DISCLAIMER: InuYasha y Co. son propiedad de Rumiko Takahashi. La siguiente narración es creación propia y está hecha sin fines de lucro, con el propósito de entretener a los lectores.

SUMMARY: [Serie de Viñetas] Tras la derrota de Naraku, todo es diferente. Las cosas cambiaron, pero la vida que tenemos es muy distinta a la que imaginé. Sin embargo, debemos seguir apoyándonos, porque eso es lo que nos hace estar tan unidos. Porque eso es lo que querría la señorita Kagome.


Hook us up


Han pasado varios días, creo que es una semana ya desde que se fueron. Este tiempo he intentado calmar mi alma y tranquilizar mi corazón, recordándome lo realmente importante en la vida. Puede sonar cursi o dramático, pero es lo que necesito hacer para traer a mi familia de regreso.

InuYasha no me ha hablado desde entonces, aunque sé que a menudo pasa por aquí y le pregunta a la anciana Kaede por mí, incluso ha acallado las habladurías de los aldeanos sobre el motivo por el que Sango se marchó. Le agradezco esos gestos, pero la verdad es que extraño su compañía, al igual que la de mis hijas y esposa.

Suelto un suspiro y cierro los ojos, recordando sus risas, cantos y juegos; la dulce voz de mi mujer y su tacto… Sonrío de medio lado, han sido unos días largos sin ellas y parece que no están prontos a acabar. Vuelvo a abrir los ojos y miro la sala vacía, ordenada y silenciosa. Es tan extraño y doloroso este ambiente, aunque Sango tenía razón: ahora sé por qué cosas realmente debo preocuparme.

LXXXI —

"Regain"

Voy hasta mi cuarto para guardar algunas cosas que había sacado gracias a la nostalgia: mi nenju, el tsunokakushi que usó ella en nuestra boda, las yukatas que les regaló InuYasha a las gemelas… Las dejo en su lugar y vuelvo a la sala, encontrándome para mi sorpresa con mi amigo. Al verme aparecer, me hace un gesto hacia la mesa, donde hay un jabalí. Le devuelvo una mirada extrañada.

— No has comido bien estos días, tienes que hacerlo — su regaño me recuerda un poco a Sango, algo que me reconforta y duele en partes iguales.

— No es necesario, estoy bien…

— Keh, seguro. — Se cruza de brazos, sin dejar de mirarme un par de segundos con el semblante serio, sus ojos dorados me atraviesan duramente. — No estás bien, ambos lo sabemos. Tienes que dejar de castigarte.

— ¿Y qué quieres que haga? Mi mejor amigo no me habla y mi mujer se marchó, llevándose a nuestros hijos con ella…

— Resolverlo. Siempre lo haces, no sé cómo. Logras que Sango te perdone todo… creo que también le lavas el cerebro.

Sonrío, esta vez con un sentimiento más reconfortante ya que las palabras de InuYasha significan mucho para mí: está dándome su apoyo.

— ¿Y con mi amigo? No he podido pedirle disculpas como corresponde… ¿Crees que me pueda escuchar ahora? — No dice nada, sólo sigue con sus ojos fijos en los míos, sin suavizar el gesto. Decido que debo aprovechar el momento, antes de que vuelva a dejarme solo. — Lo siento, InuYasha. Todo lo que dije… no lo pensé. No es lo que siento, sólo me dejé llevar por la angustia y olvidé por un momento que no soy el único que está preocupado por la situación y que vela por nuestro bienestar. Tú… tú eres muy importante para nosotros, para mí, y tu compañía jamás será un estorbo, el que comas con nosotros no es un desperdicio. InuYasha, es gracias a ti que nuestra familia está a salvo y estoy seguro que, sin tu ayuda, Sango no se habría recuperado ni habría podido embarazarse otra vez… De verdad, lamento lo que dije y si pudiera volver atrás y evitarlo…

— Ya cállate. Deja de disculparte, eso no sirve ahora. Sólo haz que Sango vuelva — se da media vuelta y comienza a caminar hacia la salida —. Y come, si sigues así serás un esqueleto antes de que regrese.

— Está bien. ¿InuYasha? — Se detiene justo antes de salir, sin mirarme, pero en espera de mis palabras. — ¿Podrías comer conmigo hoy?

— Idiota.

No obtengo más respuesta, se va rápidamente antes de que pueda agregar algo. Miro el jabalí que aún está sobre la mesa y me dispongo a prepararlo, consciente de que InuYasha sabrá si le hice caso o no. Sin muchas ganas, cocino un estofado con la carne que obtuve de la presa que trajo mi amigo y, una vez que está listo, me siento a comer, nuevamente solo. No es algo que me guste, tampoco quiero acostumbrarme a ello, pero me lo merezco. Saboreo el caldo, notando que le falta algo de condimento… suelto una risita ahogada, extraño la comida de mi esposa, a pesar de que sus dotes culinarias no son las mejores que he probado, sé que cada plato que cocina está hecho con amor y eso les da un toque especial…

Cierro los ojos para transportarme a algún momento en el que compartimos la cena, en el que toda mi familia estaba junto a mí… mi pecho nuevamente siente la presión de la angustia, temo no poder recuperarlos a pesar de mis esfuerzos. Deseo más que cualquier otra cosa, volver a verlos, tenerlos a mi lado, anhelo sus risas, su presencia…

— ¿Aún está en pie tu invitación?

Abro los ojos y me encuentro de nuevo con InuYasha, sólo que esta vez está en su forma humana. Había olvidado que hoy era noche de luna nueva, y seguramente eso ha influido en el comportamiento de mi amigo, ya que suele ser un poco más sensible durante estos días. Le sonrío sinceramente, aliviado de poder tener su compañía, por lo menos hoy.

— Claro que sí. — Me apresuro a servirle mientras él se sienta en el puesto que siempre ocupa en nuestra mesa. Le entrego su plato, lo recibe en silencio. — Gracias por venir.

— Deja eso, sólo me aseguro de que te alimentes.

— De todas formas, es grato volver a tener compañía — le respondo sinceramente, no me importa el motivo por el que haya decidido venir, el hecho de que esté aquí alivia un poco mi corazón y me da esperanzas, de una forma que no podría explicar.

Que me haya vuelto a hablar, significa que tengo la posibilidad de recuperar su amistad. Y eso también quiere decir que puedo recuperar a mi familia, lograr que Sango regrese a nuestro hogar. Y lo haré.


Palabras sin incluir disclaimer ni notas: 988


Bueno, bueno... no va a ser fácil, pero creo que a pesar del enfado de InuYasha, también estaría preocupado por sus amigos. Comprendería el dolor de Miroku y trataría de darle ánimos a su modo. No creo que lo esté perdonando tan fácilmente, sólo quiere que las cosas se resuelvan pronto para volver a la normalidad, ya luego podrá desquitarse por lo que él le dijo y le hizo sentir. Pero ahora lo más importante es que Miroku logre que Sango vuelva y de eso está preocupado InuYasha. Además, de seguro que las extraña también, en especial a las gemelas, no tiene a nadie que juegue con él. Así que es capaz de dejar su orgullo de lado - momentáneamente - y decirle a Miroku que haga lo que debe hacer.

Muchas gracias a todos los que leen, pero en especial a mis queridísimas Nuez, aby2125 y Mor, sus reviews son de lo mejor y les agradezco infinitamente el tiempo que se dan en comentar. Las amo (L)

Nos leemos en el próximo, un abrazo!

Yumi~