muy distinta a la que imaginé. Sin embargo, debemos seguir apoyándonos, porque eso es lo que nos hace estar tan unidos. Porque eso es lo que querría la señorita Kagome.
Hook us up
No sé cuánto tiempo ha pasado, ya no soy consciente de cómo avanzan los minutos ni de lo que ocurre a mi alrededor. Sé que no estoy solo y que los demás también están afectados por lo que pasó, pero no puedo pensar en eso. Sólo puedo pensar en el pequeño que ya no está y en Sango, mientras mi corazón duele con cada latido y mi pecho se aprieta con cada respiración. Me siento tan impotente, sé que no pude hacer nada por ellos a pesar de que protegerlos era mi responsabilidad…
— Oye.
InuYasha me remece levemente, haciéndome un gesto hacia la puerta por donde en un instante aparece la Anciana Kaede, su rostro se ve cansado y afligido, su paso más lento de lo usual, algunas manchas rojo oscuro son visibles en su ropa blanca. Me hace un gesto para que la siga, sin palabras de por medio; obedezco casi involuntariamente, ya ni siquiera sé lo que le ordeno a mi cuerpo.
— LII —
"Sorrow"
Al salir de la sala, sólo da un par de pasos antes de detenerse para mirarme fijamente, recién ahora me doy cuenta que está amaneciendo ya que los rayos del sol hacen aún más notorias las arrugas de su cansino rostro.
— Lo que ha pasado… es una desgracia — suelta, puedo notar el pesar en sus ojos —. Tu esposa es una mujer fuerte y luchadora, pero a pesar de que hicimos todo lo que pudimos, fue imposible evitar que perdiera al bebé. Sé que te sientes responsable de ellos y que incluso puedes llegar a culparte por esto, pero nada se podía hacer. Me temo que el embarazo estaba destinado a fallar desde el principio… y nada de lo que hagas puede cambiar eso. Ahora debes enfocar tus energías en apoyar a Sango, ella… — Desvía su mirada hacia nuestro cuarto, la preocupación es evidente. — Te va a necesitar más que nunca.
Presiona mi hombro con cariño y sigue caminando, avanzando a paso lento hasta nuestra habitación. Entramos en silencio, observo el lugar y aguanto los deseos de llorar que me invaden al ver a Sango. Está recostada en el futón en posición fetal, los cabellos revueltos, la piel pálida y los ojos rojos y llorosos, transmitiéndome sólo angustia y dolor. Tiene las manos en su abdomen, abrazándolo con fuerza como si tratara de evitar perderlo. Me arrodillo a su lado y le acaricio el rostro, ella se estremece y suelta un sollozo ahogado aferrándose más a su propio abrazo. La anciana Kaede cierra la puerta tras de sí, nos mira un par de segundos y luego suelta un suspiro, sentándose frente nuestro antes de hablar.
— Sé que esto es difícil, pero deben enfrentar la situación — comienza, mirándonos con angustia y cariño mezclados, es una expresión difícil de ignorar —. Han perdido al pequeño, pero era imposible poder evitarlo. El embarazo nos ha tomado a todos por sorpresa, porque ha sido demasiado pronto y el parto de las gemelas fue complicado. No son las condiciones idóneas para gestar a una nueva criatura, por lo que había muchas probabilidades de que esto pasara. Lamentablemente, esto también puede tener consecuencias a futuro, por lo que deben tener mucho cuidado…
Sango se encoge un poco más al escuchar las palabras de la sacerdotisa, en tanto mi pecho responde de la misma forma, el tono que usa es alarmante y sólo logra angustiarme más.
— ¿A qué consecuencias se refiere…? — Escucho mi voz torpe y lejana, como si no fuese yo el que hablara.
La anciana nos contempla con ese gesto dolido y preocupado, uno que golpea bajo porque transmite demasiado. Sé que lo que nos dirá no será nada grato, pero debemos saberlo.
— Cuando estas cosas ocurren, la matriz queda dañada. La pérdida de sangre y tejidos es brusca y tarda en recuperarse. Hay muchas probabilidades de que este daño sea permanente y, ante eso, no hay nada que se pueda hacer.
— ¿Permanente? — No puedo evitar que mi voz refleje el miedo que siento, mi mujer se aferra aún más a su vientre y cierra los ojos, como si quisiera huir de la respuesta.
— Lo siento, no quisiera tener que decirles esto pero deben saberlo: es probable que Sango no pueda tener más hijos.
Se me escapa el aliento, sus palabras dañan como fríos puñales. Siento cómo mi mujer es encoge aún más en posición fetal, nuevamente comienza a llorar sin consuelo, con dificultad la acomodo entre mis brazos y trato de contenerla, pero sólo logro llorar con ella. Kaede nos permite desahogarnos sin interrumpirnos por unos instantes, luego se coloca de pie y pide mi atención con un gesto.
— Han sufrido una pérdida importante, todos lo sabemos, y quiero que tengan presente que los apoyaremos en lo que haga falta. No olviden que no están solos en esto.
Asiento con un gesto, ni siquiera sé qué decir. No sé qué hacer. La sacerdotisa nos deja solos, yo simplemente abrazo con más apremio a mi esposa, ella llora con más fuerza en mi pecho sin decir nada, sin mirarme. Creo que ninguno de los dos puede hacer más.
Sigo sin ser consciente de nada, sólo puedo pensar en lo que acaba de pasar, y sentir el profundo dolor que nos provoca. Es lo único que no puedo ignorar, el dolor que se asienta profundo en mi interior.
Palabras sin incluir disclaimer ni notas: 888
Bien, lamentablemente este tipo de acontecimientos tiene consecuencias. Sabemos que no será así, pero la felicidad no viene gratis y de seguro a ellos les costó también poder llegar a un punto pleno en sus vidas.
Muchas gracias a todos los que leen, en especial a Nuez, quien me ayuda a inspirar a la musa; le doy la bienvenida a aby2125 y jamás olvido darle mis saludos a la Capitana. A todos los quiero mucho, espero leernos pronto.
Besos y abrazos para todos!
Yumi~
