DISCLAIMER: InuYasha y Co. son propiedad de Rumiko Takahashi. La siguiente narración es creación propia y está hecha sin fines de lucro, con el propósito de entretener a los lectores.
SUMMARY: [Serie de Viñetas] Tras la derrota de Naraku, todo es diferente. Las cosas cambiaron, pero la vida que tenemos es muy distinta a la que imaginé. Sin embargo, debemos seguir apoyándonos, porque eso es lo que nos hace estar tan unidos. Porque eso es lo que querría la señorita Kagome.
Hook us up
El sol despliega sus rayos calurosamente, clara señal de que el verano ya llegó. Buscamos refugio bajo la sombra de un árbol, Kohaku y Rin se dirigen a la orilla del río para refrescarse un poco, Sango y yo estiramos una manta en el suelo, InuYasha carga a nuestras pequeñas en tanto terminamos de acomodar las cosas para nuestro pequeño paseo.
— Listo, puedes bajarlas — le indico, aunque de inmediato noto que no será tarea fácil.
— Claro, en cuanto logre que me suelten — bufa, sentándose de golpe, las gemelas le tienen agarrado el pelo y las orejas y se divierten jalándolos —. Suficiente, mocosas, hora de que vayan con sus padres.
— No papa, no mama — responde Mei, abrazándose de su cabello.
— ¡Inu! ¡Inu! — Exclama Mao, imitando a su hermana con apremio.
— Cómo fastidian…
Intercambio una mirada con mi esposa y luego sonreímos, mirando la escena con cariño. Nuestras hijas adoran a InuYasha y estoy seguro que el sentimiento es recíproco.
— LXIV —
"Steps"
Ahora reímos al verlas pelear con él: está intentando sacárselas de encima, pero en cuanto tocan el suelo, vuelven a trepársele, gritando "¡Inu!" con energía. Luego de que dijeran sus primeras palabras, comenzaron a intentar repetir otros sonidos, y lo siguiente que mencionaron con claridad fue "Inu". A veces tratan de completar el nombre, pero en momentos como este, disfrutan llamándolo así.
— Vayan a fastidiar a alguien más, enanas.
— No, no. Inu.
Sango se acerca al fin y las toma, librando a nuestro amigo de su "tortura"; las sienta y comienza a darles puré de frutas para entretenerlas. Las observo con una sonrisa en el rostro, consciente de que son mi mayor tesoro.
— Han crecido mucho — InuYasha ahora se ubica a mi lado, mirándolas también —. Y cada día están más odiosas. ¿Les enseñan a comportarse?
— Son apenas unas bebés, están descubriendo el mundo. Además, te adoran. ¿Acaso tú no a ellas?
Sonríe, sus ojos brillan con una mezcla de cariño y felicidad para luego posarse en los míos y ampliar su gesto, mostrando sus colmillos en el acto.
— Sólo un poco, cuando no me están tirando el pelo o las orejas.
Sé que no lo dice en serio, porque pocas veces había visto ese brillo en su mirada al ver a alguien, así que dejo pasar el comentario con un suave golpe en su hombro y vuelvo a mirar a mis hijas, que ya terminaron de comer y ahora juegan a nuestro lado. Tras un rato, le piden ayuda a Sango para ponerse de pie, como varias veces lo han hecho en casa, pero en esta ocasión sólo requieren de su ayuda para levantarse, casi de inmediato se sueltan de su agarre, sosteniéndose por sí solas un par de segundos. Aguanto la respiración, al igual que InuYasha y mi esposa, mientras las observamos, esperando. De pronto, las piernas de Mao tiemblan un poco, pero se vuelve a sostener de Sango sólo para no caer, luego se suelta otra vez y ahora las dos fijan su vista en nuestra dirección, puedo notar el brillo tenaz y decidido de sus ojos, idéntico al de su madre.
— ¿A qué esperan, mocosas? Yo sé que quieren venir, vamos.
InuYasha las anima con gestos de sus manos, lo que parece encender algo en su interior, ambas lo miran fijo un instante antes de levantar un pie y dar un paso, luego otro, y otro, hasta que llegan a nuestro lado, tirándose sobre nosotros. Mi amigo toma a Mao y la levanta, mientras yo abrazo a Mei, feliz de que hayan dado sus primeros pasos, juntas. Sango se nos une, sus ojos brillando de emoción contenida, comprendo cómo se siente porque también estoy rebosante de felicidad. Kohaku y Rin han llegado a nuestro lado, felices por el logro de las pequeñas, de seguro lo vieron desde el río en tanto jugaban.
