DISCLAIMER: InuYasha y Co. son propiedad de Rumiko Takahashi. La siguiente narración es creación propia y está hecha sin fines de lucro, con el propósito de entretener a los lectores.

SUMMARY: [Serie de Viñetas] Tras la derrota de Naraku, todo es diferente. Las cosas cambiaron, pero la vida que tenemos es muy distinta a la que imaginé. Sin embargo, debemos seguir apoyándonos, porque eso es lo que nos hace estar tan unidos. Porque eso es lo que querría la señorita Kagome.


Hook us up


InuYasha está inquieto, lo que no me causa nada de tranquilidad. Insistió en que no debíamos parar, a pesar de que es de noche y no nos hubiera venido mal un descanso. Puedo notar que algo lo preocupa, está más atento de lo acostumbrado, como buscando alguna señal o algo.

— ¿Qué ocurre? No me has explicado bien y estoy comenzando a alarmarme.

Me mira antes de responder, sé que sus sentidos siguen atentos a cualquier signo de problemas, puedo notarlo en cada gesto involuntario que hace mientras decide hablar. Estamos cerca de casa, lo que sólo ha puesto a mi amigo más en alerta.

— Tengo un mal presentimiento, pero no sé por qué.

Abro la boca para decirle algo, sin embargo, las palabras no alcanzan a abandonar mis labios cuando un grito enérgico, guerrero, uno que conozco bien, rompe la quietud de la noche llegando desde lejos. Miro ahora con temor a InuYasha sólo un instante antes de que ambos comencemos a correr en dirección a la aldea.

XXLLIV —

"Ploy"

Mientras avanzamos, logro escuchar cada vez con más claridad, la batalla. No siento ninguna energía maligna, por lo que sospecho que no es un yōkai atacando en mitad de la noche, como la vez pasada, sino que probablemente se trate de humanos.

De pronto, mi amigo frunce más el gesto, bufando con enfado y apresurando el paso, obligándome a hacer lo mismo. Al llegar, nos encontramos con un panorama que preferiría evitar: Sango está frente a un grupo de siete personas, en posición de ataque, su wakizashi preparada ante el primer movimiento enemigo y la yukata blanca manchada con rastros de sangre en algunas partes; un par de metros atrás de ella está Kohaku, agachado con una mueca de dolor, en una mano tiene su Kusarigama y la otra se presiona el abdomen, puedo notar algo de sangre, quizá la herida se haya abierto por el esfuerzo. Siento la ira y preocupación creciendo por partes iguales en mi interior, InuYasha gruñe a mi lado seguramente con el mismo sentimiento. Fijo mi vista en el grupo que es responsable del ataque y me percato de que no se la han llevado fácil a pesar de la ventaja numeraria que tienen: todos tienen al menos una herida provocada ya sea por el arma de mi mujer o la de su hermano, y probablemente los golpes recibidos sean muchos más, algunos con claras consecuencias en sus rostros.

— ¡M-Maldita, nos las pagarás! ¡No resistirás toda la noche, y cuando acabemos, desearás haber sido más dócil!

— ¡Ni en tus sueños!

El sujeto que la amenazó arremete contra ella, instando a sus compañeros a hacer lo mismo, pero Sango se defiende y ataca con una habilidad que va más allá de su comprensión, puedo notar el gesto tenaz en ella. Al parecer, nadie ha notado nuestra presencia, pero eso cambia rápidamente en cuanto intervenimos en la batalla, llevándonos menos de un minuto controlar la situación. InuYasha se encarga de mantenerlos a raya mientras Sango ayuda a Kohaku, notando la sangre y gruñendo por lo bajo. Lo llevamos con Kaede para que lo atienda, luego volvemos con nuestro amigo, puedo notar un enfado creciente en ella.

— ¿Ves a esa chica? ¿La conoces? — Me pregunta, señalándome a la única integrante femenina del grupo. — Ella dice que sí.

