DISCLAIMER: InuYasha y Co. son propiedad de Rumiko Takahashi. La siguiente narración es creación propia y está hecha sin fines de lucro, con el propósito de entretener a los lectores.

SUMMARY: [Serie de Viñetas] Tras la derrota de Naraku, todo es diferente. Las cosas cambiaron, pero la vida que tenemos es muy distinta a la que imaginé. Sin embargo, debemos seguir apoyándonos, porque eso es lo que nos hace estar tan unidos. Porque eso es lo que querría la señorita Kagome.


Hook us up


Sango me observa fijamente, puedo notar la duda, el temor y la confusión en sus ojos, así que me doy ánimos para hablar y terminar con esta tensión.

— Bien, supongo que es hora de que me sincere completamente contigo — comienzo, ella frunce un poco el ceño, pero espera en silencio mis palabras —. Siempre he temido no ser el hombre que te mereces, porque te considero la mujer ideal. Todo este tiempo me has demostrado que, a pesar de mis defectos, me amas tal cual y, además, tú también has tenido tus miedos. Sin embargo, hay algo que no podría cambiar y me persigue cada día como una horrible sombra. Sango, existe la posibilidad de que… — Me detengo con temor, ella presiona mi mano pidiéndome que continúe así que inhalo profundo y prosigo, mirándola a los ojos. — De que tenga algún hijo de antes de conocernos…

Noto su sorpresa, presiona con más fuerza mi mano, pero sus ojos siguen fijos en los míos mostrando un remolino de emociones que no me cuesta descifrar, su mirada siempre ha sido un libro abierto para quien sepa leerla, como yo.

LXVII —

"Beside"

— Lo sé… — Murmura de pronto, ahora desvía su mirar hacia el suelo, su cuerpo se estremece ante la idea. — Desde que conozco tus malos hábitos… desde que nos encontrábamos con esas mujeres que habías cortejado. Siempre lo he temido, porque, a pesar de todo lo que hemos vivido juntos, el pasado no podemos cambiarlo.

Veo las lágrimas caer por sus mejillas, sus ojos siguen sin querer mirarme de nuevo. Intento acariciarle el rostro pero me detengo, no estoy seguro de lo que debo hacer en estos momentos. Ni siquiera sé qué decirle, porque si ella lo ha pensado, seguramente ha considerado las opciones que hay y me aterra saberlas. Me aterra sólo pensar en la posibilidad de alejarme de ella, de mis pequeñas, por un desliz pasado…

— Te amo — sin darme cuenta, las palabras abandonan mis labios quebrando el silencio, logrando que vuelva a mirarme —. Te amo más de lo que alguna vez llegué a pensar que podía amar a alguien. Y eso es algo que tampoco puedo cambiar. Lo siento, fui tan estúpido toda mi vida creyendo que no sobreviviría…

Sus labios acallan mis palabras, dejándome perplejo. Limpia mis lágrimas mientras acaricia mi mejilla, su gesto me tranquiliza, sus ojos me sostienen la mirada un instante antes de cerrarse, soltando un suspiro.

— Tenías miedo al futuro, sé que para ti todo era demasiado incierto… no te culpo por tu vida, Miroku. Cuando acepté que me había enamorado de ti, sabía perfectamente de quién se trataba y asumí que cosas así podían pasar… No niego que la idea me hiere y que, si llega a ocurrir algo así, me voy a molestar bastante. A nadie le gustaría que apareciera de pronto una mujer alegando tener un hijo con su esposo… — Sonríe levemente, abre los ojos y vuelve a mirarme con profundidad. — Pero, si soy sincera y realista, tú… tú amas la vida, Miroku, y no dejarías a ningún pequeño hijo tuyo por su cuenta. Menos ahora, que probablemente yo no pueda darte más descendencia…

— Me conoces bien — también sonrío levemente —. No podría negarle ayuda, pero tú…

— Yo no te detendría. Sería tu responsabilidad y tendrías que cumplirla. Sólo… sólo que me da miedo pensar en eso. Si llega a aparecer otra mujer que puede darte una familia…

— ¿De verdad crees que podría interesarme en alguien más? — Me decido y la acerco a mí, tomándola por la cintura y abrazándola. — Sango, mi principal temor es fallarte, decepcionarte. Herirte y, a causa de eso, perderte. No imagino ni quiero una vida con nadie más. Sea como sea, eres la mujer que amo. Y si me lo permites, deseo compartir toda mi vida contigo.

