DISCLAIMER: InuYasha y Co. son propiedad de Rumiko Takahashi. La siguiente narración es creación propia y está hecha sin fines de lucro, con el propósito de entretener a los lectores.
SUMMARY: [Serie de Viñetas] Tras la derrota de Naraku, todo es diferente. Las cosas cambiaron, pero la vida que tenemos es muy distinta a la que imaginé. Sin embargo, debemos seguir apoyándonos, porque eso es lo que nos hace estar tan unidos. Porque eso es lo que querría la señorita Kagome.
Hook us up
Miro a las niñas corriendo tras Shippō mientras espero a InuYasha. Nuevamente hay rumores sobre ataques cercanos, así que decidimos investigar. Como Kohaku está aún recuperándose de sus heridas, es hora de que nosotros nos hagamos cargo.
De pronto, veo a InuYasha enfurruñado acercarse, olisqueando con desagrado el aire, frunciendo las cejas y con cara de pocos amigos, mirando el camino que está detrás de mí.
— ¿Qué ocurre?
— Una peste se acerca demasiado rápido para mi gusto.
En cuanto termina de decirlo, siento una ráfaga de viento pasar a mi lado, tirando a mi amigo al suelo y pisoteándolo sin consideración. Sonrío, saludando a Kōga con mi mano.
— Hola, monje. Ah, InuYasha, estás aquí — lo mira en el suelo, con esa expresión soberbia que lo caracteriza —. Era de esperar que esta pestilencia a perro sarnoso fuese tuya.
— ¡Repite eso si te atreves, lobo rabioso!
Ambos comienzan a asesinarse con los ojos, mi amigo llevando su mano a su espada y Kōga haciendo tronar sus garras, en tanto escucho a mis espaldas a Ginta y Hakaku, recuperando el aliento tras haber corrido para alcanzar a su líder.
— LXXII —
"Deal"
— Calma. No es momento de pelear, menos el lugar — me acerco a ellos, tranquilizándolos un poco, aunque InuYasha sólo se irrita más al ver el rostro burlón del yōkai —. Además, supongo que no vinieron hasta acá sólo para discutir.
Kōga me mira fijo ahora, moviendo sus garras hacia sus amigos. Ginta se acerca y tira frente nuestro la cabeza de un demonio, ambos lo miramos con extrañeza, esperando una explicación.
— Este ogro iba directo a nuestra guarida, intentó atacarnos por sorpresa. Fue un idiota, obviamente lo derroté en cuestión de segundos.
— ¿Y eso? ¿Te estás volviendo más eficiente, lobito?
— ¡¿Quieres que te lo demuestre, bestia?!
— Tranquilos, por favor. ¿Qué relación tiene esto con nosotros?
— El olor de esta aldea impregnaba su cuerpo. Iba herido, pero no era por tu espada, inútil. Parecían más heridas de una hoz…
— Kohaku… — Dirijo la mirada hacia la voz, observando a Sango acercarse a paso rápido en su traje de batalla. — Dijo que no estaba seguro, pero quizá uno de los ogros que atacaron la aldea había escapado.
— Qué descuidados. Este tipo era débil, no significaría ninguna amenaza para ti, perrucho. Pusieron en peligro a mi manada por dejar las cosas a medias.
InuYasha enrojece, mezcla de ira y culpa, Sango cierra con fuerza sus puños, mirando molesta a los visitantes, estoy seguro que quiere darles unos golpes, pero sabe que no es prudente, por lo que mantiene distancia. Me acerco al yōkai, sus ojos reflejando también el disgusto que le causó la situación.
— No sabes lo que ocurrió, Kōga. Kohaku tuvo que enfrentarse solo a un grupo de ogros que atacaron en mitad de la noche. Considerando que aún no termina su formación como Exterminador, creo que puedes perdonarle esto.
— ¿Y dónde estaban ustedes? Ese mocoso tiene poca experiencia como para enfrentarse solo a una amenaza así. Pero el resto… si el perrucho tenía miedo de salir, incluso ustedes pudieron manejarlo. La he visto exterminar demonios más rápido que a este par — primero mira a Sango, luego hace una mueca hacia sus compañeros —. Y, viendo que está en excelente forma, me es difícil comprender que haya ocurrido algo así.
Intercambiamos miradas antes de decidir relatarle la historia a Kōga. Cuando terminamos, su semblante está más pensativo que al llegar, mira a sus compañeros por unos segundos antes de decidirse a hablar, pero cuando lo hace es con determinación.
— De acuerdo, fue una situación inevitable. Creo que la idea de que entrenen a estos aldeanos no es mala, pero quizá no sea suficiente. Y si tienen problemas para acabar con algunos yōkais otra vez, puede poner en peligro a mi clan.
