DISCLAIMER: InuYasha y Co. son propiedad de Rumiko Takahashi. La siguiente narración es creación propia y está hecha sin fines de lucro, con el propósito de entretener a los lectores.
SUMMARY: [Serie de Viñetas] Tras la derrota de Naraku, todo es diferente. Las cosas cambiaron, pero la vida que tenemos es muy distinta a la que imaginé. Sin embargo, debemos seguir apoyándonos, porque eso es lo que nos hace estar tan unidos. Porque eso es lo que querría la señorita Kagome.
Hook us up
Observo a Sango ensimismada, mirando el cielo donde hace unos momentos, la figura de Kohaku junto a Kirara desaparecieron, escasas lágrimas abandonan sus ojos, pero una tranquila sonrisa cruza sus labios. La abrazo por los hombros y ella apoya su cabeza en mí, mientras su mano se enlaza con la mía.
— Gracias… — Susurra de pronto, llamando mi atención.
— ¿Por qué, pequeñita?
— Por estar aquí… — Levanta su mirada para encontrarse con la mía, puedo notar la serenidad que aparece cuando lo hace. — A pesar de las apariencias, eres un hombre muy sabio y, bueno… no sé qué sería de nosotros sin ti.
— LXXXIX —
"Safety"
Se ruboriza al decirlo, apartando sus ojos de los míos y presionando levemente mi mano. Sonrío antes de responderle, es muy grato para mí saber que puedo ayudarlos a sobrellevar tantos tormentos, pero soy consciente de que sin ella, yo tampoco habría llegado hasta aquí.
— No me des las gracias, sólo deseo que sean felices — sé que también sonríe al escucharme —. Además, eres la razón por la que vivo día a día, preciosa.
— Eres muy cursi, Miroku — suelta una risita, relajándose un poco.
— Lo que digo es cierto, y lo sabes — asiente levemente, sin soltar su agarre —. ¿Volvamos a casa?
No responde a mi petición, en su lugar presiona un poco más su mano entre la mía y me mira de manera profunda, preocupada y aprehensiva, una mirada que pocas veces le he visto dirigirme de esta forma.
— Has vuelto a tener pesadillas — murmura, sorprendiéndome —. Las últimas noches, te he sentido…
— Bueno, sí… lo mismo de siempre, ya sabes… — Intento restarle importancia, pero no me lo permite.
— Nunca hemos hablado sobre eso. Te has esmerado todo este tiempo en cuidar del resto, y evitas preocuparnos…
— Estoy bien, Sanguito. Son sólo sueños…
— Que te afligen al punto de despertarte en mitad de la noche. Sé lo que es enfrentarse a las pesadillas, Miroku. Por favor, quiero que confíes en mí y me cuentes qué te está atormentando.
Suspiro resignado, Sango va a insistir hasta lograr su objetivo, no importa cuánto intente demostrarle que no debe preocuparse. Cierro los ojos un par de segundos, ordenando las ideas para comenzar a hablar, quizá no sea mala idea compartir esto con ella, después de todo.
— De acuerdo — la miro directo a los ojos antes de comenzar, buscando no sólo su atención, sino también su comprensión y protección —. Mi mayor temor, mi vida entera, fue encariñarme con alguien, aferrarme y luego morir y dejar todo abandonado. Era mucho más fácil no formar lazos, pero sabes que fue inevitable que terminara haciéndolo… no me arrepiento de eso, pero el miedo sigue ahí — hago una pequeña pausa para observar el horizonte, Sango se acerca aún más a mí —. Mis pesadillas siempre empiezan igual: veo a mi padre alejarse para ser devorado por su mano maldita en ese remolino infernal, dejándome atrás con más miedos que certezas… luego, de ese mismo remolino emerge una presencia maligna, inundando todo con su fría carcajada y la sentencia inminente de su regreso… es aquí donde el sueño varía — no puedo evitar que una lágrima baje por mi mejilla y un escalofrío recorra mi interior, impidiéndome continuar.
