DISCLAIMER: InuYasha y Co. son propiedad de Rumiko Takahashi. La siguiente narración es creación propia y está hecha sin fines de lucro, con el propósito de entretener a los lectores.

SUMMARY: [Serie de Viñetas] Tras la derrota de Naraku, todo es diferente. Las cosas cambiaron, pero la vida que tenemos es muy distinta a la que imaginé. Sin embargo, debemos seguir apoyándonos, porque eso es lo que nos hace estar tan unidos. Porque eso es lo que querría la señorita Kagome.


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Ya sabía que esto no sería sencillo. Con InuYasha no me fue nada bien, no dijo ni una sola palabra a pesar de las disculpas, explicaciones y todo lo que le dije para que pudiésemos hablar sobre lo que pasó. Sólo soltó un bufido de indiferencia, dejándome hablarle al Árbol todo el rato que quisiera. Terminé indicándole que volvería más tarde, luego de hablar con mi mujer, hacia donde me dirijo ahora. Veo desde lejos a las gemelas jugar en las afueras de la cabaña de Kaede junto a Rin y Kirara, por lo que supongo que ella está en el interior. Toco la madera de la entrada para anunciar mi llegada, la anciana sacerdotisa me recibe con una sonrisa, dejándome pasar. Sango me mira con el ceño fruncido y luego desvía sus ojos de los míos, evidentemente molesta con mi presencia; Kohaku toma su mano en una señal de apoyo que, por alguna razón, me duele.

— Creo que sería bueno ir por más leña. ¿Me ayudas, pequeño Kohaku?

No parece muy convencido, pero ante la insistente mirada de la anciana, cede y la sigue, no sin antes darle una mirada de respaldo a su hermana y lanzarme a mí una de reproche. Espero a que estemos solos y me acerco a ella, su gesto indiferente no cambia, pero no se aleja ni evita que me siente frente suyo.

— ¿Puedes escucharme? Sé que fui un idiota y quiero disculparme.

Su mirada me fulmina, puedo sentir el escalofrío recorrer cada milímetro de mi cuerpo.

— Puedes hablar todo lo que quieras, no creo que cambie de opinión.

LXXX —

"Blame"

Sus palabras me hieren, pero soy consciente de que lo merezco, así que le sostengo la mirada unos segundos antes de comenzar a hablar, rogando que mis palabras puedan suavizar su gesto y disminuir un poco su enfado.

— Cariño, sé que me comporté como un tonto, me dejé llevar por las preocupaciones y al final terminé desquitándome con ustedes, siendo que no tienen la culpa. Por el contrario, tendría que haber buscado su apoyo, no recriminarles… Lo siento, de verdad.

Su mirada sigue siendo dura, no ha cambiado en nada su semblante y puedo notar que ahora sus puños están prietos sobre su regazo, está aún más molesta.

— Entonces, ¿hay algo que recriminarnos? ¿Hemos estado haciendo mal las cosas este tiempo? ¿Estamos fallando, Miroku?

— N-No, yo no quise decir eso… — Nuevamente no sé elegir las palabras, me regaño mentalmente por esto. — No están fallando, ustedes hacen lo mejor que pueden, igual que yo. Lo lamento, no estoy pensando con claridad. Tengo mucho en mi cabeza y me está superando.

— Sí es así, está bien — siento un alivio pasajero al escuchar sus palabras —. Si estás tan abrumado por todo… Es preferible que te quedes solo para que puedas pensar con claridad y ordenar tus ideas.

— ¿Solo? — El alivio se esfuma por completo al ver su expresión aún dura y molesta. — ¿Qué quieres decir con eso?

— Me voy, Miroku. Y me llevo a las niñas.

Mi mundo ahora se desmorona, siento mi corazón detenerse al oírla, sus ojos muestran determinación a pesar del dolor que no pueden ocultar. Tomo su mano, pero ella la aparta de inmediato.

— No puedes… No te irás, no vas a separar a las niñas de mí, a nuestro pequeño… No serías capaz de dejarme solo…

— Te dije que no cambiaré de idea. Estás siendo un completo idiota y mi esposo no es así. Él jamás habría herido de esa forma a su mejor amigo, mucho menos habría responsabilizado a su esposa de esa manera. ¿Crees que eres el único que tiene demasiado en mente? ¿Te has preguntado cómo me siento yo? No he dejado de sentir que la pérdida pasada fue mi responsabilidad. Pero me propuse tener un embarazo tranquilo, así que trato de dejar mi culpa a un lado y poner todas mis energías positivas en esto. ¿Qué estás haciendo tú?

