DISCLAIMER: InuYasha y Co. son propiedad de Rumiko Takahashi. La siguiente narración es creación propia y está hecha sin fines de lucro, con el propósito de entretener a los lectores.
SUMMARY: [Serie de Viñetas] Tras la derrota de Naraku, todo es diferente. Las cosas cambiaron, pero la vida que tenemos es muy distinta a la que imaginé. Sin embargo, debemos seguir apoyándonos, porque eso es lo que nos hace estar tan unidos. Porque eso es lo que querría la señorita Kagome.
Hook us up
Han pasado ya varios días desde esa noche. El ambiente en la aldea ha estado tenso desde entonces, muchos simplemente no son capaces de mirarnos a la cara, nos rehúyen los ojos. Los pocos que sí nos tratan, son con palabras escasas. Suspiro mirando de reojo a un par de aldeanas que compran provisiones junto a mí, están murmurando cosas que logran llegar a mis oídos, aunque ellas intenten evitarlo.
— No, no debería haberlo hecho, tampoco es bueno que se quede sola… ¿te imaginas la deshonra si alguno de esos bandidos…?
— ¡Los dioses nos libren! Pobres criaturas, sus pequeñas que tienen ese ejemplo…
— Ichiro dice que los entrenamientos también eran inapropiados. Ya ves, yo decía que Ayano tenía razón al oponerse…
— XXLLV —
"Gossip"
Terminan su pedido y se retiran, al pasar por mi lado la muchacha más joven se sonroja, inclinando la cabeza para evitar mirarme, la mayor sólo hace una leve reverencia, como si yo no supiese que estaban hablando de mi mujer. Las miro seguir su camino, para luego saludar al anciano que atiende el puesto.
— Buenos días.
— Buenos días, su Excelencia. Discúlpelas, muchos no lo comprenden… quizá debiese hablar con su mujer, no es bueno que haya tantos rumores rondando.
— Quizá la aldea debería reconocer su esfuerzo y capacidad. Mi mujer no es el problema.
— Excelencia, su mujer da mucho de qué hablar, y es su deber mantener el honor de su familia. Yo no la critico, admiro su fuerza y valor, pero debo reconocer que no me haría gracia que mi esposa o alguna de mis hijas siguiera su ejemplo…
Termino de comprar lo que necesitamos sin hacer más comentarios al respecto, para volver a la casa. Por el camino, puedo sentir las miradas atentas y los cuchicheos cuando paso. Llego a mi hogar sólo para escuchar a InuYasha discutiendo con Sango, nuevamente.
— ¡Deja de actuar así! ¡Deberías comportarte como lo que eres, maldita sea!
— ¡¿Y cómo es eso?! ¡¿Como una mujer sumisa, dueña de casa?!
— ¡Como madre! ¡Jamás negaré que eres una gran guerrera, pero ya no tienes que seguir luchando! ¡Nosotros podemos con eso!
Antes de responderle, nota que llegué por lo que simplemente se cruza de brazos, esta es una conversación que hemos tenido ya varias veces, y nunca llegamos a nada concreto. Dejo las cosas sobre la mesa y me acerco a ellos, InuYasha bufa también cruzado de brazos, sus peleas cada día son más largas y creo que a estas alturas, es un milagro que no se hayan agarrado a golpes.
— Kohaku ya sanó por completo, así que ahora podrá volver a salir con nosotros. Tú deberías encargarte de cuidar a las pequeñas, es lo único que debiese preocuparte. Entiende que los aldeanos tienen razón en algunas cosas.
De acuerdo, esta fue la gota que rebalsó el vaso. El rostro de Sango pasa de una sorpresa absoluta a una ira ferviente rápidamente al escucharlo. Antes de que aniquile a nuestro amigo, coloco mi mano en su hombro, tratando de evitar que se precipite.
— Cariño, quizá InuYasha tenga algo de razón. Deberías bajar el perfil, por lo menos por un tiempo, hasta que las cosas se calmen. Ya no más entrenamientos, ni peleas en defensa de la aldea, ni…
— Cállate, es suficiente. No voy a cambiar para agradarle a un grupo de chismosos aldeanos. Toda mi vida he sido así y si no les gusta, no puedo hacer nada al respecto. Y si ustedes los apoyan, entonces mi lugar no está aquí.
Tanto InuYasha como yo abrimos la boca ante el asombro que nos causan sus palabras. ¿De verdad está pensando en irse? No puedo creerlo, pero su expresión es segura, decidida, a pesar de que está teñida de dolor y angustia, incluso noto la decepción.
