DISCLAIMER: InuYasha y Co. son propiedad de Rumiko Takahashi. La siguiente narración es creación propia y está hecha sin fines de lucro, con el propósito de entretener a los lectores.

SUMMARY: [Serie de Viñetas] Tras la derrota de Naraku, todo es diferente. Las cosas cambiaron, pero la vida que tenemos es muy distinta a la que imaginé. Sin embargo, debemos seguir apoyándonos, porque eso es lo que nos hace estar tan unidos. Porque eso es lo que querría la señorita Kagome.


Hook us up


Han pasado ya unas semanas, el malestar de Sango fue disminuyendo con los días y las pesadillas dejaron de invadirla; ahora ya puede dormir tranquila y eso es algo que me alivia. En especial cuando la veo más tranquila, como ahora que juega con nuestras niñas, cantándoles con cariño.

— ¿Crees que los muchachos tarden mucho en volver?

Su pregunta me toma por sorpresa, le sonrío con cariño mientras termino de ordenar la ropa limpia.

— Creo que pronto los tendremos de regreso.

LVII —

"Words"

Las gemelas ríen, levantando las manos y balbuceando monosílabos incomprensibles. Sango vuelve su atención a ellas y sigue jugando, yo me dirijo hacia nuestro cuarto para dejar la ropa guardada y luego regreso a su lado, sentándome junto a ella. Las gemelas me miran con sus ojos alegres, gateando hasta mí y exigiendo mi atención. También comienzo a jugar con ellas, recostándome en el piso mientras ellas trepan sobre mí y ríen.

No pasa mucho rato para que las dos se queden mirando fijo la entrada, llevándose cada una un dedo a la boca – gesto que siempre denota curiosidad de su parte – y luego quieran acercarse. Al segundo escuchamos ruido fuera y luego un par de golpes, seguidos de la voz de InuYasha anunciando su llegada y pidiendo permiso para entrar. Sango les indica que pueden pasar y en cuanto ambos están en la sala, Mao y Mei se apresuran en llegar gateando a su lado y se trepan ágilmente en las piernas de nuestro amigo, con risitas contagiosas.

— ¡Ay, por favor! — Exclama él, levantando la pierna mientras hace equilibrio con la otra, y mirando a las pequeñas. — ¿Acaso su mamá y su papá no les han enseñado a quedarse quietas?

Acto seguido, las dos nos miran y luego se bajan, volviendo a usar su gesto de curiosidad antes de abrir la boca nuevamente.

— ¿Ma–ma?

— ¿Pa–pa?

Y el silencio cae de pronto sobre nosotros. Sango abre la boca con asombro, buscando mi mano para presionarla con cariño, mirando aún a las pequeñas con los ojos abiertos de par en par; yo hago lo mismo, no puedo dejar de verlas. Me doy cuenta que Kohaku e InuYasha también están expectantes, aguantando la respiración.

— ¿Ellas… acaban de…? — Murmura mi esposa, creo que tratando de cerciorarse de que no fue su imaginación.

— Mama — vuelve a repetir Mei, mirándola fijo.

— ¡Papa! — Mao le sigue, haciéndome gestos a mí, sus ojos brillantes.

— Sí, cariño, acaban de decir sus primeras palabras — le confirmo.

Sus ojos se llenan de lágrimas de felicidad, mientras extiende sus brazos hacia la pequeña que ahora gatea hasta llegar a ella. Sin quedarse atrás, Mao también se acerca a mí y me pide los brazos. Una vez ambas están en la seguridad de nuestro agarre, se miran y siguen riendo, antes de volver a hablar.

— Mama — dice ahora Mao, señalando torpemente a Sango.

— Papa — Mei le sigue el juego, apuntándome a mí.

Las dos sueltan más risitas y luego piden que las bajemos, para continuar jugando con una muñeca que les dejó Shippō antes de marcharse de vuelta a su entrenamiento. Ahora InuYasha y Kohaku se sientan a nuestro lado, mirándonos con alegría contenida, Kohaku más emocionado de lo que de seguro, quisiera demostrar.

— ¡Están tan grandes! No creí que ya comenzarían a hablar…

— Keh, ya era hora — lo interrumpe InuYasha, aunque no puede disimular que también está feliz —. Si sólo seguían con sus balbuceos, jamás las entenderíamos.

— ¡Nah, nah! — Mao lo mira al escuchar su voz y le responde, para luego seguir con su juego, mientras Mei le muestra la lengua antes de reírse y voltearse otra vez con su hermana.

— Keh, mocosas insolentes — farfulla, pero puedo notar una imperceptible sonrisa en sus labios.

Sango se levanta para preparar la comida, mientras nosotros seguimos viendo a las pequeñas jugar, entre risas y balbuceos. Mis retoños están creciendo y de a poco, le devuelven la vida a mi hogar, de una forma que estoy seguro, nadie más podría.


Palabras sin incluir disclaimer ni notas: 662


Bueno, bueno, he aquí el siguiente, con un poco más de alegría. Digamos que los pequeños siempre son capaces de subir los ánimos, y creo que con el paso de los días, las semanas y los meses, las gemelas irán demostrando el espíritu que tienen y contagiando a todos de esa energía. Además, para un corazón tan dañado como el de Sango, no hay mejor medicina que esa: sus hijas, su esposo, InuYasha y Kohaku - en resumen, su familia.

Gracias por pasarse, por tenerle tanta paciencia a este fic que ha sido mucho más largo de lo que pensaba, pero en especial gracias por sus reviews: Nuez, Mor, Penny-hey, aby215 y Shinki S. En cuanto pueda, respondo reviews, ¡lo promero! Pero quiero que sepan que me alegra tenerlas por aquí :3

Ahora me voy a mi turno de noche, nos leemos pronto!

Yumi~