DISCLAIMER: InuYasha y Co. son propiedad de Rumiko Takahashi. La siguiente narración es creación propia y está hecha sin fines de lucro, con el propósito de entretener a los lectores.

SUMMARY: [Serie de Viñetas] Tras la derrota de Naraku, todo es diferente. Las cosas cambiaron, pero la vida que tenemos es muy distinta a la que imaginé. Sin embargo, debemos seguir apoyándonos, porque eso es lo que nos hace estar tan unidos. Porque eso es lo que querría la señorita Kagome.


Hook us up


Los rayos del sol me golpean directo en la cara cuando salgo de la habitación. Suelto un suspiro, mirando el plato con comida intacto, al igual que los días pasados. Comienzo a caminar lentamente hacia la sala, preocupado, la situación se está saliendo de mis manos y no sé qué puedo hacer.

— ¿Sigue sin comer?

Doy un respingo al escuchar a InuYasha, no me había percatado de su presencia. Está apoyado en la entrada, de brazos cruzados y el semblante serio y preocupado, su mirada clavada en mí. Niego en respuesta, puedo notar que frunce más el gesto.

— ¿Y tampoco ha querido hablar aún?

— ¿Acaso has escuchado su voz en algún momento desde ese día? — Le respondo de golpe, sé que conoce la respuesta.

— No, pero…

— Entonces no preguntes algo que ya sabes.

LIII —

"Relief"

Gruñe levemente ante mi respuesta, su mirada sigue siendo dura; sin embargo, no dice nada por unos instantes, aunque estoy seguro que le gustaría replicarme algo. Dejo el plato en la mesa y comienzo a ordenar un poco la sala, ya que no me he ocupado de las labores de la casa en este tiempo y es hora de que comience a hacerlo.

Por unos momentos, el silencio reina entre nosotros, haciéndose hasta denso. No entiendo por qué InuYasha no se va, ahora mismo no estoy en condiciones ni con ánimos de recibir visitas y preferiría estar solo. Porque solo es la única forma en la que puedo pensar en lo que pasó y desahogarme un poco. Porque así puedo aprender a vivir con este sentimiento y me acostumbro a la soledad que poco a poco va haciéndose más presente.

— Miroku. — Levanto mi vista hacia él, en algún momento llegó a mi lado y ahora hace ademán de querer apoyar su mano en mi hombro pero se detiene, aunque sus ojos buscan los míos y me sostienen la mirada. — Ya déjalo.

— ¿Dejar qué?

Vuelve a gruñir por lo bajo, sus ojos no dejan de mirarme fijo, puedo sentir la fuerza con la que me analizan.

— Toda esta mierda. Déjala, no puedes seguir así. Puede que sea medio bruto, pero me doy cuenta de que te estás guardando demasiado. Tú mismo me lo dijiste una vez, no estás solo.

— No lo entiendes, no es como si las cosas fueran a volver a la normalidad de un día para otro…

— ¡Claro que no! ¡Perdieron un hijo, carajo! ¡Pero no es el final! — Sus palabras me golpean duro, sus ojos siguen fijos en los míos. — ¡Tienen a dos criaturas que los necesitan! ¡Tienes a Sango, a Kaede y a los demás! ¡Y, maldita sea, Miroku, me tienes a mí! ¿Acaso no te das cuenta? No sacas nada tratando de vivir esto solo.

Ahora sí, su mano se apoya en mi hombro y lo presiona con fuerza, puedo ver en su mirada que también está dolido pero además, me brinda confianza. Me quedo sin saber qué decirle, no pensé que pudiera notar todo eso, porque sus palabras son ciertas.

— No puedo hacerlo de otra forma, esto es mi culpa…

— No es tu jodida culpa, no sigas pensando eso. Te lo dije ese día, al igual que Kaede: no se podía evitar. Lo que sí puedes evitar es mandarlo todo a la mierda. Si no van a poder tener más familia, entonces cuiden de la que ya tienen. Mao y Mei son apenas unas bebés, dependen de ustedes y no han visto a Sango en días. Y ella… — Hace una pausa, mirando con inquietud en dirección a nuestro cuarto, luego vuelve a mirarme a mí. — Ella te necesita. Los dos están llevando esto muy mal y es hora de que hagan algo.

— Pero Sango no ha soltado palabra…

— Pues tienes que sacarla de ahí. No pueden seguir así, simplemente no puedo ver cómo arruinan todo — ahora noto su molestia al mirarme —. Tú deberías entenderlo… nosotros éramos solos y si hubiésemos seguido así, no habríamos logrado nada. Pero juntos…

—… Somos invencibles…

Sonríe al escucharme terminar la frase, luego presiona nuevamente mi hombro, en ese gesto que siempre me recuerda que puedo contar con él aún en los momentos más oscuros y difíciles.

— Quizá no sea muy bueno hablando o dando consejos, pero sabes que puedes confiar en mí y si necesitas hablar o algo… incluso si es necesario que te golpee para que reacciones, aquí estoy. Todos lo estamos. — Guarda silencio un instante, puedo notar ahora algo de angustia en sus ojos antes de que vuelva a hablar. — A todos nos afecta la pérdida del pequeño, pero sólo podemos continuar apoyándonos entre nosotros.

Asiento con un movimiento afirmativo, admirado y agradecido de sus palabras.

— Tienes razón, supongo que he sido un completo imbécil todos estos días… sé que a todos les afecta esto, pero… es mi responsabilidad y no quiero preocuparlos de más. Yo soy quien tiene que lidiar con esto, por lo menos así me siento. Además… debo confesar que tengo miedo, InuYasha.

— ¿Miedo?

— Sí, temo que el silencio de Sango sea porque me culpa de lo que pasó… porque yo fui quien quiso volver a la acción tan pronto. Si es así, debe odiarme y yo… — No puedo seguir, se me hace un nudo en la garganta de sólo pensar en lo que eso significa.

— No seas idiota, ella no podría odiarte — su mirada ahora es seria, al parecer le molesta que piense en esa posibilidad —. De todas formas, la única forma que tienes de terminar con esa angustia es hablando con ella. Sácala de ese cuarto y trae de vuelta a nuestra Sango.

Le sonrío en respuesta, él parece satisfecho por lo que se da media vuelta y comienza a caminar hacia la entrada.

— InuYasha…

— No digas nada. Sólo asegúrate de no arruinarlo — se apresura en salir, sin dejarme terminar.

— Gracias — aunque ya no está aquí, no puedo evitar decírselo, estoy seguro que me escucha.

Suspiro, un poco aliviado, mientras sus pasos me indican que se aleja corriendo de nuestro hogar.


Palabras sin incluir disclaimer ni notas: 996


Hi! Quería actualizar antes, pero las fiestas patrias de mi país me han tenido ocupada celebrando (?) De todas formas, aquí está por fin, eh~ (?)

Creo firmemente que ante una situación así, InuYasha no soportaría ver a sus amigos tan rotos y, muy a su manera, los sacaría de eso. Y no hay forma más perfecta, a mí parecer, porque aunque admite ser un bruto, es uno que no va a parar hasta ver a sus amigos recuperarse y salir adelante. Y eso lo hace aún más adorable (L)

Agradecimientos infinitos a mis preciosas lectoras aby2125, Nuez y Mor. Son hermosos soles y lunas que iluminan a mi musa para seguir con el proyecto, las amodorooo~

Por ahora los dejo, espero sus reviews con sus opiniones sobre la viñeta. Nos leemos pronto!

Yumi~