DISCLAIMER: InuYasha y Co. son propiedad de Rumiko Takahashi. La siguiente narración es creación propia y está hecha sin fines de lucro, con el propósito de entretener a los lectores.
Hook us up
Miro las decoraciones sonriendo, el ambiente está cargado de alegría, aunque el aire está un poco frío, por lo menos las nubes de tormenta se alejaron hoy. Mis pequeñas ya se han afirmado bien al caminar y corretean por la aldea traviesamente. InuYasha, Kohaku e incluso Rin y la anciana Kaede nos ayudan a cuidarlas, porque dentro de todas nuestras ocupaciones, es difícil tenerles siempre un ojo encima.
Veo a Mao correr con una de sus muñecas, mientras Mei se esconde detrás de mí entre risas. Río también con su juego, hasta que ambas empiezan a correr girando alrededor mío, agarrándose de mi kesa para no caer o taparse y esconderse con ella.
— Hey, pequeñas… cuidado, harán que me caiga — les digo, haciendo equilibrio entre ellas.
— No. ¡Papa, papa!
Siguen con su correteo hasta que me hacen caer al suelo y se lanzan sobre mí, atacándome con sus muñecas. Río mientras juego con ellas, hasta que la figura de InuYasha nos hace sombra, mirándonos con una socarrona sonrisa en el rostro.
— ¡Inu!
Ahora se le trepan por las piernas, la verdad no sé cómo no se caen cuando lo hacen. InuYasha las ignora por un momento, ayudándome a ponerme de pie y luego mirando alrededor con extrañeza.
— ¿Y Sango? Pensé que estaría contigo mientras se terminan los preparativos…
— No, ella… fue al pozo otra vez.
— LXV —
"Better"
Frunce el ceño, mientras toma a las gemelas de la parte de atrás de sus kimonos y las zarandea levemente, ellas sólo se ríen e intentan alcanzarle las manos para soltarse.
— Ya veo. Últimamente, va bastante seguido. ¿Le pasó algo?
Niego con un gesto, desviando mi vista en dirección al lugar en el que se encuentra mi esposa, InuYasha se extraña aún más al ver que sonrío un momento antes de responderle.
— En realidad, siempre va. Especialmente cuando tú no estás, como si quisiera suplir tu ausencia acompañando a la señorita Kagome. Es raro, quizá la siente de alguna forma… igual que tú. Sólo dejó de ir cuando pasó lo del pequeño… pero desde que volvimos, comenzó a ir seguido otra vez.
Su rostro se relaja, aliviado ante mis palabras. Deja a mis niñas en el suelo, ellas siguen correteando a nuestro lado hasta que algo llama su atención en el cielo, fijan su mirada ahí, provocando que nosotros también lo hagamos y veamos a Shippō descender en su forma de pelota rosada y transformarse justo antes de llegar junto a nosotros, cayendo delante de las pequeñas.
— ¡Feliz cumpleaños! — Las saluda, dándoles un presente. Ellas lo miran dudosas un momento, ambas con su dedo índice en la boca. — ¿Acaso no me recuerdan?
— No te ven desde hace un tiempo, quizá no te reconocen. Niñas, es Shippō, su amigo.
— ¿Shi… ppō…? — Ambas me miran un segundo y luego sonríen, tirándosele encima al zorrito, sin siquiera considerar el regalo que les trajo.
— Vaya, tenemos visitas.
Todos nos volteamos al escuchar la voz de Sango, que acaba de llegar a nuestro lado, sonriendo. Las pequeñas le hacen gestos antes de seguir molestando al pequeño kitsune, mientras InuYasha y yo reímos al verlo atrapado por las niñas: la última vez que las vio, eran más pequeñas y no tenía tantos problemas para sacárselas de encimas, además de que aún no caminaban.
Mientras InuYasha y Shippō se encargan de cuidar de nuestras hijas, Sango y yo ayudamos a los aldeanos a terminar los preparativos para la celebración que decidieron hacer por su cumpleaños. Es increíble la forma en la que ha pasado el tiempo, aún me cuesta pensar que ya tienen un año, caminan sin dificultad y dicen varias palabras. Pese a todo lo que ha pasado, ellas nos han llenado con alegría y nos muestran cada día, que hay muchos motivos por los que agradecerle a la vida, incluyéndolas.
Miro la decoración terminada y sonrío, abrazando a Sango por la cintura para acercarla a mí y apoyar mi rostro en su hombro, besándole la mejilla.
— Me haces cosquillas — murmura, aguantando la risa —. Hoy no te afeitaste…
— Saliste temprano de casa, viendo a las gemelas no tuve tiempo de hacerlo — le respondo al oído, luego froto suavemente mi mejilla con la suya —. De hecho, me dejaste bastante solito…
Me atrevo a bajar mi mano desde su cintura hasta su trasero, noto su sorpresa antes de que la aparte, se da vuelta intentando aparentar que está ofendida, pero sus ojos la delatan.
— Nunca vas a aprender a comportarte, ¿verdad?
Le devuelvo una sonrisa pícara, se sonroja levemente pero no alcanza a responderme nada, ya que llegan los muchachos con las gemelas, listos para la celebración. Mao y Mei miran todo con curiosidad, sin comprender el motivo de tanto festejo, supongo que no saben que es por ellas; sin embargo, no le dan mucha importancia, ya que disfrutan jugando con otros niños junto a Shippō, Rin y Kohaku. Incluso Jaken pasó por la aldea con un pequeño presente y ahora es víctima de las gemelas. Río al verlas, mientras converso con algunos aldeanos y la anciana Kaede sobre asuntos de la aldea. De pronto, veo a Sango e InuYasha alejados, ella asiente con una sonrisa cuando le habla, él también sonríe, ambos se ven tranquilos, sus miradas lo dicen con claridad. Luego de un rato, InuYasha se acerca a jugar con los más pequeños y Sango a mí, tomándome del brazo.
— ¿Todo bien, verdad? — Le pregunto, ella asiente, mirando a nuestra familia jugar.
— Sólo hablábamos de Kagome… ¿y ustedes? Parecía algo serio.
— Rumores de desapariciones en las cercanías. Los aldeanos están preocupados, habrá que investigar.
— De acuerdo.
Guardamos silencio cuando las gemelas llegan corriendo a nuestro lado, arrancando de InuYasha y pidiendo nuestros brazos y protección. Las tomamos, simulando espantar a nuestro amigo, provocando sus risas contagiosas; les revuelvo el pelo, ellas reclaman con pucheros y piden tirar de mi cabello, antes de volver a bajarse y seguir jugando. Vuelvo a abrazar a mi esposa, dejando que la celebración me llene por completo. Ahora todo está mejor.
Palabras sin incluir disclaimer ni notas: 999
Hola, hola... Dije que se venía celebración, y necesitaba algo con este aire de fiesta. Aunque hay algo de melancolía - porque hay que pensar que en momentos así se debe extrañar aún más a Kagome - también se celebra, no sólo el primer año de vida de las gemelas, sino que la tranquilidad y la mejoría de la situación. Creo que después de haber tocado fondo, ahora ellos saben que la vida tiene mucho por ofrecerles.
Miles de agradecimientos a Nuez, Mor y aby2125, sus reviews me hacen fangirlear como no se imaginan. Les envío un abrazo apretado y besos babosos por doquier.
Nos leemos en el siguiente!
Yumi~
P.D. EDIT: Había olvidado el pequeño detalle del clima... pero se solucionó, espero. Agradezco a Nuez por decirme que intentara arreglarlo, así no siento que no llevo bien la linea temporal ajajaja ahora sí, nos leemos pronto!