— No volverá a pasar, fue un descuido nuestro — rebate Sango con decisión, creo que su orgullo como guerrera está siendo pasado a llevar y eso la molesta.
— No te preocupes, pulgoso, no dejaré que ningún yōkai se vuelva a escapar.
— Lo sé. Sin embargo, las amenazas están aumentando. Con la muerte de Naraku, muchos demonios salieron de sus escondites y ya no temen atacar. Supongo que se han dado cuenta de los rumores crecientes, ¿no?
— También podemos manejarlo, lo hemos hecho bastante bien hasta ahora.
— Estoy seguro que sí, pero la unión hace la fuerza — masculla Kōga, mirando a sus amigos que asienten con un gesto —. Algunas amenazas a mi pueblo pueden pasar por aquí o las cercanías primero, así como otras para ustedes pasarán cerca de nuestros dominios. Sería bueno que hiciéramos un acuerdo.
— ¿Acuerdo? Keh, olvídalo. Nos haremos carg-
— Cállate, InuYasha. Él tiene razón, los rumores de yōkais saliendo de sus escondites, atacando poblados o agrupándose, cada día son más frecuentes y si queremos proteger la aldea y a nuestra familia, tenemos que ser inteligentes. El clan de los lobos es fuerte y sabemos que podemos confiar en Kōga, no está de más aceptar su ayuda.
Sango e InuYasha me observan unos segundos, él enfurruñado y ella pensativa. Al cabo de unos momentos, el yōkai vuelve a hablar.
— Comprendo tu molestia, bestia. Yo tampoco estaba de acuerdo al principio, pero Ayame me hizo entender que las alianzas en estos tiempos, son la mejor estrategia. Nosotros cuidaremos que las amenazas que puedan llegar desde nuestros territorios, no lo logren; y ustedes harán lo mismo. Todos ganamos, fin de la historia. Kagome habría estado de acuerdo.
Ante su mención, veo cómo el rostro de InuYasha se desfigura con pesar, por sus ojos la sombra de la tristeza se hace más presente y sus puños se cierran con impotencia. A su lado, Sango apoya su mano en su hombro, en un gesto de contención que él agradece en silencio, asintiendo con la cabeza. Me pongo de pie ante la mirada de ella, llamando con un gesto a Kōga y sus compañeros, alejándolos. Noto el pesar también en los ojos del lobo, pero su voz es clara cuando habla.
— ¿Aún no saben de ella? — Mi mirada le basta como respuesta, mira el cielo con melancolía. — Lo supuse, no he sentido su aroma desde aquel día. Pero volverá, estoy seguro.
— InuYasha también.
Sonríe de medio lado, luego se adelanta, llamando a sus amigos antes de levantar la mano para despedirse.
— Entonces, tenemos un trato. No lo olviden. ¡Hasta pronto!
Desaparece por el bosque, sus compañeros corriendo tras él para no perderlo. Suspiro un poco abatido, esta visita nos ha generado más que un par de emociones encontradas y hay que hacerles frente, por lo que vuelvo donde los muchachos, preparándome para lo que vendrá.
Palabras sin incluir disclaimer ni notas: 1099
Hola, hola... les traigo este cortito previo a las fiestas para que tengan con qué ensalzar los días hasta el siguiente.
¿Ustedes qué opinan? La idea de una "alianza" entre el clan de los lobos y la aldea no es mía, sino que la plasmó la Capítana Mor en su maravilloso fic - al que considero primo hermano del mío - llamado "All the way". Si gustan, pueden pasar a leer, no se arrepentirán, en especial si son amantes del drama y del InuYasha/Kagome. Pero bueno, basta de publicidad y volviendo a estas viñetas... no creo que la idea sea descabellada, de hecho siempre he pensado que se formaron esas amistades en base al enemigo en común que tenían antes - Naraku - pero luego perduraron y se ofrecieron ayuda mutua. Lo siento así con Jinenji, Totosai, Mushin, entre otros (que ahora no recuerdo, pero si se les ocurre una idea, lo consideraré xd).
En fin, muchas gracias a todos los que pasan a leer, en especial a quienes se dan un par de minutos para comentar: Nuez, aby2125 y Mor. Sin ustedes, el fic tendría la mitad del sentido que tiene para mí, las amodorou~
Felices fiestas a todos, que pasen una Navidad llena de amor y con sus seres queridos y un próspero Año Nuevo. Que el 2017 les traiga muchas cosas buenas. Nos estamos leyendo, ¡abrazos!
Yumi~
