DISCLAIMER: InuYasha y Co. son propiedad de Rumiko Takahashi. La siguiente narración es creación propia y está hecha sin fines de lucro, con el propósito de entretener a los lectores.
SUMMARY: [Serie de Viñetas] Tras la derrota de Naraku, todo es diferente. Las cosas cambiaron, pero la vida que tenemos es muy distinta a la que imaginé. Sin embargo, debemos seguir apoyándonos, porque eso es lo que nos hace estar tan unidos. Porque eso es lo que querría la señorita Kagome.
Hook us up
Sango se encuentra en nuestra habitación ordenando ropa mientras yo me ocupo de la cocina, hoy también ha salido el sol y los muchachos decidieron llevar a las gemelas a dar un paseo, por lo que podemos disfrutar de un poco de tranquilidad.
De pronto, un par de golpes en la entrada llaman mi atención, al atender me encuentro con un par de aldeanas que parecen un tanto nerviosas pero decididas.
— Buenas tardes, damas, ¿qué se les ofrece?
— B-Bueno, no-nosotras buscamos a la señora Sango…
— LXXXVI —
"Commencement"
Levanto una ceja un tanto confundido, pero pronto recuerdo la charla de hace unos días con ese par de esposos y hago la asociación. Las invito a pasar y les pido que tomen asiento mientras sirvo té, ambas siguen nerviosas por lo que intento calmarlas.
— Sango estará aquí enseguida. ¿Es por los entrenamientos?
— S-Sí… queremos su consejo…
— Aún no estamos seguras…
— Entonces, hablar con ella les aclarará muchas dudas — les sonrío tratando de trasmitirles algo de confianza.
— Oh, p-pero usted quizá… — Una de ellas intercambia una mirada con la otra, confundiéndome un poco. — ¿Nos podría leer la fortuna en la palma de la mano? Hemos escuchado que es muy bueno…
Probablemente, esa no es la palabra que yo hubiese escogido, pero tampoco puedo negarme. Tomo una de las manos y miro con detenimiento las líneas, concentrado.
— Cariño, ¿quizá podría-…? — La voz de Sango interrumpe mi lectura, levanto mi mirada sólo para ver cómo se devuelve, sé lo que debe haber pensado.
Me disculpo con las mujeres, pidiéndoles que vuelvan en otro momento y me apresuro en llegar a nuestro cuarto. No me es difícil escuchar los sollozos mezclados con reclamos de enfado cuando me acerco, entro en la habitación y la observo sentada sobre el futón, intentando seguir su labor, aunque sus puños terminan arrugando la prenda que tiene en sus manos.
— Sango, preciosa…
— Lárgate, ¿quieres? De seguro esas aldeanas necesitan más de tus atenciones — me espeta, dejando con fuerza un kimono a su lado y tomando otro —. Probablemente todos tienen razón y estás buscando con quien distraerte, porque claro, tu mujer anda con un genio del demonio y tiene una enorme barriga que apenas se puede, se convirtió en una gorda. ¡Si hasta el señor de las verduras me ofreció una dieta! Ah, ¿cómo puedo ser tan ingenua…? Es obvio que necesitas entretenimiento extra con una chica más atractiva, ¿pero en nuestra sala? Estás perdiendo la vergüenza, si es que alguna vez tuviste algo. No sé qué más esperaba de ti, debí suponer que nunca cambiarías, yo… ¡Agh, maldición!
Suelta el yukata que acaba de tomar y agacha la mirada, las lágrimas caen por sus mejillas. He escuchado cada palabra en silencio, interrumpirla no habría ayudado en nada. Cuando sé que no seguirá hablando, me siento frente suyo.
— ¿Ya terminaste? — Suelta un bufido como respuesta, escapando de mi mirada. — Bien, porque ahora quiero que me escuches con atención: no voy a darle mis atenciones a nadie que no seas tú. Sí, puede que tengas muy mal genio últimamente, pero cuando me enamoré de ti, ya conocía el carácter que tenías y así me gustaste siempre. Y sí, puede que hayas subido un poco de peso, ¿y qué? ¡Estás embarazada! No voy a buscar distracciones sólo por eso, hay muchas otras cosas que me gustan de ti… no seas tontita, te amo y eso no va a cambiar.
— ¿L-Lo dices en serio? — Asiento con un gesto, ella me deja abrazarla, buscando refugio en mi pecho. — P-Pero esas aldeanas…
— Querían hablar contigo sobre el entrenamiento. Me pidieron que les leyera la fortuna para saber si estaban tomando una buena decisión…
— Ya veo… — Suelta un suspiro antes de volver a hablar. — L-Lo siento… a veces me pregunto por qué te casaste conmigo si soy un desastre…
— Porque te amo, preciosa… ¿por qué más lo haría?
