DISCLAIMER: InuYasha y Co. son propiedad de Rumiko Takahashi. La siguiente narración es creación propia y está hecha sin fines de lucro, con el propósito de entretener a los lectores.

SUMMARY: [Serie de Viñetas] Tras la derrota de Naraku, todo es diferente. Las cosas cambiaron, pero la vida que tenemos es muy distinta a la que imaginé. Sin embargo, debemos seguir apoyándonos, porque eso es lo que nos hace estar tan unidos. Porque eso es lo que querría la señorita Kagome.


Hook us up


InuYasha refunfuña mientras observa cómo Sango se queja y pide un respiro después de que las gemelas insistieran en querer sentir a su hermanito y se abalanzaran sobre ella, hablándole a su panza animadamente y tocando en varias partes, curiosas y entretenidas.

— Niñas, dejen descansar a mamá — mis palabras sólo causan que se detengan un segundo, luego siguen molestando el bulto en su vientre —. Ay, no puedo creer que me ignoren…

— Keh, par de mocosas — él se levanta y las mira desde su altura, ellas lo observan fijo—. Ya escucharon a su padre. O la dejan en paz, o las dejaré afuera durante la tormenta.

— ¡InuYasha! — Nuestro reclamo es a coro al tiempo que Mao y Mei corren hasta mí buscando refugio.

— Sango necesita descansar y si tú no puedes imponer orden… — Suelta un bufido, su reproche es evidente. — Ahora necesitan más que nunca ayuda para mantener la tranquilidad aquí.

Ella abre la boca al comprender lo que él quiere decir, yo sólo puedo esbozar una sonrisa al notar su preocupación.

XC —

"Maturity"

— Lo sabemos… y agradecemos tu preocupación, pero asustándolas no es la forma…

— Es la única que yo conozco — refunfuña, cruzándose de brazos y sentándose —. Además, no hay tormentas cerca.

— ¿Entonces, el clima comenzará a mejorar? — Pregunta Sango con un alivio innegable en su voz.

— Así parece — le sonríe un tanto soberbio antes de mover sus orejas, olfatear el aire y volver a levantarse, haciéndome un gesto para que lo siga antes de salir de casa.

Me levanto, indicándole a mi mujer que volveré enseguida y me encamino hasta encontrarme con él en el límite del bosque, observa la espesura con detenimiento hasta que una ráfaga que reconozco casi al instante pasa por nuestro lado, llenando a InuYasha de polvo y botándolo al suelo.

— Hola, monje. Perrucho — se inclina levemente con una sonrisa burlona hacia él —, deberías entrenar un poco más, así un simple vientecito no te haría caer.

— ¡Arg, ya vas a ver quien tiene que entrenar, pulgoso!

— ¡Kōga! — Antes de que una pelea comience, los compañeros del lobo llegan a nuestro lado, recuperando el aliento.

— Hasta que me alcanzan — hace un gesto de indiferencia antes de mirarnos con seriedad —. Bueno, iremos al grano. Una horda de demonios atacó cerca de nuestros dominios. Acabamos con la mayoría, pero unos cuantos lograron escapar y se dirigían hacia acá.

— Keh, debilucho. Y reclamabas por un ogro que se le escapó a Kohaku…

— Por lo menos yo salí tras esos engendros para evitarles la molestia.

— Uy, qué eficiencia, lobito — InuYasha sigue fastidiándolo, seguro aún está un poco resentido por lo de antes.

— ¿Vas a seguir molestando, bestia? — Ambos se asesinan con la mirada, los puños en alto y gruñendo amenazantes. Me acerco a ellos y me aclaro la garganta, tratando de calmarlos.

— Basta, no es beneficioso que peleen entre ustedes — mencionó, Kōga resopla pero deja de encarar a InuYasha; él hace lo mismo, aunque ambos siguen mirándose de reojo con cierto recelo —. ¿Pudieron encontrar a esos demonios?

— Sí, a unos pocos kilómetros de acá. Pensé que podían haberlos exterminado ustedes, así que vine a cerciorarme…

— Nosotros no hemos salido últimamente — mi amigo arruga las cejas, pensativo —. ¿Crees que haya algún guerrero en las cercanías por el que deberíamos preocuparnos?

— Quizá. No logré percibir ningún aroma específico, pero las heridas eran muy peculiares, como hechas por una hoz, bastante certeras. Cada cuerpo tenía una o dos heridas letales, nada más.

