DISCLAIMER: InuYasha y Co. son propiedad de Rumiko Takahashi. La siguiente narración es creación propia y está hecha sin fines de lucro, con el propósito de entretener a los lectores.

SUMMARY: [Serie de Viñetas] Tras la derrota de Naraku, todo es diferente. Las cosas cambiaron, pero la vida que tenemos es muy distinta a la que imaginé. Sin embargo, debemos seguir apoyándonos, porque eso es lo que nos hace estar tan unidos. Porque eso es lo que querría la señorita Kagome.


Hook us up


Hemos vuelto a casa y ha sido en el momento preciso: hoy es luna nueva e InuYasha ya estaba de bastante mal humor por nuestra tardanza. Nos reclamó por un buen rato, aunque no pudo hacernos sentir mal, porque tanto Sango como yo sabemos que necesitábamos ese viaje.

Dejo a mi esposa a y las gemelas durmiendo en nuestro cuarto y salgo de la casa, contemplando el oscuro cielo con una sonrisa, hasta que me percato de la presencia de mi amigo sentado a un costado de la entrada, en silencio. Me sorprende que esté aquí en estos momentos, por lo general las noches como ésta desaparece, y cuando le pregunto por qué, su respuesta es siempre la misma: "odio que me vean vulnerable". Sin embargo, ahora está aquí y me mira de reojo al sentirme salir.

— Qué extraño que no hayas desaparecido aún.

— Quiero saber cómo les fue — me mira ahora a los ojos, con curiosidad —. Cómo te fue.

XLIII —

"Nocturnal"

Enarco una ceja y me siento a su lado, un poco confundido por sus palabras, porque generalmente no habla ni pregunta por este tipo de cosas.

— ¿Por qué quieres saberlo? Te dijimos que todo anduvo bien y ya viste que llegamos a salvo…

— No me refiero a eso — me interrumpe, chasqueando un poco la lengua como fastidiado —. Pude notar que, a pesar de todos mis reclamos, ustedes ni se inmutaron. Por lo general, Sango se habría cabreado y nada la hubiese detenido de discutir un buen rato conmigo; o incluso tú te habrías molestado por mi "poco tacto". Pero eso no pasó, ustedes…

Guarda silencio, mirando ahora el cielo, supongo que trata de buscar las palabras adecuadas para seguir, pero creo que es evidente que no logra decidir cómo expresar lo que piensa o siente.

— ¿Nosotros…?

— Ustedes están en calma, tranquilos… no los había visto así hace tiempo. Por lo menos no desde lo del pequeño… — Una sombra de dolor cruza su semblante al recordarlo, pero vuelve a sostenerme la mirada, notando que las palabras también causan algo de dolor en mí, por lo que hace una mueca de arrepentimiento. — Lo siento, no quise…

— No te disculpes — lo corto antes de que siga lamentándose, sonriendo con tranquilidad —. La pérdida de nuestro hijo es algo que siempre será doloroso de recordar, pero eso no significa que sea algo de lo que no debamos hablar. De hecho, a veces hace bien platicar sobre estas cosas…

Se queda observándome detenidamente un momento, sus ojos marrones expresan mucho más que los dorados. Se acomoda un poco para verme mejor y luego asiente levemente.

— Entonces, es eso — murmura, noto su tono tranquilo —. Ustedes hablaron y, al parecer, lo necesitaban... Tú lo necesitabas.

Mantengo mi mirada fija en la suya, sonriéndole y luego vuelvo a mirar el cielo, las estrellas se pueden ver con facilidad sin la luz de la luna.

— No me había dado cuenta, hasta que me encontré demasiado superado por lo que estaba sintiendo. Pensaba que podía seguir simplemente encontrando fuerzas en apoyar a Sango y las gemelas, y evitando preocupar a los demás. Pero dejé de lado mis sentimientos, mi dolor... El duelo que debía vivir, hasta que no pude más.

— ¿Y tuviste que estar lejos para darte cuenta? Te lo había dicho, no estás solo: tienes a Sango, a todos aquí. Incluso te dije que me tenías a mí.

— Seguía sin querer preocuparlos. Sango ya llevaba una carga muy pesada y tú... pensé que no lo entenderías.

— Tonterías...

— Lo sé, fui un idiota. Ahora lo tengo claro. Mi maestro Mushin fue quien me hizo comprenderlo y después, Sango... Ella me mostró nuevamente porqué la necesito a mi lado. Que sigue siendo la mujer más fuerte que he conocido, a pesar de todo lo que ha tenido que vivir. Y que puedo caer sin miedo junto a ella, porque me ayudará a levantarme.

— A veces me dan ganas de golpearte. Siempre te preocupas de todos y no te das cuenta que también nos preocupamos por ti y que puedes contar con cada uno de nosotros.

Puedo notar que está un poco ofendido, de seguro porque él ha estado todo este tiempo pendiente de nosotros y yo jamás le hable sobre esto.

— Lo siento, sé que podía contar contigo, fue mi error no buscar tu apoyo. Es irónico, porque te he dicho que confíes en mí y pidas mi ayuda cuando lo necesites y yo no fui capaz de hacerlo. De verdad lo siento, trataré de que no vuelva a pasar.

— Eso espero. La próxima vez, no me aguantaré las ganas de golpearte por imbécil.

Sonrió ante su sinceridad, es grato saber que, pese a todo, puedo contar con él. El silencio cae sobre nosotros, roto sólo por los sonidos nocturnos que nos hacen compañía, provenientes del bosque. De pronto, InuYasha se coloca de pie y me mira, con un brillo astuto en los ojos.

— ¿Ya te vas? — Le pregunto, levantándome también y sacudiendo mis ropas.

— Sí, es tarde. Creo que tú deberías ir a hacerle compañía a Sango, no vaya a pensar que te fuiste por ahí con alguna aldeana...

— No es una mala idea... Pero, sinceramente, nadie podría superarla, es demasiado sexy.

— Idiota — frunce el ceño, simulando molestia, pero puedo ver una sonrisa maliciosa tras el gesto —. Es bueno tenerte de vuelta, monje libidinoso.

Me da un golpe en la espalda con cariño y luego comienza a caminar en dirección al Árbol Sagrado, mientras yo vuelvo al cuarto, también sonriendo. Definitivamente, es bueno volver a la normalidad.


Palabras sin incluir disclaimer ni notas: 923


Holi~ ¿Qué tal? Ya era hora de que volviesen a casa, y por supuesto que InuYasha les reclamaría la tardanza -con el miedo que tiene de perderlos y lo sobreprotector que es, no lo dudo-, pero también es capaz de darse cuenta de que sus amigos volvieron diferentes, mejor. Y eso lo alegra, porque de seguro que extrañaba al Miroku que logra sacarle sonrojos con sus comentarios y al que le dan ganas de golpear por malpensado, aunque de la misma forma lo quiera. Pronto volverá a tener ese ambiente al que está acostumbrado: peleas a gritos con Sango, sonrojos con Miroku, risas y travesuras, más con las gemelas rondando... sí, se respirará paz my pronto en ese hogar, como debe ser.

Como siempre, agradezco con mi corazoncito a aby2125, la Capitana y a Nuez, que siempre dejan sus hermosos y fangirleros reviews. Las amodoro~, gracias por pasarse :)

Nos leemos en la siguiente viñeta, que espero sea pronto~

Besos!

Yumi~