— Sango, no tienes que irte, este es tu hogar…
— El hogar es donde está el corazón, y difícilmente he podido confiarlo a este lugar.
— P-Pero… — InuYasha intenta agregar algo, pero le hago un gesto para que me deje a solas con ella, se marcha sin reclamar, después de todo sabe que él no podrá decir nada que la calme.
Después de que abandona nuestra casa, le indico a Sango que se siente a mi lado, pero ella se niega, sin suavizar su gesto y mirándome aún con los brazos cruzados, así que tomo aire para comenzar.
— Te estás poniendo en riesgo, no sólo al luchar sino que con el entrenamiento, estás provocando a los aldeanos… y no sólo a los hombres, las mujeres también se sienten intimidadas por ti… y si en algún momento decidieran hacer algo que pueda dañarte…
— Puedo defenderme sola bastante bien. No tengo porque cambiar debido a la inseguridad de unas aldeanas amargadas. Sabes perfectamente que no busco provocar a nadie, y si decidí entrenarlos fue por el bien de la aldea y de nosotros mismos, porque no siempre podremos solos con esto. Aquella noche, nadie acudió a nuestro grito de ayuda, Miroku. Nadie. ¿Y quieres que deje de ser yo para complacerlos? ¡Son ellos los que deberían sentirse avergonzados! No hice nada de lo que deba arrepentirme: he protegido a mi familia con todo lo que tengo, y lo seguiré haciendo, le guste a quien le guste. Si estás conmigo, entonces dejarás ese estúpido discurso de que debo dejarlo por mi bien y me apoyarás, enfrentarás el verdadero problema. Y si no estás de acuerdo… no tengo nada que hacer aquí.
Su rostro está empapado en lágrimas, pero su voz es segura, a pesar del llanto. Yo me quedo sin habla, pero siento como algo se rompe en mi interior. La miro atónito, pero comprendiendo sus razones… ella no ha cometido ningún error, eso lo tengo claro, y por eso no debiese cambiar. El problema es otro, y creo que sólo trataba de buscar una solución rápida y menos conflictiva. Tomo su mano y la halo para que se siente a mi lado, abrazándola con apremio.
— Claro que estoy contigo… no podría hacerlo de otra forma… lo siento, Sango, es sólo que todo esto… odio escuchar la forma en la que hablan de ti, que no comprendan por qué está bien que seas así…
— No necesito que nadie más lo comprenda. Sé que estás preocupado por todo esto, pero esa no es la solución, Miroku…
— Ahora lo sé, pequeñita…
Me acaricia el rostro, limpiando las lágrimas que habían abandonado mis ojos para luego besarme cálidamente, puedo sentir con ello la confianza y el amor que siente y que siempre logra sobrepasarme. Sonrió, limpiando yo también su rostro y teniendo mucho más claro lo que debo hacer ahora. Lo primero será intentar hacer entrar en razón a InuYasha, ya luego nos ocuparemos de los chismosos aldeanos.
Palabras sin incluir disclaimer ni notas: 1115
Bien, bien... chismes. Malditos chismes, ¿quién no los odia? Yo tengo una teoría: Sango, esa mujer tan sensual, fuerte y segura, despierta la envida de otras mujeres y además, no dudo de que más de alguien debe haberla mirado con otros ojos. Pero no es su culpa, y si quieren andar de chismosos sólo para hacerla cambiar, no creo que sea algo tan sencillo. Lastima que a veces somos idiotas y nos dejamos llevar por lo que escuchamos, comprendo que para Miroku debe ser muy difícil escuchar todo eso y para más, que le digan "oye, controla a tu mujer, no ves que es tu responsabilidad, ¿no?" debe golpearlo duro. El pobre también debe estar sobrepasado, aunque tiene que entender y aceptar que Sango tiene razón. Otra vez, la castaña gana. Van, ¿cuánto? Como 100 a 0 xd en fin~ Así es la vida.
Agradecimientos miles a quienes se animan a leer, y aún más a quienes le dedican un poco de su preciado tiempo a dejar reviews: Nuez, aby2125, Mor y a Loops. Son un sol, las amodoro y espero ansiosa su apreciación sobre este capítulo.
Besos y abrazos desde acá, nos leemos pronto (o eso espero).
Yumi~
P.D.: El próximo review sería el 250, así que se lleva premio (?) xd anímense y hagan sugerencias~ sin miedo que no muerdo =)
