DISCLAIMER: InuYasha y Co. son propiedad de Rumiko Takahashi. La siguiente narración es creación propia y está hecha sin fines de lucro, con el propósito de entretener a los lectores.
SUMMARY: [Serie de Viñetas] Tras la derrota de Naraku, todo es diferente. Las cosas cambiaron, pero la vida que tenemos es muy distinta a la que imaginé. Sin embargo, debemos seguir apoyándonos, porque eso es lo que nos hace estar tan unidos. Porque eso es lo que querría la señorita Kagome.
Hook us up
Hemos vuelto a casa luego de unos días. Como era de esperar, InuYasha nos recibe molesto, reclamándonos el retraso y haciendo evidente que estaba preocupado. Su enfado se esfuma cuando las gemelas se le lanzan encima, es claro para todos que tanto él como ellas se han extrañado mucho.
Pasamos todo el día poniendo las cosas en orden en la aldea, Sango en persona se encargó de aclararle a los aldeanos que el motivo de su viaje era privado y que no debían hacer especulaciones sobre ello, algo que espero hayan entendido. Incluso me pidió un momento para hablar a solas con InuYasha, para contarle el motivo por el que nos quedamos en su aldea unos días después de mi llegada.
Mientras ella termina de ver esos asuntos, yo me hago cargo de las niñas, quienes están felices de haber vuelto, juegan animadas la mayor parte del tiempo, por lo que no nos sorprende que luego de la cena, ambas se duerman rápidamente. Las dejamos en el futón que está junto al nuestro, y también nos disponemos a descansar, a pesar de todo, el día ha sido largo.
— LXXXIII —
"Normally"
En cuanto nos recostamos, Sango me abraza, entrelazando su mano con la mía y acomodándose en mi pecho; sonrío, besándole la cabeza mientras le acaricio la espalda, puedo adivinar que ella también sonríe.
— Extrañaba nuestro hogar… sé que una vez dije que no podía considerar éste como mi hogar, porque no podía confiarle mi corazón, pero… — Levanta el rostro para mirarme, sus ojos brillan con la luz de la luna. — Estaba equivocada. La aldea de los Exterminadores siempre será el hogar donde crecí, sin embargo, ahora mi corazón pertenece aquí — apoya su mano suavemente en mi pecho, su sonrisa se acentúa —, junto al tuyo. Y es aquí donde hemos construido una parte importante de nuestra historia.
— Es verdad — la secundo, la sinceridad y calidez que transmiten sus palabras reconfortan mi ser.
— Las niñas te extrañaban mucho. Nunca te he considerado un mal padre, pero esos días me di cuenta que hacías cosas que no había considerado… lamento haberlas alejado de ti.
— Está bien, tenías razón. Necesitaba volver a encontrarme y si no hubieses hecho eso… — Suelto un suspiro, ella comprende el mensaje. — Además, un padre debe hacer todo lo que pueda, y más, por sus hijos. ¿No hacía tu padre lo mismo por ti?
Cierra los ojos un momento, de seguro está viajando al pasado. Por un instante, pienso que no debería haberlo mencionado, temo que recuerde algo doloroso… Para mi sorpresa, cuando los abre, está sonriéndome.
— En realidad, mi padre era muy estricto. Siempre nos instruyó para que fuésemos sus sucesores y con nuestros camaradas, se mostraba decidido y tenaz. Pero en casa, solía ser muy tranquilo e intentaba que nosotros nos comportáramos lo más correctamente posible. Kohaku tiene un carácter muy similar al suyo, ahora que lo pienso. En cambio, yo… — Lo medita un momento, veo en sus ojos el paso de los recuerdos, una nostalgia alegre, por llamarla de alguna forma. — Yo soy mucho más como mi madre. Ella era testaruda, temeraria, incluso un poco imprudente, enérgica, solía no poder estarse tranquila.
— Pues, sí suena un poco como tú — suelto una risita, ella presiona con fuerza mi mano en forma de reclamo silencioso.
— Recuerdo que, al principio, mi padre no estaba de acuerdo con que yo fuese una Exterminadora. Ya sabes, el típico discurso de que era una niña, que eso era para los varones. Mi madre me instó a demostrarle que podía hacerlo… Fue un desafío personal, supongo, y lo siguió siendo después. En nuestra aldea, las mujeres eran fuertes, pero ninguna se dedicaba a la Exterminación, así que tampoco fue fácil ganarme un lugar entre mis compañeros. Y a pesar de no estar de acuerdo, mi padre nunca dejó de apoyarme.
— Seria difícil no hacerlo, debe haberse dado cuenta que llevas en el alma lo guerrera. Creo que nadie en su sano juicio, se habría puesto en tu camino.
