DISCLAIMER: InuYasha y Co. son propiedad de Rumiko Takahashi. La siguiente narración es creación propia y está hecha sin fines de lucro, con el propósito de entretener a los lectores.

SUMMARY: [Serie de Viñetas] Tras la derrota de Naraku, todo es diferente. Las cosas cambiaron, pero la vida que tenemos es muy distinta a la que imaginé. Sin embargo, debemos seguir apoyándonos, porque eso es lo que nos hace estar tan unidos. Porque eso es lo que querría la señorita Kagome.


Hook us up


Los rastros de la batalla pasada aún son notorios, a pesar de que han pasado varios días desde que ocurrió. Mi compañero bufa con fastidio, cruzándose de brazos al tiempo que echa una mirada rápida al lugar.

— Keh, apesta a Oni. Es lo único que huelo.

— Quizá esté lejos, tendríamos que salir a buscarlo — respondo mientras examino la escena, la esperanza de que hubiese regresado esfumándose.

— Espera — InuYasha levanta su mano y se voltea hacia el lado contrario mío, entrecerrando las cejas antes sonreír de medio lado y volver a relajarse —. No deberías preocuparnos así.

Levanto mi vista hacia la rama que él observa y también sonrío al ver a mi cuñado ahí, el semblante un poco tenso.

— Lo lamento, pensé que reconocerían las heridas — responde, bajando de un salto hasta nuestro lado —. ¿Ocurre algo? Kirara insistió en que volviéramos aquí.

XCI —

"Skirmish"

Ahora nuestras miradas se fijan en la felina que aparece junto a mi cuñado en su forma de tigresa, nos mira con detenimiento antes de soltar una especie de ronroneo, como instándonos a hablar a nosotros. Mi amigo, como es costumbre, no espera para soltar sus palabras.

— Exterminaste solo a estos demonios. ¿En qué mierda estabas pensando? Pudiste resultar herido — le reclama con molestia, algo que logra irritar a Kohaku.

— Creí que conocían mis habilidades y lo duro que he estado entrenando para lograrlo.

— De todas formas, es demasiado insensato. No es prudente que te arriesgues con un grupo yōkai, podrías morir — insiste InuYasha, su semblante recriminador fijo en él.

— Prometí volver con vida, eso significa que no voy a enfrentarme a algo que no esté seguro de que podré vencer — responde, esta vez su indignación es evidente —. Usted lo sabe.

Ahora dirige su mirada hasta mí, demostrando lo molesto que está con el reclamo de mi amigo. Él también me mira, buscando mi apoyo. Suelto un suspiro y les sonrío para calmar los ánimos, después de todo el objetivo de nuestra búsqueda era saber si él se encontraba bien.

— Claro que lo sé. Estábamos preocupados, pero soy consciente de que no tomarías riesgos innecesarios.

— Seguro, como si lo temerario no lo llevaran en la sangre — espeta InuYasha, sin dar su brazo a torcer —. Si vas a comenzar igual que tu hermana…

— ¡Mi hermana sigue siendo la mejor exterminadora de nuestro clan! ¡Y orgulloso seguiría sus pasos!

— ¡Terminarías muerto! ¿¡Sabes cuántas veces estuvo a punto de morir ella por su imprudencia!?

— ¡Basta, los dos! — Detengo su discusión porque sé que no los va a llevar a ningún lado. — Puede que Sango sea temeraria, pero no es idiota. Y dudo que Kohaku lo sea, además de que son personas de palabra. Si hizo una promesa, va a cumplirla. Cuando estuvimos de acuerdo en que Kohaku comenzara su viaje solo, lo hicimos porque confiábamos en sus habilidades. Reclamarle ahora e imponerle limitaciones demuestra que no lo conocemos lo suficiente y sólo va a estancarlo en su entrenamiento. Creo que tenemos que seguir confiando en él, ha demostrado en más de una oportunidad su valía.

Mi cuñado se sonroja levemente, pero me agradece con un gesto mientras InuYasha vuelve a cruzarse de brazos y hace una mueca, obviamente aceptando que no puede refutar mi punto y deberá resignarse a confiar, porque su sobreprotección no es necesaria con mi familia.

— De acuerdo — acepta, dirigiéndose a Kohaku —. Pero recuerda que le hiciste una promesa a Sango y es por ella por quien me preocupo. No necesita más pérdidas.

— Lo sé. Agradezco la preocupación, pero también pido un poco de confianza. No voy a causarle más dolor a mi hermana, jamás me lo permitiría.

— Gracias, Kohaku. Sólo necesitábamos confirmar que estabas bien, pero conoces a InuYasha, es demasiado bruto — le doy una palmadita en su hombro, ante lo que él sonríe con más calma —. Y créeme, sé que cumplirás tu palabra.

— Por supuesto — me agradece con un gesto antes de llamar a Kirara y montarse en su lomo —. Tengo un motivo para seguir adelante. Nos vemos pronto.

Se aleja despidiéndose con su mano y cuando apenas se distingue su silueta, mi amigo me da un golpe en las costillas, enfurruñado.

— ¿Cómo que soy demasiado bruto? Keh, sólo me preocupo de ustedes. Eres demasiado blando.

— Tienes que admitir que no eres el mejor con las palabras. Además, debes darle una oportunidad de demostrar lo que puede lograr. Confía en mí, Kohaku va a cumplir su promesa.

— Como digas… — Comienza a caminar, haciéndome un movimiento con la cabeza para que lo siga. — Se nos hará tarde, debemos darnos prisa antes de que Sango tenga un motivo para castigarte otra vez.

— Como si eso me molestara en algo… — Río al ver la expresión de vergüenza en el rostro de mi amigo, llegando a su lado para que emprendamos el regreso a casa. — No pongas esa cara, ya nos conoces…

— Preferiría ignorar ciertos detalles — ahora su expresión es de desagrado, pero sé que sólo lo hace para fastidiar.

— Eso sólo me tienta a contarte más.

— Imbécil.

Vuelve a enfurruñarse, yo río ante su reacción y respiro más tranquilo, porque aunque él no lo admita, se preocupa más de lo que debería por todos y eso es reconfortante, así como también lo es saber que no sólo nos cuida, sino que podemos contar con él siempre. Y sé que, a pesar de que no lo demuestre, él sabe que también puede contar con nosotros. Después de todo, somos una familia.


Palabras sin incluir disclaimer ni notas: 907


¡KAPUT! Sí, he aparecido. No estaba muerto, ni andaba de parranda. Sólo he estado con un millón de cosas, sumado a que la musa insiste en golpear con nuevas ideas y no se detiene hasta que saco la idea. No sé si saben cómo es eso, pero a mí me emociona y consume muchísimo. Pero, como siempre he dicho, las viñetas son mis bebés y no voy a abandonarlas.

Debo agradecer infinitamente a todos los que leen y siguen pacientemente esta historia, en especial a quienes le dedican un par de minutos en dejar un review: Katsa Graceling, aby2125, Loops, Caroan185, Nadia, Gilda y los dos Guest que pasaron a dejar sus maravillosas palabras. ¡Son realmente un sol! Muchas gracias por su infinita paciencia. También agradezco a Mor y a Nuez, quienes me animan y estoy segura, en cuanto puedan van a pasarse por acá.

Por ahora me despido, tengo mucho pendiente (por leer y escribir), pero sepan que sigo acá, merodeando.

¡Besos y abrazos!

Yumi~