DISCLAIMER: InuYasha y Co. son propiedad de Rumiko Takahashi. La siguiente narración es creación propia y está hecha sin fines de lucro, con el propósito de entretener a los lectores.
SUMMARY: [Serie de Viñetas] Tras la derrota de Naraku, todo es diferente. Las cosas cambiaron, pero la vida que tenemos es muy distinta a la que imaginé. Sin embargo, debemos seguir apoyándonos, porque eso es lo que nos hace estar tan unidos. Porque eso es lo que querría la señorita Kagome.
Hook us up
Volvemos de nuestra reciente cacería con Kohaku, topándonos con algunos aldeanos y Sango en pleno entrenamiento, ella viste su uniforme y enseña combate cuerpo a cuerpo a un par de sujetos, mientras los demás observan atentos sus movimientos. Sonrío, todo se ve en armonía, tranquilo como siempre debería estar. De pronto veo a mi esposa negar con un gesto, acercándose a uno de sus aprendices.
— El golpe es más rápido. El brazo debe ir más arriba y la pierna un poco más… — Además de darle las indicaciones, dirige sus movimientos, acomodando ella misma su cuerpo para lograr el resultado. — Ahora sí, golpea.
El campesino obedece, logrando darle a su brazo. Ella asiente, luego veo que el resto del grupo se acerca, pidiéndole que les enseñe también. Explica que no todos podrán aprender al mismo tiempo, pero ante la insistencia, otro par más de aldeanos se colocan en posición para comenzar, Sango sigue dando instrucciones y guiando ella misma sus acciones, colocando nuevamente sus extremidades en posición. Arqueo una ceja al notar el gesto en ambos varones, esto no me agrada.
— LXXVII —
"Watchful"
— Señora Sango, aún no entiendo cómo debo colocar la pierna… Quizá si vuelve a ayudarme…
Kohaku se tensa a mi lado, no es difícil darse cuenta que también lo ha notado. Sin embargo, creo que ella es ajena a las verdaderas intenciones de sus estudiantes, pues vuelve a ayudar al aldeano sin siquiera cuestionarlo. Cuando estamos lo bastante cerca como para intervenir, InuYasha llega a mi lado y me entrega a las gemelas, que están felices por nuestro regreso, lo que impide que sigamos avanzando, pero si podemos observar.
Vemos como Sango da un par de instrucciones más, ellos golpean como les es indicado y luego uno manifiesta su deseo de querer poner en práctica lo recién aprendido, por lo que se prepara para pelear con ella. Al principio es suave con él, permitiéndole golpear más de lo que pudiese lograr en una situación real, pero pronto su semblante cambia, su actitud defensiva se torna ofensiva y le regresa un golpe, alejándolo y dejándolo un poco aturdido.
— ¿¡Qué crees que estabas haciendo!? — Le grita, molesta. — ¡Soy su entrenadora y una mujer casada! ¡Vuelves a intentar tocarme así, y no te quedarán manos! ¡Y ustedes también, no estén mirando lo que no deben!
El resto se ha acercado a ayudar a su compañero, pero sus miradas poco discretas son fáciles de descubrir tanto para ella como para nosotros. Al ver que la sesión de hoy ha terminado, las pequeñas corren hasta ella y se le tiran encima, logrando que suavice un poco el gesto, en tanto nosotros llegamos a su lado para saludarla, sin desaprovechar la oportunidad para lanzarles una mirada asesina al grupo que ahora se coloca de pie y se prepara para volver a sus hogares. Saludo a mi mujer con un cálido beso en sus labios, quizá un poco más largo de lo habitual, pero no me importa y a ella parece no molestarle mi discreta forma de marcar territorio. Nos sonríe, tomando el Hiraikotsu y cargándolo en su espalda, para que emprendamos el trayecto a casa, tomando firmemente mi mano mientras caminamos, Kohaku se hace cargo de guiar a Mao y Mei. Llegamos a casa y mientras mi cuñado lleva las provisiones hasta el almacén junto a InuYasha, abrazo a Sango por la espalda, recargando mi rostro en su hombro.
— Esos tipos se pasan bastante de listos…
— Lo sé, pero puedo mantenerlos a raya, descuida… — Responde, acariciando mi rostro.
— Así pude darme cuenta, pero de todas formas… no me gusta que te expongas así.
— ¿Exponerme así? Vamos, ninguno llegará muy lejos, y si lo intentaran… ¿sabes con quien hablas, verdad?
— No puedes detener sus pensamientos ni evitar que te miren…
Se voltea a verme a los ojos, los suyos están llenos de un brillo astuto y perspicaz. Masajea un poco mis hombros, presionándolos levemente más fuerte de lo que acostumbra, así que puedo deducir que está un tanto molesta.
— No, tampoco puedo hacerlo contigo, pero todavía logro mantenerte a raya. Además, creo que esos aldeanos me temen y respetan más de lo que pareciera, ninguno se atrevería a hacerme nada.
— Sí, pero…
— Por si fuera poco — me interrumpe, presionando aún más fuerte sus dedos en mí —, mi esposo sigue siendo un galán con cada chica que se le cruza. No creo que lo haga a propósito, he llegado a pensar que es algo tan inherente a su persona que no se da cuenta… pero no debería reclamar algo que él tampoco puede evitar hacer.
Bien, golpe bajo. La abrazo por la cintura, atrayéndola hasta mí y besándole los labios fruncidos por la molestia, un gesto que siempre me provoca. Acomodo su cabello en su espalda y le sonrío, una mezcla de picardía y culpabilidad que la sonrojan.
— Me declaro culpable de no poder detener mis pensamientos contigo, eres demasiado irresistible. Sin embargo, eres mi esposa y no es grato que otros hombres…
— Lo sé, pero tampoco es grato que mi esposo lo haga con otras mujeres y yo no te reclamo nada.
— Ahora lo estás haciendo… — Me asesina con su mirada, es una advertencia. Suspiro, volviendo a abrazarla. — De acuerdo, no diré nada más y trataré de comportarme…
— Más te vale… pervertido.
El tono que usa me hace sonreír, es incitante a su manera, hace tiempo que no me lo decía. Le beso el cuello y me separo levemente de ella justo cuando nuestras hijas y los muchachos regresan, dándole un pequeño apretón a su mano, ella lo regresa y sé lo que significa: esta noche me recordará por qué no debo estar celoso por esos aldeanos, ni por nadie en realidad.
Palabras sin incluir disclaimer ni notas: 948
Holo~ Bueno, sé que me tardé, pero me costó encontrar inspiración para esto. Sabía que quería algo de celos por parte de Miroku, pero no lograba decidir de qué forma sería. Aquí el resultado, espero que les guste. ¿No creen que es adorable la forma en la que él la cela? Ni hablar de cómo lo frena Sango, creo que Miroku debería aprender a no entrar en ese territorio, porque probablemente salga perdiendo. Aunque quizá le guste un poco fastidiarla y que luego ella se desquite. Soy fiel a la idea de que a Miroku le gusta provocarle celos a ella, aunque luego no le gusta tanto que se le devuelva la mano xd
Saludos, como siempre, a mis queridas y amadas lectoras: Nuez, aby2125, Loops y Firee, amo sus reviews y asadfjhaf gracias por darse el tiempo de pasar y comentar. Obvio, jamás me olvido de la Capitana, hasta que te pases a leer igual te dejaré mensajes jijijiji
Nos leemos en la próxima~
Yumi~