— Por supuesto que sí… — Sonríe, mucho más tranquila, me besa la mejilla y luego me mira detenidamente. — Ahora, ¿a qué vino todo esto? Sé que debíamos hablarlo en algún momento, pero ¿pasó algo…?

— Los muchachos se encontraron con una chica en el camino que aseguró tener un hijo mío. InuYasha lo duda, dice que el pequeño no tiene nada de mí y luego de que platicaran con ella, desistió de la idea de buscarme. Kohaku cree que sólo quería dinero… yo no sé qué pensar, quizá debería buscarla y…

— No seas idiota — me reprocha, tomando mi rostro entre sus manos —. Si ella desistió de buscarte, entonces puede que sea mentira. Confía en los instintos de los muchachos… además, déjame ser un poco egoísta esta vez y mantenerte a mi lado. Después de todo, eres mi esposo.

La forma en la que recalca las últimas palabras y la fuerza de su mirada me hacen sonreír, la tomo ahora para sentarla en mis piernas, sonrojándola con el acto, lo que sólo me hace acentuar mi sonrisa.

— De acuerdo, señora esposa mía… ¿Podemos dar el tema por finalizado y volver a lo nuestro…? — Le susurro al oído, aprovechando de morder suavemente el lóbulo y llevando mis manos hasta su trasero.

— Compórtate, primero debemos cenar y cuidar de nuestras pequeñas. Y averiguar qué pasó con las desapariciones — me responde, pellizcando mis manos para alejarlas de su anatomía y poniéndose de pie —. Además, no creas que simplemente ignoraré esto.

Lo sabía, alguna repercusión iba a tener lo ocurrido, pero no me preocupa cómo tendré que pagarlo. Tener a Sango a mi lado, verla sonreír – aunque sea así de perversa – y ser quien la acompañe ahora, tomándole la mano, intercambiando miradas cómplices, es todo lo que puedo pedir.


Palabras sin incluir disclaimer ni notas: 926


Ok, esto me recuerda a los inicios del fic, cuando subía una viñeta diaria. No me culpen, es la musa la que lo pide y prefiero subirlos ya, porque luego con los turnos y todo, ya no alcanzo ni a respirar a veces. Así que ustedes tómense su tiempo para leer, fangirlear, babear, odiarme y, claro, dejar sus sexy-reviews~ Los tomatazos también están permitidos.

Sobre la viñeta, lo sé... normalmente, Sango sí armaría una escena, pero con todo lo que ha pasado y lo bien que conoce a su esposo, las circunstancias cambian. Claro que no es algo que podría aceptar de buenas a primera y estoy segura que sospecharía de cualqueira que llegara contando semejante historia (de hecho, pretendo ver si puedo desarrollar mejor esta idea en un oneshot ejem), pero luego de la pérdida y la posibilidad de no más descendencia, quizá hasta pensaría en adoptar pequeños Mirokitos por ahí... manteniendo bien, BIEN alejadas a sus madres de su esposo, por supuesto. Aunque el monje no se llevaría la gracia sin pagar un precio, eso es seguro

Les mando miles de besos y abrazos apretados a quienes siguen la historia, disculpen que haya tenido este arrebato pero, ya sabe, cuando la musa pide...

Saludos a aby2125, Nuez y Mor y a todo el que se pase por acá.

¡Nos leemos pronto!

Yumi~