DISCLAIMER: InuYasha y Co. son propiedad de Rumiko Takahashi. La siguiente narración es creación propia y está hecha sin fines de lucro, con el propósito de entretener a los lectores.

SUMMARY: [Serie de Viñetas] Tras la derrota de Naraku, todo es diferente. Las cosas cambiaron, pero la vida que tenemos es muy distinta a la que imaginé. Sin embargo, debemos seguir apoyándonos, porque eso es lo que nos hace estar tan unidos. Porque eso es lo que querría la señorita Kagome.


Hook us up


— ¡HIRAIKOTSU!

Observo el boomerang atravesar el sendero para exterminar a un ogro, luego mis ojos dejan de seguir su trayectoria para observar el panorama, preocupado y con el corazón detenido por el miedo. Es una noche sin luna, Kohaku se encuentra a unos metros de nosotros, frente al límite del bosque, su Kusarigama con restos de sangre, un par de heridas notorias en su cuerpo y preparándose nuevamente para atacar al último ogro que amenaza la aldea. Me apresuro a llegar a su lado, notando la sorpresa y el alivio mezclados al darse cuenta que hemos regresado a casa. Lanzo un pergamino sagrado, aturdiendo a la criatura para que mi cuñado termine el combate con un certero golpe.

— ¡Kohaku! ¡¿Están todos bien?! — Me mira confundido, procesando la pregunta. — ¿Las niñas, dónde están?

Apunta lentamente hacia la cabaña, mientras los primeros rayos del sol asoman entre las montañas y Sango se adelanta para ir en busca de las pequeñas, yo le sigo los pasos, aún con el pecho apretado.

LXX —

"Offensive"

InuYasha sale de nuestro hogar antes de que nosotros podamos llegar, cargando a las gemelas que lloran desconsoladas. Sango se apresura a cargar a Mei y yo a Mao, ambas nos abrazan con cierto apremio, calmándose de a poco al escuchar nuestras voces. Vuelvo a respirar al cerciorarme de que ambas están ilesas, luego miro alrededor y veo los daños causados por el ataque: un par de casas fueron destruidas y algunos aldeanos resultaron heridos, seguramente tratando de proteger a los demás. Kohaku es quien se ha llevado la peor parte, puedo darme cuenta al ver a InuYasha caminar directo a él y ayudarlo a pararse mientras le pide a la anciana Kaede que prepare todo para atenderlo. Él tiene un par de heridas, pero son leves y de seguro sanarán pronto.

Dejamos a las pequeñas durmiendo para acompañar a Kohaku, recibió un ataque directo en el estómago y la herida sangra bastante, por lo que la anciana sacerdotisa se apresura en detener la hemorragia y cerrar la herida. Pronto nos pide que lo dejemos descansar, en tanto ella se dirige a atender a los demás. Sango suelta un suspiro, mirando con preocupación a su hermano, para luego ponerse de pie y salir, pidiéndonos que hagamos lo mismo. Nos dirigimos hasta la sala, donde preparo algo de té mientras mi esposa mira interrogante a InuYasha.

— ¿Qué ocurrió?

— ¿No es obvio? Atacaron anoche, no logré sentir su presencia acercándose. Nos alertaron algunos aldeanos que hacían guardia, lograron escapar sin muchos daños… Intenté ayudar a Kohaku, pero me dijo que lo mejor era que me encargara de cuidar a las pequeñas. Él defendió la aldea, los mantuvo lo bastante lejos para que no causaran mayores problemas… pero si ustedes no hubiesen llegado… creo que estaba llegando a su límite, y esa herida…

— ¿Cuántos eran?

— Cinco, pero llegaron dispersos. Atacaron por separado, luego juntos. Fui un tonto, no debí dejarlos irse sabiendo que se acercaba una noche de luna nueva…

Noto a Sango apretar sus puños con impotencia y rabia, InuYasha también está molesto. No puedo culparlos, la situación es preocupante y en estos momentos, no soy capaz de encontrar palabras para calmarlos. Si no hubiésemos llegado, todo podría haber sido peor. Mucho peor.

— Debimos suponerlo. Sospeché lo peor cuando me di cuenta que era luna nueva, por eso decidimos apresurarnos… menos mal que alcanzamos a llegar.

— No podemos volver a correr un riesgo así. Algo hay que hacer.

Guardamos silencio un momento, pensando en alguna opción. De seguro InuYasha querrá impedir que la aldea vuelva a quedar desprotegida, sugiriendo que Sango no vuelva a salir de cacería. No quiero tener que presenciar una discusión entre ellos, aunque debo reconocer que de cierta forma sería lo mejor, tampoco estoy totalmente de acuerdo, ya que considero que ella necesita salir de vez en cuando y creo que nuestro sistema de turnadas es lo mejor. Trato de buscar otras opciones, pero mi mente no logra pensar en algo distinto.

— No queda de otra — rompe el silencio de pronto mi mujer, llamando nuestra atención —. Creo que habrá que preparar a los aldeanos para este tipo de situaciones.

— ¡¿Qué?! ¡Estás loca! — InuYasha no tarda en reclamar, obviamente en desacuerdo. — ¡Son apenas simples campesinos! Hoy por suerte no terminaron muertos, pero no tienen las habilidades para defender por ellos mismos la aldea. Lo mejor es que tú dejes de salir de cacería y te quedes aquí para defenderlos.

— Estás subestimando a estos aldeanos. Estoy segura que, si se lo proponen, pueden lograr aprender varias técnicas para protegerse. Además, no podemos suponer que yo siempre estaré aquí. Habrá ocasiones en las que no será así, no dejaré de trabajar sólo por cuidar la aldea, por eso decidimos turnarnos. Y, aunque así fuera, ¿qué pasaría si termino herida, fuera de combate? Nadie sabría qué hacer. Ellos tienen que estar preparados.

Mi amigo frunce el gesto, enfurruñado pero sin encontrar palabras para rebatirle. Yo la observo atentamente unos segundos, está decidida y su semblante muestra una seguridad y determinación comparable sólo a la que se le ve cuando está exterminando demonios. Presiono su mano con cariño, logrando que sus ojos se posen en los míos, con extrañeza.

— Creo que es una buena idea, la aldea no puede depender todo el tiempo de nosotros para su protección. Además, no siempre serán peligros sobrenaturales, ahí fuera siguen rondando bandidos que, tarde o temprano, pueden llegar aquí. La cuestión ahora es quién los entrenará, porque dudo que InuYasha tenga la paciencia para enseñarles algo…

— Yo lo haré. Conozco desde las técnicas más básicas de defensa, hasta formas avanzadas para exterminar demonios. Sé combate cuerpo a cuerpo y uso de todo tipo de armas. Creo que puedo hacerlo.

— De acuerdo.

Nuestro amigo nos vuelve a mirar molesto, sin embargo, no dice nada, al parecer comprende que la charla ha finalizado y que hemos tomado una decisión, muy a su pesar.


Palabras sin incluir disclaimer ni notas: 986.


¿Hola...? Acá hago nueva aparición. Lo sé, he estado desaparecida por algunos días, pero entre los turnos y el ataque de la musa para terminar un proyecto largo, pues no tuve tiempo para actualizar antes. Sin embargo, aquí está. Es un ataque, algo que se me vino a la mente de golpe y quería aprovecharlo.

Saludos a mis siempre fieles lectoras Nuez y aby2125, las adoro con todo mi ser, y obviamente a la Capitana, que en algún momento volverá a pasarse, lo sé (?)

Nos leemos pronto, así que no se impacienten.

Besos!

Yumi~