Sonrió levemente, contrariando un poco a los demás, que parecen preocupados ante la posibilidad de estar frente a alguien de cuidado.

— Es Kohaku — aclaro, Kōga parece sorprendido e InuYasha asiente, como si de pronto hubiese recordado su existencia.

— No es posible, estos cortes demuestran habilidad y experiencia, son hechos por alguien profesional, no por un mocoso que no termina su entrenamiento.

— Ha mejorado mucho desde aquella vez, soy testigo. Si no estuviésemos seguros de eso, no habríamos permitido que siguiera su viaje solo.

— Acéptalo, lobito: no eres el único que puede mejorar tanto en poco tiempo — sigue molestándolo, pero apoya mi idea —. No debería sorprenderte, lo lleva en la sangre. Ya conoces a Sango…

— De acuerdo, puede ser. Pero ¿están seguros? Si hay otra amenaza…

— Saldremos a investigar, no te preocupes — me comprometo, aunque tengo la certeza de que se trata de él.

— Bien. Entonces, ¡hasta pronto!

No espera una despedida y se marcha tan rápido como llegó, con sus compañeros esforzándose por seguirle el paso. InuYasha simplemente lo observa con el semblante serio, hasta que nota que yo hago ademán de volver a casa y me detiene. Lo miro extrañado un momento, intentando descifrar sus intenciones, se nota un tanto preocupado.

— Si fue Kohaku, está arriesgándose demasiado — murmura, aún preocupado —. Quizá no debimos dejarlo…

— Le prometió a Sango que volvería a salvo. Y sé que va a cumplir esa promesa.

— ¿Estás seguro? Tiende a ser más temerario de lo que debería, y creo que esa estúpida idea de que no merece estar vivo lo empuja a correr muchos riesgos. No es que no crea que es capaz de viajar solo, pero sabes que estos hermanos son muy problemáticos cuando quieren.

Sonrío levemente, sé que lo dice porque escuchó a Sango llorar hace un par de días a causa de la preocupación, lamentándose por la gran culpa que lleva su hermano en sus hombros. Al igual que él, mi esposa siente una gran responsabilidad por los crímenes cometidos; sin embargo, ambos están aprendiendo a vivir con ese pasado que no pueden cambiar.

— Lo estoy. Kohaku es un muchacho fuerte y, a pesar de todo lo que ha sufrido y de la culpa que siente, creció tanto física como emocionalmente. Ahora tiene deseos de vivir, InuYasha, y decidió seguir su viaje solo, porque necesita encontrarse de nuevo a sí mismo.

Ahora él también sonríe, asintiendo con un gesto antes de indicarme que comencemos a caminar.

— Tienes razón. No sé qué mierda tienen en su sangre, pero tu familia es fuerte, eso hay que reconocerlo. Y perseverante como nadie. Por lo menos no fueron nuestros enemigos.

— Agradezco a la vida que no haya sido así — lo apoyo, ambos sabemos que la historia habría sido muy distinta si eso hubiese pasado —. Y que tengan esa fortaleza en sus venas. Creo que nos ha ayudado a todos.

— Es cierto.

Llegamos a la cabaña y dejamos el tema zanjado, porque no es necesario que preocupemos más a Sango, menos ahora que su embarazo está avanzado. Lo mejor es mantener esto en secreto hasta que estemos seguros de que se trata de Kohaku y que está bien.


Palabras sin incluir disclaimer ni notas: 1100


¿Me creían muerta/desaparecida? ¡Jamás! Seguiré escribiendo hasta que el cerebro aguante (?) Sólo que al llegar a este punto de las viñetas, se me ha hecho un poco difícil decidirme por lo que seguiré relatando. Ya se acerca el regreso de Kagome y eso me da ansias :O

En fin, por ahora los dejo, disculpándome por la falta de actualizaciones, pero prometiendo que nunca abandonaré una historia sin previo aviso.

Agradezco y hago mención especial a mis adoradas y pacientes lectoras, no sé que haría sin ustedes siguiendo este fic (probablemente, escribiría para los fantasmas, sí): Mor, Loops, Caroan185, Constantine Moore, Katsa Graceling, Nadia y, por supuesto, a Nuez, quien me da todo su apoyo siempre. Son mi lunas y estrellas, mi sol de soles. Las adoro~

Nos estamos leyendo, ya saben, en algún lado.

Yumi~