— ¿Qué ocurre después? — Pese a mi titubeo, mi mujer permanece firme a mi lado, sin vacilar, más presente que nunca. Inhalo profundo antes de seguir mi relato.
— En el mejor de los casos, la herida causada por el miasma sigue avanzando hasta alcanzar mi corazón…
Siento cómo se estremece al escuchar la idea, pero no se aparta, aferrándose aún más a mí.
— ¿Y en el peor caso?
Busco sus ojos antes de continuar, su mirada me da fuerza a pesar del dolor que puedo sentir por el miedo que comparte. Apoyo mi mano en su rostro y le acaricio la mejilla, encontrando en su tacto el impulso para volver a hablar.
— El Agujero Negro se desata fuera de control, sin aviso previo, sin darme la oportunidad de alejarme lo suficiente para salvarlos… y los veo desaparecer frente a mis ojos justo antes de ser absorbido yo mismo…
Ahora ella también ha dejado escapar una lágrima, pero su expresión es determinada, segura, protectora, fuerte. Limpia mis lágrimas y me besa fugazmente, después toma mi mano derecha y pasa sus dedos por la palma, rozando la cicatriz dejada por el miasma.
— Lo derrotamos, Miroku. Naraku ya no existe, no va a volver. Pero entiendo tu temor… — Ahora besa la palma de forma serena, dándome tranquilidad con el acto por una razón que desconozco. — Y no te dejaré luchar solo contra él. Estaré aquí cada noche, dispuesta a todo para que te des cuenta de dónde estamos. Y si algún día tus pesadillas llegan a hacerse realidad, voy a hacer hasta lo imposible para evitar ese final. Y si no puedo lograrlo, entonces seré feliz quedándome hasta el final junto a ti…
— Por favor, no digas eso, Sango… yo no podría…
— Es mi decisión, Miroku. Pero no pienses en eso, porque no va a pasar. Tendremos una vida larga y próspera, y moriremos de viejos, rodeados de una gran familia. ¿De acuerdo?
— De acuerdo — sonrío y ella me devuelve el gesto —. Y sí que será una gran familia, porque me prometiste 10 ó 20 hijos, ¿verdad?
Se ríe, asintiendo con un gesto y refrescándome. Le agradezco en silencio, porque no me doy cuenta de cuánto la necesito ni de que puedo apoyarme en ella sin temer caer, pero ella se encarga de recordármelo sin vacilar y, por eso, no podría tener una mejor compañera a mi lado.
Palabras sin incluir disclaimer ni notas: 928
¿... Hola...? Lamento mucho todo el tiempo que he tenido abandonadas las viñetas, de verdad ha sido un buen rato (desde hace poco más de dos meses), pero bueno... han sido ese tipo de meses en los que la musa se empecina en iniciar otros proyectos y no hay quien la detenga. Aunque mis bebés no los abandono por nada del mundo, he dicho.
Bueno, con respecto a la viñeta... sí, las pesadillas creo que serían algo que iría y vendría, porque son sus temores más ocultos, y en especial para Miroku, son miedos con los que vivió desde que tiene memoria y que ahora son más terribles porque tiene algo concreto que perder, no sólo una idea... pero ahí está Sango, como toda una mujer fuerte y determinada, dispuesta a demostrarle que todo está bien y que puede descansar en ella sin temer caer, porque ambos se complementan y eso es lo mejor de que se hayan encontrado.
Mis agradecimientos a aby2125, Katsa Graceling y a Mor (por lo menos mi tiempo de sequía de viñetas te permitió ponerte al día xd), sus reviews son lo mejor de la vida. Espero me perdonen el pequeño abandono, y que el capítulo compense la espera.
En fin, por ahora me despido, pero prometo traer más viñetas pronto-prontito. Besos y abrazos~
Yumi~
