DISCLAIMER: InuYasha y Co. son propiedad de Rumiko Takahashi. La siguiente narración es creación propia y está hecha sin fines de lucro, con el propósito de entretener a los lectores.
SUMMARY: [Serie de Viñetas] Tras la derrota de Naraku, todo es diferente. Las cosas cambiaron, pero la vida que tenemos es muy distinta a la que imaginé. Sin embargo, debemos seguir apoyándonos, porque eso es lo que nos hace estar tan unidos. Porque eso es lo que querría la señorita Kagome.
Hook us up
Ingreso a mi hogar encontrándome sólo con Sango, sentada frente al fuego, la mirada perdida en algún pensamiento que me es ajeno. Me acerco, logrando que fije sus ojos en los míos y se sonría levemente.
— ¿Estás bien?
— Tanto como podría. No creo que debas preocuparte por mí ahora, puedo con esto. Pero InuYasha…
— ¿Segura? No quiero irme en un momento que me necesitas…
— Miroku — sus ojos ahora me dirigen una expresión segura, fuerte —. Estoy bien. Sí, tocaron mi orgullo de Exterminadora, y sí, me duele el recuerdo de Kagome. Pero Kōga también me reconoció como guerrera y creo, al igual que tú, que a veces es necesario recordar a nuestra amiga. Sé que lo entiendes, pero InuYasha no.
Asiento con un gesto, me despido de ella para encaminarme al sendero que da al pozo, donde sé que está nuestro amigo. Lo diviso desde lejos, mirando el horizonte en silencio.
— LXXIII —
"Confidently"
Llego a su lado, él no quita su vista del punto lejano en el que la tiene, pero mueve sus orejas en señal de que me ha sentido.
— ¿Cómo estás?
Suelta un bufido, intentando ignorar mi pregunta, luego niega con un gesto, dirigiendo sus ojos hasta los míos, puedo notar el pesar en ellos, la angustia y algo de culpa.
— No sé cómo describirlo. No estoy mal… pero no me siento bien. Que el idiota de Kōga mencionara a Kagome…
— Lo sé, no fue lo más apropiado…
— Sí lo fue. De otra forma, no me habría dado cuenta de que tenía razón. Siempre pasa lo mismo, por algo ustedes también suelen recurrir a ella cuando soy demasiado cabezota.
Guarda silencio un momento, su mirada no cambia lo que expresa. Me atrevo a apoyar mi mano en su hombro, logrando que vuelva a mirarme.
— Entonces, ¿qué ocurre? Si no es por eso…
— Es que hace mucha falta — responde, bajando la mirada con dolor —. A veces olvido que no soy el único que la extraña, que la necesita… quisiera poder suplir su ausencia de algún modo, pero no soy como ella. No puedo serlo. No puedo brindarle un hombro a Sango, ni cariño a Shippō, ni siquiera puedo regañarte como lo haría ella…
Cierro los ojos soltando un suspiro antes de contestarle. InuYasha no es muy franco con este tipo de cosas, pero se nota que el tiempo ha ido calando muy profundo en esta herida y ya comienza a ser una carga muy pesada.
— Es cierto, todos la extrañamos y necesitamos de distinta forma. Pero no puedes sentirte mal por no poder suplir su falta. Está bien que te preocupes por nosotros, sin embargo, no puedes hacer nada más que apoyarnos a tu modo. Eres tú, InuYasha, nuestro amigo y compañero, quien está ahora con nosotros. Lo has hecho muy bien hasta ahora, y debes seguir así. Nadie te pide nada más, amigo.
— Pero cuando ella regrese, verá que no pude hacer todo lo que ella habría hecho…
— Así es, pero verá que hiciste todo lo que tú pudiste, y estoy seguro que estará orgullosa y agradecida. Así como todos nosotros lo estamos.
Vuelve a levantar su mirada, la que sostengo con un gesto fraternal y tratando de trasmitirle que no tiene porqué seguir abrumándose. Él tarda un par de segundos en regresarme el gesto, asintiendo más calmado, aunque la sombra de la melancolía no abandona sus ojos.
— ¿Tú crees?
Le sonrío en respuesta, dándole ahora pequeñas palmaditas en la espalda mientras él se relaja por fin.
— A veces te presionas demasiado. Recuerda que no eres el único fuerte en el grupo.
