DISCLAIMER: InuYasha y Co. son propiedad de Rumiko Takahashi. La siguiente narración es creación propia y está hecha sin fines de lucro, con el propósito de entretener a los lectores.

SUMMARY: [Serie de Viñetas] Tras la derrota de Naraku, todo es diferente. Las cosas cambiaron, pero la vida que tenemos es muy distinta a la que imaginé. Sin embargo, debemos seguir apoyándonos, porque eso es lo que nos hace estar tan unidos. Porque eso es lo que querría la señorita Kagome.


Hook us up


Siento como Sango se tensa a mi lado, aguantando la respiración. Estoy seguro que se muerde el labio inferior, intentando no alertarme, no despertarme. Puedo notar cómo se encoje un poco, sus movimientos son sigilosos a pesar de que reflejan su respuesta al dolor. Abro los ojos y me volteo hacia su lado, está de espaldas a mí, abrazándose a sí misma, pero su cuerpo se paraliza al sentir que me muevo.

— ¿Miroku? — Su voz es apenas audible, estoy seguro que intenta saber si realmente estoy despierto. La rodeo con mis brazos, acercándola a mí, ella se estremece en respuesta.

— Aquí estoy, pequeña.

LVI —

"Struggle"

— Deberías estar durmiendo…

— No puedo. No si sé que estás sufriendo.

Vuelve a tensarse entre mis brazos, pero no hay quejidos ni reclamos, ninguna otra señal de que está con malestar. Presiona mis manos con fuerza un instante para luego darles una suave caricia.

— Estoy bien, descuida. Es sólo el efecto de las hierbas, pasará en un rato. Vuelve a dormir.

Niego con un gesto, abrazándola aún más mientras apoyo mi mentón en su hombro, besándole la mejilla de paso y sintiendo su aroma, su calor.

— No es sólo eso, has estado teniendo pesadillas. ¿Verdad?

Puedo percatarme de su sorpresa, presiona nuevamente mis manos y luego se voltea para quedar frente a mí, su mirada busca la mía, brindándome la respuesta. Suelto un suspiro antes de acariciarle la cabeza, las lágrimas amenazan con escapar de sus ojos a pesar de que ella intenta detenerlas, puedo notar su pesar, su dolor.

— Es… no es nada, por favor sigue descansando…

— No es la primera noche, Sango. He esperado que me digas qué ocurre, qué te atormenta tanto por las noches, pero te lo sigues guardando. Y además, el dolor…

Frunce el gesto en una mezcla de dolor y angustia que me golpea fuerte. Mantengo mi abrazo y vuelvo a buscar sus ojos, tratando de romper su sello, de que suelte lo que la persigue ahora.

— Yo… no puedo — suelta de pronto, vuelve a apretar mis manos con fuerza —. Son demasiadas, no puedo ignorarlas, no puedo olvidarlas… tampoco puedo hacer nada por ellas. Y este dolor cada noche es peor, arde en mi interior como el reclamo de cada una…

— ¿Demasiadas qué, cariño?

—… Muertes… — Murmura, sus ojos horrorizados ante la sombra del recuerdo. — Me apuñalan, Miroku, fuerte, profundo… siento como si me desgarraran el abdomen por dentro…

Vuelve a apretarse el vientre, pero no se queja, aprieta los labios para evitar que algún sonido se escape, a pesar de que las lágrimas ya lo han hecho. Le acaricio el rostro, sabía que esto algún día pasaría y con todo lo que hemos enfrentado, no me extraña que esté llegando a este punto.

— Preciosa, no creo que el dolor que sientes sea a causa de eso… Además, ninguna de las muertes que has vivido fue tu responsabilidad, son cosas que lamentablemente pasaron…

— Quizá yo podría haber hecho algo… si me hubiese dado cuenta antes… mi padre… mis compañeros… — Cierra los ojos con fuerza, estoy seguro que los recuerdos la invaden, se toma la cabeza con ambas manos y se tensa otra vez. — Incluso el pequeño…

— Sango, basta. No podías evitarlo, nada de lo que pasó. La vida es así, por favor no sigas martirizándote por eso… — Coloco mis manos sobre las suyas, logrando que vuelva a concentrarse en mí. Cierra sus dedos alrededor de mis palmas, buscando mi caricia; nuestros ojos se encuentran de nuevo. — Por favor, sigue con nosotros… sigue conmigo…

Asiente levemente, ahora busco sus labios y los aprisiono contra los míos, responde el gesto de forma temerosa, luego nos separamos y ella se aferra a mi abrazo, buscando refugio en mi pecho, puedo notar nuevamente como su cuerpo se estremece.

— Duele, Miroku… duele mucho… — Se queja por fin, reclamando apoyo, pidiendo mi protección. La abrazo aún más, sabiéndome impotente ante su carga.

— Lo sé, preciosa… lo sé…

Vuelve a ponerse rígida, pero se apega más a mí, ahogando sus sollozos y quejidos en mi pecho, descargando su angustia ahora sin impedimento. Nos quedamos así un buen rato, hasta que ella logra calmarse y yo vuelvo a respirar un poco más tranquilo.

No puedo culpar de esto a nadie, pero supongo que el campo de Jinenji también tiene propiedades mágicas al ser herencia de su padre y de seguro las hierbas no sólo calan profundo en las heridas físicas de Sango, sino que también en las emocionales. Lo temí desde el principio, pero sólo puedo ayudar a mi esposa demostrándole que puede contar conmigo y acompañándola en lo que viene, sea lo que sea que logremos de esta forma.

— Ya no quiero sentir esto… — Susurra de forma suave, levantando la vista hasta la mía. — No quiero sentirme vulnerable… ya no quiero volver a lamentarme… quiero levantarme y seguir luchando. Necesito hacerlo.

Sonrío al escucharla, suena mucho más como mi esposa. Le beso la frente, notando que algo volvió a brillar en su mirada.

— Por supuesto, Sanguito. Lo harás, como siempre. Y yo estaré junto a ti para asegurarme de que así sea.

También me sonríe de vuelta, a continuación me abraza con cariño y no tarda en quedarse dormida, pero esta vez su rostro refleja una calma que había olvidado.


Palabras sin incluir disclaimer ni notas: 875.


¡Aquí estoy de vuelta! Sí, no he olvidado las viñetas - ¡jamás lo haría! -, sólo tenía el pequeño problema de que me costó ordenar las ideas, qué era lo que pasaría primero. Pero me decidí, supongo que hay que ver de qué forma iban a afectar las hierbas a Sango y de seguro, después de todo, no ha de ser algo muy agradable. Soy de la firme convicción de que para sanar algo tan profundo, primero hay que hacerle frente. Y ante todo lo que ha tenido que vivir Sango, tuvo - y de seguro tendrá - que enfrentar muchos fantasmas. Probablemente no sea la primera ni la última vez que tenga pesadillas, pero ya no estará sola y seguirá adelante. Ahora tiene a su adorable esposo que se asegurará de que lo haga, y por qué no decirlo, a InuYasha y los demás que también estarán ahí para ellos.

Agradecimientos miles a mis lectoras: Mor, aby2125, Nuez y marialaurajs (que gusto verte de nuevo por aquí!). Perdón si no he respondido reviews, ha habido problemas últimamente y no he podido visuazarlos ni responderlos. Espero mañana ponerme al corriente con ellos.

Saludos, espero leernos pronto~

Yumi~