— Pero ¿qué viste en mí? ¿Cuándo comenzamos a…? Un día sólo eras mi compañero de viaje, alguien que peleaba a mi lado, y de pronto… todo cambió. ¿Hay un momento exacto en el que ocurrió?
Sonrío y la abrazo un poco más, recordando nuestros momentos juntos.
— Siempre te encontré atractiva, pero siendo sincero, temía acercarme. Tal como dices, eras mi compañera de viaje y quien peleaba a mi lado. Admiraba tu fortaleza, hasta que conocí tu corazón y comprendí que eres diferente. Sé que tardé un tiempo en verte como una mujer, pero luego de que lo hice… — La abrazo un poco más, sintiendo algo cálido volver a nacer en mi pecho. — Sango, atesoro cada experiencia que hemos pasado juntos, pero no puedo determinar el momento en que te convertiste en lo más importante para mí. Sólo sé que me hiciste sentir cosas que no había sentido antes. Me hiciste mejor persona y el hombre más feliz en el mundo. Y no cambiaría eso por nada, preciosa.
— ¿De verdad? — Levanta su rostro para verme a los ojos, parece sentirse un poco culpable, no me es difícil descifrar su mirada. — ¿A pesar de mi mal humor, mis celos desmedidos, mis golpes y lo problemática que soy como esposa?
Sus palabras están cargadas de arrepentimiento, algo que me conmueve; le sonrío con cariño, conozco muy bien lo que ha mencionado.
— Aún con todo eso, soy feliz a tu lado. Si tuviese que elegir, seguirías siendo mi primera y última opción, porque te amo tal cual eres. Puede que seamos un matrimonio bastante atípico, pero no he visto esa genuina felicidad en nadie más, ¿tú sí?
Niega con un gesto, volviendo a sonreír y besándome, nunca me cansaré de sentir sus labios sobre los míos.
— Te amo, Miroku… perdóname por ser tan tonta y dejarme llevar por mis celos e inseguridades… y gracias por… todo.
— No hay nada que perdonar… además, cuando te enfadas eres irresistible… — Ahora me dirijo a su cuello y respiro su aroma, embelesado.
— Parece que algo de lo que te reclamé al principio es cierto… — Me separo un poco para mirarla de forma interrogante, una sonrisa astuta cruza su rostro. — Nunca vas a cambiar.
También sonrío de la misma forma. — Tú tampoco, pequeña gruñona.
Ahora suelta una risita, ambos más tranquilos. Si bien su embarazo esta vez está causando muchos más cambios en su humor, nos amamos y, después de todo lo que hemos pasado, no hay forma de que dejemos de hacerlo.
Palabras sin incluir disclaimer ni notas: 1055
¡He vuelto! Lamento estar media desaparecida, pero la vuelta al trabajo ha sido bastante caótica, he tenido unos turnos muy malos, además de que las festividades de Pascua de Resurrección también me tuvieron ocupada. Pero basta es excusas, ¡he llegado al fin! Sé que me extrañaron... ok, sé que no xD
¿Qué opinan ustedes? Son amor. Joder, es que justo hoy estaba fangirleando con Nuez sobre lo maravillosamente canon que son estos dos porque es imposible verlos separados. Vamos, ¿alguien puede decirme lo contrario? Es como si estuviesen hechos el uno para el otro, aún con sus defectos. Su relación, su dinámica, la forma en la que Miroku puede contener, calmar y soportar a Sango y el modo en que ella sabe controlarlo, provocarlo y comprenderlo... si hasta sus defectos se complementan, de cierta forma. Aish, amor~
Suficiente, dejo mis suspiros fangirleros hasta aquí, les prometo pronto volver con más, que ya se va acercando el final del invierno y eso significa que nacerá el pequeño y volverá Kagome. ¿Qué pasará entonces? ¿Y mientras? Pues... es lo que trato de descubrir mientras escribo.
Agradecimientos, como siempre, a mis amadas y adoradas Nuez, Mor, Loops y aby2125, sus reviews siempre me hacen fangirlear más de lo que suelo hacer y hasta soltar grititos de emoción. Y, si deciden llegar hasta este punto, estaré profundamente complacida y honrada, Onmi y Firee. Les envío un abrazo y un beso baboso a todas :)
¡Nos leemos pronto!
Yumi~