Ahora me sonríe, despejando su semblante del pesar para dirigirme un gesto socarrón, hasta un poco burlesco.
— No, pero soy el más fuerte. Sabes que no pueden competir conmigo…
— Ya te quisiera escuchar decírselo a Sango, a ver cómo te llegan un buen par de golpes por engreído.
Nos miramos un par de segundos antes de soltar una carcajada, el ambiente se alivianó y podemos seguir con lo nuestro. InuYasha se da vuelta, haciéndome un gesto, y nos encaminamos hacia el sendero que sale de la aldea, a paso rápido.
— ¿Sango estaba bien? Noté que también la afectó…
— Sango sabe lidiar con muchas de sus frustraciones, quizá más de lo que sepamos. Tranquilo, de seguro encontrará una forma de desahogarse.
Y como si mis palabras fuesen una señal, divisamos el Hiraikotsu a lo lejos, siendo lanzado con fuerza tras el grito enérgico de ella. Ambos intercambiamos una mirada y luego sonreímos, para seguir nuestro camino en busca de esos rumores de ataques.
— Miroku… ya lo sabes, ¿no?
— Sí, no te preocupes — las sonrisas cómplices bastan, no debo decírselo a nadie. Después de todo, InuYasha sólo habla de esto conmigo. Agradezco su confianza y no voy a romperla —. A propósito, ¿qué estabas haciendo antes de que llegara Kōga?
Me mira con detenimiento antes de abrir la boca para responder.
— Mirando el entrenamiento. Tu esposa puede ser muy provocativa, ¿sabías? Hay un par de tipos de los que no me fiaría mucho…
— ¿En serio? — De pronto siento mi piel erizarse, no en señal de miedo, sino de alerta, mientras la imperiosa necesidad de volver junto a Sango me invade. — ¿Quiénes? Iré de inmediato…
— Ya. Dejé a Kohaku cuidándola, no te preocupes. Puede ser incluso más celoso que tú y de verdad da miedo cuando se trata de Sango. Cuando regresemos, te diré quiénes son… pero ahora debemos acabar esto, rápido.
Suspiro, mirando nuevamente la dirección en la que sé que está mi esposa y sus aprendices.
— Tienes razón.
Sé que ella puede cuidarse perfectamente sola, que no le pondrán ni un dedo encima – y pobre del que se atreva –, que Kohaku tampoco lo permitiría, sin embargo, es inevitable que me invada este sentimiento de preocupación. Aunque no lo admita, no me agrada tanto que otros hombres la vean lucirse con su uniforme.
Espanto la idea de mi cabeza para seguir. Ya podré enfrentar el problema cuando estemos de regreso.
Palabras sin incluir disclaimer ni notas: 994
¡HOLA Y FELIZ 2017! ¿Qué, pensaron que no iba a seguir? Ñeh, como si alguien o algo pudiese desanimarme de las viñetas ajajaja. Pues NO, habrá por siempre jamás (?) Pero primero hay que reafirmar los buenos deseos y saludos, abrazos y todo de Año Nuevo, yeah~
En fin~ Ahora sí, ¿qué creen ustedes? Yo pienso que InuYasha sí podría llegar a sentirse así, porque de a poco se va dando cuenta que él no puede hacer lo que haría Kagome, pero ¡vamos! Sigue siendo un amigo preocupado, aunque muy a su modo. Es tan tontamente lindo que piense así. Por suerte tiene a su amigo, quien nunca dudará en decirle la verdad y animarlo. Son tan lindos~ Y además, luego dándole motivos para estar celoso... creo que a InuYasha le gustaría ver a su amigo teniendo algo de su propia medicina. Aunque él también se preocupe, no lo va a negar - si hasta en eso es sobreprotector - pero debe disfrutar ver a Miroku así.
Listo, ahora sí las dejo. Espero pronto poder traer lo que sigue - una idea ya se me vino a la mente - así que nos leemos en la siguiente. Agradecimientos, como siempre, a Nuez, aby2125,Mor y a Loops (que hace poco comenzó, espero que llegues a este punto, de verdad ajajaja), sé que se pasarán en algún momento :3 ¡Las quiero mucho!
Que tengan un gran comienzo de año y lo mejor para lo que se viene. Nos estamos leyendo~~
Yumi~