Comienza a llorar, al igual que yo. La miro a los ojos, están llenos de decepción y dolor. Soy el más completo imbécil que existe por no haber sido capaz de verlo.

— L-Lo siento… Sango, no… por favor, no me dejes. No puedo seguir sin ti, sin ustedes…

— Lo sé — murmura, desviando sus ojos de los míos —. Yo tampoco… pero no podré soportar otra situación así. Necesito estar tranquila, y mientras no vuelva mi esposo, no me quedaré aquí.

— P-Pero… Sango, te lo ruego…

— Basta, Miroku. Está decidido, no lo hagas más difícil.

Vuelve a mirarme, sus ojos ahora me piden que comprenda. Mi pecho se aprieta y mi estómago se encoge, siento algo romperse en mi interior. Aunque quiera, no puedo quedarme tranquilo dejándola partir.

— ¿Dónde irás? No es seguro que andes sola en tu estado, menos con las niñas… Si algo les pasa…

— Kohaku y Kirara estarán conmigo. Iremos hasta nuestra aldea, es un lugar seguro y apartado… pediré la protección de mi pueblo y… y…

Su voz se apaga, sus ojos se cierran e inhala profundo, llevándose ambas manos hasta su bajo vientre, noto el gesto temeroso antes de que me devuelva una mirada segura, decidida.

— No puedo detenerte, ¿verdad? — Me responde negando sutilmente. — ¿Volverás?

Hay un silencio que me parece eterno antes de que se rompa: — No lo sé. Eso no va a depender de mí.

Comprendo ahora que esto no va a ser algo fácil, para ninguno de los dos, y es todo mi culpa. Porque no supe enfrentarlo como debería, me dejé sobrepasar y terminé arruinándolo. Tomo su mano y esta vez, no la aparta, simplemente me mira con lágrimas en los ojos.

— Sólo quiero que no olvides que te amo… a ti y a nuestros hijos. Por favor, recuérdalo…

— Nunca podría olvidarlo. Nosotros también a ti…

Su mano presiona suavemente la mía antes de soltarla y pedirme que me vaya con un gesto. Con el dolor de mi alma, obedezco sin decir nada más, mirándola por última vez antes de salir de la cabaña y abrazar a las pequeñas que juegan fuera, sin poder evitar que las lágrimas nuevamente abandonen mis ojos.

Se marchan pronto, dejándome un enorme vacío en mi interior, mi corazón se ha ido con ellos. Lamentablemente, aprendí de mala forma que el amor no es suficiente, y a pesar de que quizá sea lo que más tengamos, hoy no bastó para nosotros. Tengo que aprender de esto y nunca, jamás volver a cometer un error así.

Y rogar al cielo que mi corazón regrese con ella, pronto.


Palabras sin incluir disclaimer ni notas: 1082


Bueno, bueno... Miroku iba a tener que pagar su error. Lástima que sea con el dolor de ambos, pero es una forma en la que tienen que aprender a superar este tipo de problemas. Miroku naturalmente no se deja llevar por el estrés y se estaba perdiendo en ese rumbo, su mujer no lo permitiría aunque deba enfrentar algo tan duro como una separación para darle el remezón que necesita. Puede que parezca radical, pero si le permite salir de esto sólo con una disculta, se arriesga a que algo así pueda volver a pasar y no está dispuesta a eso. Si ella se va a quedar con él, va a ser con el hombre que es capaz de encontrar una solución a sus problemas, al que le brinda paz y que tiene la habilidad de ver lo hermoso de la vida sin esforzarse demasiado y mostrárselo a los demás. A ese monje pacífico, alegre y carismático lleno de vida que es Miroku, no a un manojo de preocupaciones y problemas que no sabe cómo enfrentar. Para eso, ella tiene la solución: pierde lo que tienes y aprende a valorarlo. Hay que ver si aprende la lección.

Como siempre, miles de agradecimientos a Nuez, aby2125 y Mor, son las mejores, sus reviews me hacen fangirlear aunque sea en momentos tan críticos para ellos. Las quiero, de verdad~

Un abrazo a todos los que leen~

Yumi~