— Es la tipa que dijo que tenía un hijo tuyo — bufa InuYasha, mirándola con desprecio —. ¿Lo estabas planeando, verdad?

Miro con detenimiento a la muchacha, recordándola fugazmente.

— ¿Qué pretendías, Dai? ¿Atacando en mitad de la noche a mi familia mientras no estoy? ¿Así es como agradeces la ayuda que te di?

— Pero si eres un monje mujeriego y estafador, era hora de que te devolvieran la mano.

Su sonrisa es maliciosa, está provocándonos. Para mi sorpresa, Sango se acerca a ella, agachándose para quedar a su altura y la abofetea con fuerza.

— No vuelvas a hablar así de mi esposo, ¿te quedó claro? No me mires así, conozco su pasado, pero él jamás dañó a nadie, mucho menos se aprovechó de una familia "indefensa".

InuYasha les lanza un gesto burlesco, los atacantes tiemblan ante la mirada amenazante de mi mujer. Se me acerca y me pide que la acompañe a casa, haciendo un gesto al aire para que nuestro amigo se encargue. Escucho a lo lejos el ultimátum que les da él antes de dejarlos ir; nosotros llegamos a nuestro hogar, y en su seguridad, Sango me abraza, ocultando el rostro en mi pecho y soltando un par de sollozos; toda la tensión y enfado que sentía, me abandonan de golpe al sentirla quebrarse. Si bien sigo molesto, verla así me duele y preocupa. La abrazo de vuelta, permitiéndole desahogarse cuanto necesite hasta que se calma y me mira a los ojos, esbozando una sonrisa tranquila.

— Está bien, pequeña… todo está bien.

— Lo sé, tampoco era una verdadera amenaza. Querían robar la "pequeña fortuna" que se supone que tenemos. Al no encontrar nada, pensaron que la escondíamos en la casa y trataron de entrar… No le pasó nada a las niñas, logré pararlos antes de que siquiera las miraran… Es sólo que estoy cansada…

Acaricio su cabeza, comprendiendo que su agotamiento no es algo físico. De aquí a un tiempo, nuestras preocupaciones han aumentado: no sólo somos nosotros, sino que las gemelas, InuYasha, Kohaku, hasta la aldea, por no mencionar otras cosas que estoy seguro debe tener siempre presente en su corazón. La cargo en mis brazos, sorprendiéndola.

— Es hora de que descanses. ¿Qué te parece un baño antes de dormir? Puedo preparar té mientras el agua está lista…

— No es necesario que me atiendas…

— Quizá no, pero quiero hacerlo. Eres fuerte, Sango, pero no estás sola. Ya no.

Me sonríe y asiente con un gesto, abrazándome por el cuello. El tenernos el uno al otro y saber que podemos confiarnos cualquier cosa, compartir incluso nuestras cargas, es nuestra mejor terapia. Y, porque no decirlo, mimarla me encanta y es una buena excusa para disfrutarla.


Palabras sin incluir disclaimer ni notas: 995


Bueno, lamento la espera, estoy con otro proyecto que me tiene bastante atrapada, pero siempre he dicho que las viñetas son mis bebés y no las abandonaré.

Con respecto a la viñeta, lo sé, es un poco-bastante dramática, pero considerando la época, un ataque así no es imposible. Considero que Sango podría hacerse cargo perfectamente de un ataque así, pero no por eso es algo menor y, a estas alturas, la pobre debe estar teniendo un colapso por todo lo que tiene que cargar. Así que un llanto para descargar lo que le pasa no es malo, y Miroku encantado la consciente luego para ayudarla a reponerse.

En fin, nos leemos en la siguiente, gracias a mis fieles lectoras: Nuez, aby2125 y Mor, sé que debo miles de respuestas a sus reviews, pero sepan que los leo gustosas y fangirleo con sus ideas ajajajaja

Hasta la próxima!

Yumi~