DISCLAIMER: InuYasha y Co. son propiedad de Rumiko Takahashi. La siguiente narración es creación propia y está hecha sin fines de lucro, con el propósito de entretener a los lectores.

SUMMARY: [Serie de Viñetas] Tras la derrota de Naraku, todo es diferente. Las cosas cambiaron, pero la vida que tenemos es muy distinta a la que imaginé. Sin embargo, debemos seguir apoyándonos, porque eso es lo que nos hace estar tan unidos. Porque eso es lo que querría la señorita Kagome.


Hook us up


Escucho a Sango mientras se acerca a la habitación, hablando con el terrateniente hasta que llegan y ella se despide amablemente, a continuación, entra y cierra la puerta tras de sí, mirándome con una sonrisa. Se acerca y se sienta frente mío, para luego acariciarme el rostro.

— ¿Cómo estás? — Me pregunta, mirando sin disimulación mi pecho. — ¿Aún te duele?

Niego con un gesto, aunque no logro evitar que sus manos descubran la zona y retiren el vendaje ya sucio. Ante el acto hago una mueca de dolor, leve pero ella la nota con facilidad y me lanza una mirada de reproche.

— No me mires así, no es nada. Podría haber sido peor.

— Es cierto… no sé cómo siempre te las arreglas para salir herido, pero evitas que yo reciba un rasguño…

LXIX —

"Closer"

Le dirijo una mirada soberbia, que se desvanece al sentir sus manos trabajar en mi herida, suave pero firmemente, incluso podría decir que a ratos la presiona intencionalmente como manera de castigo, quizá recordando algunas cosas que, a su criterio, lo merecerían.

— Siendo sincero, eres más ágil que yo, así que no necesitas mi ayuda para evitar los golpes… — Acentúa su sonrisa ante mis palabras, en tanto sigue su labor, vendando la herida ya limpia. — Aunque ahora no estabas precisamente en peligro. Recuerda que ese espíritu maligno te quería para engendrar sus hijos… — No puedo ocultar la mueca de molestia en mi rostro.

— Pues, eso me recordó algunas cosas — aprieta con fuerza el vendaje, provocándome algo de dolor, sus ojos destellan con algo de recriminación —. No es el primer sujeto que conozco que anda en busca de una mujer hermosa para tener descendencia… Tampoco es el primero que se fija en mí…

— Y creo que no será el último…

— ¿Lo dices por el terrateniente? — Niega con un gesto al ver la respuesta en mis ojos, apoya sus manos en mis hombros y los presiona un poco, masajeándolos. — No seas tonto, te dije que no debías preocuparte: tú eres mi esposo. Así que relájate, ¿sí?

— Teniendo una esposa tan bella, será algo difícil que no me mantenga en alerta.

Sus ojos brillan mientras presiona otro poco mis hombros, siento sus manos seguras y ella, mi tensión. Se acerca más a mí, su respiración me acaricia el rostro con calidez, algo que es grato sentir con este frío.

— Estás tenso — murmura, buscando mi mirada —. Creo que conozco exactamente cómo relajarte.

Sus dedos se deslizan bajo la tela de mi yukata, acariciando mi piel directamente; realiza un movimiento ágil que provoca que la prenda caiga, dejando mi torso desnudo. Su mirada brilla aún más, sus labios se acercan a mi oído y muerde el lóbulo juguetonamente, mientras se sienta en mis piernas. Cierro los ojos al sentirla, llevando mis manos hasta sus caderas como respuesta refleja a sus caricias.

— S-Sango… — Murmuro, apartándola un poco para buscar sus ojos. — ¿Estás segura? Quizá aún es muy pronto…

Sus labios aprisionan los míos, besándome apasionada, íntimamente. Se atreve a morderme el labio inferior mientras se acomoda mejor en mis piernas y sus manos presionan con fuerza y seguridad mi espalda.

— Te lo dije, hice todas las consultas pertinentes — su boca se acomoda en mi cuello, dándome una pequeña mordida que logra estremecerme por completo —. ¿De verdad quieres seguir esperando? — Me mira con ese brillo coqueto destellando en sus ojos, sus manos acarician mi pecho con determinación, bajando lentamente. — Porque si es así…

La tomo con firmeza por las caderas, acomodándola aún más sobre mis piernas, aprovechando que el uniforme lo hace más fácil; llevo luego mis manos a su trasero y lo aprieto con ganas, disfrutando la sonrisa pícara que tiene como efecto mi acto. Acomodo mi rostro en el hueco de su cuello, inhalando su delicioso aroma mientras ahora alcanzo el broche de la parte superior de traje y lo desabrocho, descubriendo la piel de esa zona.

— Ya me has tentado lo suficiente… — También muerdo su lóbulo, provocando que sus dedos se hinquen un poco más en mi piel y suelte un suspiro que roza mi cuello. — Tu uniforme de exterminadora no sólo es ideal para permitirte tan ágiles movimientos en el campo de batalla; además destaca tus curvas sexys y… resalta ciertas partes de tu cuerpo que… me vuelven loco… Imagina todo lo que me incitaste hoy…

Su risa me acaricia sutilmente el cuello, sus manos se aferran a mí y sus labios comienzan a dejar besos en cada tanto de piel que alcanzan. Desato el listón de su cintura y siento caer las protecciones que usa en su entrepierna y sus nalgas. Sango se acomoda un poco e intenta sacarse la armadura, pero la detengo sutilmente.

— Pero Miroku…

— Quiero quitarlo yo… quiero disfrutarlo — ella sonríe al fijar sus ojos en los míos, de seguro compartiendo el sentimiento —. Ahora, si lo deseas, me encantaría que repitieras mi nombre…

Miroku… — El énfasis que coloca en cada sílaba hace que una extraña corriente me recorra; sonríe con picardía, dejándome sacarle el uniforme.

Vuelvo a encontrarme con sus labios, saboreándolos de una forma que hace tiempo no lograba, ella corresponde de igual modo, siento ahora el calor que recorre nuestros cuerpos y sólo logro llenarme aún más de este sentimiento reconfortante.

De verdad que necesitábamos esta escapada. Demasiado.

Palabras sin incluir disclaimer ni notas: 878


¡Hola! ¡Aquí estamos con este excelente número para Miroku: 69! ¡Y con qué más que con acción de la que le gusta! Quiero decir que, aunque no lo crean, esto es coincidencia, pero ya era hora de que retomaran su intimidad. Sí, es algo riesgoso luego de un aborto espontáneo, pero si se espera el tiempo suficiente se toman los cuidados necesarios post-aborto, se puede volver a la acción. Aunque pienso que Miroku, a pesar de volver a ser libidinoso y todo con Sango, le daría cierto miedo hacerlo: temería sentir que apresura mucho las cosas, dañar a su esposa de alguna forma o hacerle sentir que sólo la quiere para o que es algo demasiado importante para él. Y, para qué estamos con cosas, Sango sí podría sentirse mal por todo eso, pero ama a Miroku y, además, es mujer, por lo que lo ama de todas las maneras que puede. Así que luego de que pasara el miedo y las cosas estuviesen en calma y volvieran de a poco a la normalidad, ella misma tomaría las riendas si ve o siente que su marido no lo haría. Así que, eso nos lleva a querer irse lejos de cualquier distracción o interrupción y volver a hacerlo suyo.

Bueno, saludos a mis adoradísimas aby2125, Nuez y Mor. Espero que esto haga justicia para sus corazoncitos necesitados de amor. ¡Las quiero mil! Gracias por sus sexy~reviews :)

Espero leernos pronto. Abrazos apretujados para todos :3

Yumi~