Mientras mi esposa abraza a las pequeñas, quienes parecen no comprender lo que ocurre, yo me uno a su abrazo hasta que Mao empieza a hacer pucheros y Mei patalea para que las dejemos seguir jugando. Volvemos a dejarlas en el suelo, mirándolas con orgullo, ellas buscan sus juguetes sin prestarnos más atención.
— Ya dieron sus primeros pasos…
— Sí, ahora prepárense porque de seguro cuando agarren vuelo, no habrá quién las detenga — indica InuYasha, con una soberbia sonrisa.
— Es verdad. Ahora tendremos que estar más del doble de preocupados de ellas… — Agrega mi mujer, llevándose una mano a la boca, un poco nerviosa.
— Tranquila, podremos hacerlo, además tendremos mucha ayuda. De seguro, InuYasha estará encantado de cuidarlas, ¿no?
— Keh — bufa, mirándome con fastidio y cruzándose de brazos —. Seguro, con todo el trabajo que dan…
Sango le sonríe y luego se aleja para acompañar a las pequeñas, yo aprovecho el momento y le doy un codazo en las costillas a mi amigo, para llamar su atención porque su vista no se ha despegado de mis hijas desde que pidieron bajarse de nuestro agarre; logro que me mire, extrañado.
— Gracias.
— ¿Por qué? No he hecho nada.
Niego con un gesto antes de responderle, contemplando nuevamente a mi familia.
— Claro que lo has hecho. Cuidas de mi familia como si fuese la tuya. Además, ahora fuiste tú quien animó a las gemelas para que se atrevieran a dar sus primeros pasos. Estás siempre preocupado por nosotros, buscando ayudarnos como puedas: las palabras de apoyo, las hierbas, el cariño…
— Cállate. Es ridículo que me agradezcas por eso, ustedes son mi familia, es obvio que lo haga…
— De todas formas, estamos agradecidos y quería decírtelo. Creo que, si no fuera por ti, las cosas serían muy distintas, y no para mejor. Me alegra poder contar contigo.
Bufa en respuesta, pero al cruzar su mirada con la mía, el brillo cómplice y de confianza es claro; volvemos a observar el panorama de nuestras pequeñas jugando con su madre, Kohaku y Rin, alegres y traviesas, como siempre. Pronto llegan gateando hasta nosotros y como si tuviese un imán que las atrae, comienzan a treparse sobre InuYasha, jalándole la ropa, el pelo, las orejas. Él les hace gestos, siguiéndoles el juego pero fingiendo fastidio, ellas se ríen con sus expresiones y siguen molestándolo. Es tan grato ver a mi familia feliz.
Palabras sin incluir disclaimer ni notas: 1031
Hi~ Ok, de nuevo con el problema de la viñeta-no-viñeta, pero son por pocas palabras. Además, creo que cada palabra era necesaria, porque hay cosas que no pueden quedar en el aire, como el agradecimiento de Miroku y la alegría del momento, el magnetismo de las gemelas con InuYasha -porque estoy segura de que se adoran, a pesar de todo- y todo lo maravilloso que tienen. Por otro lado, este tipo de momentos hay que narrarlos para que sepamos que los ánimos van mejorando y todo vuelve a la normalidad.
Ahora, ¡muchas gracias por sus reviews! El fic ya llegó a los 200 y eso me hace demasiado feliz. Así que hay que celebrarlo, prontamente. Por supuesto, que esto no hubiese sido posible sin las hermosas personitas que siguen la historia y me dejan sus palabras de apreciación: Nuez, aby2125 y Mor. Y, obvio, a todos los que se han pasado por aquí en algún momento: Aiida, Manekineko Tsukino, marialaurajs, SisiInuKag, Onmi, Samara-Lestrange, Naoko-eri, Penny-hey, Forever MK NH, Chiru-loid 27, Shinki S, y los guest. Cada palabra me da ánimos, pero sobre todo me ayuda a saber si estoy manejando bien la historia y a mejorar si me hace falta algo. Sé que a algunas las volveré a leer en algún momento, así que desde ya agradezco su apoyo.
Saludos a todos, espero leernos pronto!
Yumi~
