DISCLAIMER: InuYasha y Co. son propiedad de Rumiko Takahashi. La siguiente narración es creación propia y está hecha sin fines de lucro, con el propósito de entretener a los lectores.
SUMMARY: [Serie de Viñetas] Tras la derrota de Naraku, todo es diferente. Las cosas cambiaron, pero la vida que tenemos es muy distinta a la que imaginé. Sin embargo, debemos seguir apoyándonos, porque eso es lo que nos hace estar tan unidos. Porque eso es lo que querría la señorita Kagome.
Hook us up
Suelto un suspiro, mirando a Sango con preocupación. Hace un par de días que está esquiva conmigo, como si algo la molestara, pero no soy capaz de saber qué es. Intento tomar una de sus manos, ella lo evita y luego vuelve toda su atención en la comida, ignorándome por completo.
— Sango, ¿me dirás qué pasa?
Frunce el gesto al escucharme, pero no hace ni siquiera el intento de responderme, sus ojos fijos en su plato, rehuyéndome. Dejo mi propio plato a un lado, mirándola fijamente, decidido. La situación ya me está hartando.
— LVIII —
"Snag"
— Es suficiente — le digo con firmeza, quitándole la comida y provocando con eso, que me mire por fin —. Hace unos días que estás evitándome: no me hablas, tampoco me respondes y no dejas que me acerque, ni siquiera que te tome la mano. ¿Por qué?
Su mirada es dura, está muy molesta, pero la conozco lo suficiente como para descubrir que eso no es lo único que siente. Puedo vislumbrar un poco de angustia, aunque es capaz de disimularla muy bien. Cierra los ojos e inhala profundo, al abrirlos su gesto muestra determinación, hay algo en él que me da escalofríos. Agradezco en estos momentos que Kohaku haya llevado a las gemelas de paseo, porque no tengo un buen presentimiento de esto.
— Tienes razón, es suficiente — sus palabras son frías, me duelen aún sin saber por qué —. No podemos seguir así.
Abro la boca, atónito y sin quitarle la vista de encima, no entiendo lo que está tratando de decirme.
— ¿A qué te refieres? Nosotros…
— Nosotros estamos mal. Partiendo por el hecho de que no sé si hay un nosotros.
— ¿Qué…? ¿Como que no sabes…? — Mi corazón se detiene al escucharla, no comprendo sus palabras y me hieren, al igual que su gesto indiferente. — ¡Claro que hay un nosotros! Somos un matrimonio, ¿lo olvidas? Tenemos dos hijas y…
— Y tú quieres mucho más. No puedes ocultarlo, puedo notar tu anhelo cada vez que observas a los niños de la aldea jugando… y, además, sería muy ingenua si olvidara que… bueno, que tú eres tú.
Me quedo sin habla, mirándola con una mezcla de confusión e incredulidad, mientras proceso lo que trata de decirme. ¿Acaso está…? Ni siquiera sé qué es lo que intenta decirme, a dónde quiere llegar con esto. No reacciona ante mi expresión, tratantando de hacerse la indiferente. Sin embargo, no puede ocultarme cuánto le duele decir todo eso.
— ¿A qué te refieres con que "yo soy yo"? ¡Claro que lo soy, Sango! Soy Miroku, tu esposo, soy…
— Eres un libidinoso — me indica, desviando la mirada —. Y hace tiempo que nosotros no… lo hacemos.
Enarco una ceja, comprendiendo un poco más. Vuelvo a intentar tomar sus manos, pero ella sigue evitándolo. Suelto otro suspiro, más largo, en tanto se ordenan un poco mis ideas.
— Preciosa, no pienses en eso. No es algo que esté buscando en estos momentos. Además, no podemos cambiar las circunstancias…
Da un respingo y suelta un suspiro que denota escepticismo, luego cierra sus ojos antes de volver a hablar, supongo que intenta controlar sus emociones.
— No estás siendo sincero del todo, pero no importa. Te conozco demasiado bien, es por eso que tomé una decisión. Deberías buscar una mujer que sí pueda darte todo lo que deseas, lo que mereces. Alguien que pueda tener esos 10 hijos que yo no podré cumplirte, alguien que pueda responder como corresponde, como quieres, en la intimidad. Alguien que…
— Detente — la interrumpo, logrando que me mire de nuevo —. ¿Estás escuchándote? No suenas para nada como mi Sanguito. ¿Estás segura de todo lo que me has dicho?