Ríe por lo bajo antes de volver a mirarme a los ojos. — Supongo que los padres debemos hacerlo: apoyar siempre a nuestros hijos. — Asiento con un leve movimiento, abrazándola un poco más fuerte. — Mi madre siempre lo hizo, hasta el día que murió… Fue un invierno largo y una extraña enfermedad se la llevó. Entonces, mi padre se volvió incluso más estricto y exigente. No comprendí sus razones hasta mucho tiempo después…
— Los padres suelen actuar de muchas maneras que no comprendemos al principio — ahora recuerdo a mi propio padre, a quien me costó entender por muchos años —. Mi padre nunca quiso que me apegara mucho a él, sabía que no viviría mucho tiempo. Cuando nací, su Agujero Negro ya estaba cerca del límite y, a pesar de que se cuidó lo más que pudo durante años, no pudo evitar el final… Admito que al principio lo odié, le guardé mucho rencor porque sólo era un niño y no comprendía lo que ocurría. Lo culpé de su propia muerte, hasta que comencé a vivir la misma pesadilla y supe que él jamás quiso dejarme… viví en carne propia el miedo, la incertidumbre… incluso comprendí que nunca se aferrara a nadie, ni siquiera a mi madre… Tristemente, entendí que también se alejara de ella. Después de todo, por muchos años, yo tampoco quise encariñarme con nadie… Mi familia fueron Mushin y Hashi, quienes me enseñaron a convivir con esa maldición sin hundirme. Luego me enteré que mi padre les había pedido a los dos que cuidaran de mí y que hicieran lo posible para motivarme a acabar con ella… y lo hicieron, muy a su manera. Debo agradecerles, a los tres, que me hayan ayudado a lograrlo… Aunque, siendo sincero — acaricio su rostro, puedo notar que su mirada está un poco nublada, al igual que la mía. Sé que los recuerdos siempre dolerán, y compartir algo así con ella también le afecta — la principal razón por la que realmente no me rendí, fuiste tú. Porque dijiste que no me abandonarías, que preferías morir conmigo… y me hiciste prometerte que no dejaría de luchar.
— De alguna forma, tenía que sacarte algunas ideas estúpidas que tenías en la cabeza. Porque, después de haberlo perdido todo, tú lograste que volviese a tener deseos de vivir, un motivo distinto a la venganza… ya te lo he dicho. No podría haber seguido sin ti…
— Lo sé, yo tampoco habría podido… aunque, tenías un par de pretendientes a los que no les hubiese molestado para nada la idea de acogerte y consolarte…
Frunce los labios al escuchar mi tono fingiendo estar ofendido, se inclina levemente sobre mí, su mirada brilla perspicaz, parece pensar cuidadosamente su próxima jugada, sin embargo, noto sin dificultad que tras sus ojos aparentando molestia, hay una pizca de diversión y alivio.
— Bueno, digamos que tú no te quedas nada atrás… podría comenzar nombrando a Koharu, o Shima, o…
— ¡Eran apenas unas niñas! No pueden competir contigo… ni con esto, claro — llevo mi mano hasta su trasero y lo presiono con seguridad, ella da un respingo, pero sé que se lo esperaba.
— Nunca vas a dejar de ser un pervertido, ¿verdad?
— Contigo, imposible. Dime que no te gusta…
— Eres un caso perdido, Miroku… — Se vuelve a ubicar a mi lado, pero me da la espalda, aún simulando estar molesta. — Hora de dormir, buenas noches.
Me acomodo para abrazarla por la cintura, acercándola a mí y apoyando mi mentón en su hombro, siento su aroma y me percato de la disimulada sonrisa que tiene en los labios. Beso su mejilla con cariño.
— Buenas noches, cariño… y gracias por darme la posibilidad de vivir esto…
Presiona suavemente mi abrazo en respuesta. Ahora cierro los ojos, por fin podré volver a dormir completamente tranquilo, porque hemos vuelto.
Palabras sin incluir disclaimer ni notas: 1296
Bueno, bueno... ¿me extrañaron? Apuesto que no xD pero yo sí extrañé las viñetas. No es que no esté escribiendo, pero he estado con muchos otros proyectos y me costaba organizarme para continuar. Pero ¡ta-dá! Aquí está, ¿qué les parece? Siempre he pensado que ellos pocas veces deben tocar el tema de sus pasados, en especial de sus padres, pero ya que hablaban de eso, considero que a los dos les gustaría saber más. Después de todo, son cosas importantes y compartirlas, sólo fortifica más el lazo. Así que creo que ambos hablarían tranquilos sobre el tema, a pesar del dolor que les pudo causar en el pasado, ahora tienen una vida plena y, siendo ellos padres también, de seguro comprenden mucho mejor a los propios. Y bueno, por supuesto que Miroku no iba a perder la oportunidad de fastidiar un poco y acariciar algo que de seguro extrañaba mucho. Y, para que estamos con cosas, Sango lo ama así, tal cual. Así que, hay que celebrar que volvieron un poco a la normalidad. Ahora sólo falta que InuYasha perdone por completo a Miroku. Probablemente, esté preparando una venganza.
En fin, dejo esto por aquí y me voy a dormir, no sin antes agradecer infinitamente a quienes se pasan a leer y siempre dejan sus comentarios: aby2125, Mor, Firee, Loops y Nuez. Le doy además, la bienvenida a una nueva lectora, SANmar. Amo sus reviews y, ya saben, siempre estoy abierta a sus opiniones.
Un abrazo apretado y besos pegajosos a todas (?) nos leemos en lo que venga o, ya saben, por ahí~
Yumi~