— Y-Yo… claro que lo estoy, no puedo ignorar el hecho de que he fallado como esposa y mujer, y tú…
— Yo te amo. Por favor, Sango, deja de torturarte de esta forma. No me has fallado de ninguna forma, y si algo voy a reclamarte es que sigas culpándote o intentes alejarme cuando necesitamos estar más unidos. Sé que todo esto es difícil, quizá para ti lo sea aún más, pero no por eso voy a permitir que te rindas así como así. Es cierto, miro a los pequeños de la aldea con anhelo, pero no porque desee más hijos, sino porque imagino a nuestras niñas cuando tengan esa edad. Y sobre la intimidad… me basta con tenerte a mi lado. Primero debes sanarte por completo, tanto física como emocionalmente, cariño. Todo lo demás puede esperar.
Abre la boca, pero no sale ningún sonido de ella. Sus ojos están llorosos y, a pesar de su esfuerzo, al final las lágrimas terminan escapando. Aún después de mis palabras, puedo notar inseguridad en su gesto, por lo que decido acabar con el asunto de una vez. Me acerco un poco a ella y tomo sus manos, logrando el contacto por fin.
— Pero Miroku, tus sueños...
— Están aquí, contigo y las pequeñas. De verdad, cariño, no deseo nada más.
— ¿En serio? ¿Aunque no pueda responder como mujer, como madre...?
Presiono sus manos con cariño y luego la abrazo, besándole la frente y percibiendo cómo su determinación pasada se transforma en angustia y arrepentimiento mezclados, sus ojos se llenan de lágrimas hasta que no puede contenerlas, sus manos se aferran a mí y busca refugio, encontrándolo como siempre, en mi pecho.
— Sango, necesito que tengas claro algo — levanta la mirada hasta encontrar la mía, esperando mis palabras. Le acaricio la mejilla antes de volver a hablar —. No necesito nada más de ti que lo que me das en estos momentos. Para mí eres la mujer ideal, y no buscaría nada de lo que temes no poder darme, en otra chica. Te quiero a ti, por algo fuiste tú a la única que le pedí, no sólo tener hijos, sino vivir juntos. ¿Acaso se lo he pedido a alguien más?
— N-No, pero…
Le sonrío, gesto que basta para que guarde silencio y esboce una tímida sonrisa. Acerco mi rostro al de ella, secando sus lágrimas con mi pulgar y luego buscando sus labios para besarlos con seguridad, porque Sango es todo lo que tengo, lo que necesito y lo que deseo.
— No pongas más peros. Si quieres hacer algo por mí, empieza por dejar de pensar ese tipo de cosas y comprende que no busco, ni buscaré, a nadie ni nada diferente a ti.
Asiente levemente, su semblante más tranquilo, sus ojos brillando con una energía renovada. A pesar de que Sango suela atormentarse por sentir que no es una buena esposa, yo tengo claro que lo que ella me da, ninguna otra mujer podría lograrlo. Y eso es sólo mérito de ella, porque ninguna otra podría haberme enamorado de esta forma tan profunda.
Palabras sin incluir disclaimer ni notas: 1117
Hola~ acá les dejo esta viñeta-no-tan-viñeta del día de hoy antes de irme a dormir. Creo que, con todo lo que ha pasado, Sango comenzaría a estar insegura de nuevo, porque es un poco tontita y siente que es muy poco para Miroku. Pero él es amor y ella es todo lo que quiere en su vida, y podría decírselo todos los días hasta que ella comprendiera e incluso después (?)
Saludos y agradecimientos infinitos a Nuez, Mor, aby2125 y Shinki S. Gracias infinitas por sus reviews, son de lo mejor. Y gracias también a todos los que leen, ¿no se animan a dejar un comentario? Ya que agregar a Follow/Favs sin dejar review es como agarrarme una teta y salir corriendo...
Besos y abrazos apretados para todos, nos leemos pronto!
Yumi~
