DISCLAIMER: InuYasha y Co. son propiedad de Rumiko Takahashi. La siguiente narración es creación propia y está hecha sin fines de lucro, con el propósito de entretener a los lectores.

SUMMARY: [Serie de Viñetas] Tras la derrota de Naraku, todo es diferente. Las cosas cambiaron, pero la vida que tenemos es muy distinta a la que imaginé. Sin embargo, debemos seguir apoyándonos, porque eso es lo que nos hace estar tan unidos. Porque eso es lo que querría la señorita Kagome.


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Siento a Sango darse vuelta, dándome la espalda por algunos segundos, para luego volver a moverse, soltando un suspiro de frustración. Niega con un gesto antes de erguirse un poco, respirando profundo con una mano en su vientre, con evidente aflicción. Me incorporo lentamente, llamando su atención.

—¿Qué ocurre, está inquieto?

—Demasiado. No recuerdo que las gemelas se movieran tanto.

XCIII —

"Unease"

Sus palabras reflejan algo de fastidio mezclado con malestar, lo que no me sorprende para nada. Las últimas noches no hemos podido conciliar el sueño apropiadamente debido a que el bebé se mueve demasiado y no deja que ella descanse y, en consecuencia, yo tampoco puedo hacerlo. Exhalo pesado antes de volver a hablar.

—¿Te traigo un bocadillo? Quizá tenga hambre… —Propongo, haciendo ademán de levantarme para ir hasta la cocina.

—Por favor, no —me detiene de inmediato, algo alarmada —. De seguro se vuelve loco, como anoche —hace una mueca, obviamente disgustada con el resultado pasado.

—¿Entonces…?

—Deberías seguir durmiendo… Quizá en el otro cuarto no te despertaré…

—Ni creas que voy a dejarte sola…

—Uno de los dos debe descansar para ver a las gemelas, y es obvio que no podré ser yo —me espeta y, acto seguido, hace una mueca de dolor que me alarma de inmediato —. No te asustes, sólo es mi costilla.

Inhalo profundo y miro de reojo a nuestras pequeñas, que siguen durmiendo ajenas a todo este problema. Suspiro, negando con un gesto y poniendo mi mano en su vientre, para sentir el movimiento bajo la palma, enérgico y notorio, tal vez más que otras veces. Acaricio suavemente la zona, intentando calmar al pequeño.

—No voy a dejarte sola —repito, causando que me mire con el ceño fruncido —. Si mañana estamos muy cansados, podemos aprovechar que Shippō está de visita para que las entretenga junto con InuYasha. Seguro ambos entenderán y, en cualquier caso, no podrán escapar de ellas.

Sonríe levemente, aceptando la idea en silencio. Rozo con cariño su mejilla, ella cierra los ojos apoyándose en mi mano y se relaja, permitiéndome mimarla por unos minutos. Finalmente se vuelve a recostar, de cara a mí y con una sonrisa cansada en sus labios.

—Si es así de inquieto ahora, no quiero ni pensar cuando nazca —vuelve a cerrar los ojos, logro captar la ansiedad que le causa pensar en ese panorama —. Ya tenemos bastante trabajo con Mao y Mei, y tal parece que su hermano va a ser igual de travieso o más. Esto va a ser un desastre.

—No creo que sea para tanto…

—Oh, ¿de verdad? ¿Acaso le has sentido patearte las costillas y dejarte sin aire? Por supuestos que no. Ni siquiera serás tú quien tenga que alimentarlo los primeros meses…

—Sango…

—Y como tendré que quedarme en casa para cuidarlo, cuando estés fuera habrá aún más trabajo aquí con los tres…

—Sango…

—Y Kohaku ya no está siempre en la aldea para que me ayude, prácticamente estaré sola haciéndome cargo de todo…

—Cariño, ¿puedes escucharme un minuto? —Guarda silencio cuando me vuelvo a incorporar para mirarla de frente, asiente para dejarme hablar. —Si bien no puedo hacer nada respecto al embarazo o la lactancia, estoy aquí para todo lo demás, y si nos faltan manos, siempre podemos secuestrar a InuYasha —sonríe al escucharme, gesto que le devuelvo —. No digo que será fácil, tenemos mucho aún por aprender, y mientras tanto, seguro que habrá caos, y probablemente más de lo que pensemos ahora. Pero no olvides que no estás sola y yo no quiero perderme nada de esta maravillosa y desastrosa aventura que es formar una familia contigo.

La luz de la luna que entra por la ventana me permite ver el sonrojo en sus mejillas, sus ojos me transmiten calidez y agradecimiento en tanto busca mi mano para entrelazarla con la suya, la sonrisa más acentuada, reflejando serenidad y paz.

—Y me aseguraré de que no lo hagas, porque vas a tener que preocuparte de todo lo que yo no pueda, no vas a librarte de tus responsabilidades.

—Jamás lo intentaría, preciosa.

—Tampoco podrías.

Me mira con astucia y luego se acurruca a mi lado, le doy un fugaz beso en los labios y le acomodo el cabello, observándola con cariño mientras cierra los ojos con calma. También cierro los míos, es momento de intentar dormir un poco.

—Gracias, Miroku —murmura antes de que me atrape el sueño, sonrío en respuesta, besándole ahora la frente.

—Gracias a ti, Sanguito.

También sonríe y, ya mucho más tranquila, logra quedarse dormida. Suspiro antes de intentar descansar, pensando que seguramente la ansiedad y los nervios de mi esposa inquietaban a nuestro pequeño, y esperando que ahora que ya se sacó ese peso de encima, ambos puedan estar más tranquilos. Después de todo, eso es lo único que necesitamos en estos momentos.


Palabras sin incluir disclaimer ni notas: 805


Hola, mis preciosuras. Primero, quiero disculparme por el largo abandono que tiene este fic, que ya es más de un año. Si bien este es un proyecto que amo con el alma, me ha sido difícil encontrar la inspiración para seguirlo, en especial después del fallecimiento del seiyu Koji Tsujitani (en octubre ya serán dos años), quien le dio vida a Miroku. Es difícil expresar lo que significa el personaje del monje en mi vida, y su voz fue una de las cosas que más grabadas se me quedó. Por lo mismo, cada vez que debo hablar desde su perspectiva, es algo difícil y doloroso. Además, con todo el hype que hay con la "secuela", me siento bastante abrumada. Por otro lado, la cuarentena en mi caso ha significado mucho más trabajo en el hospital y el triple de estrés en la casa. Todo un caos, de verdad. Entonces, se han sumado muchos factores que llevaron a que esto estuviese en stand-by, pero si hay un fic que terminaré, será este.

Ahora bien, si volvemos al fic... las últimas semanas de gestación son difíciles, porque las emociones están en un remolino, y las preocupaciones que acompañan el inminente nacimiento junto con las molestias de un pequeño metiéndose en tus costillas puede ser muy estresante, pero si tienes el apoyo de tu familia y por sobre todo, ese compromiso de construir un camino juntos, esa angustia se esfuma. Así que demasiado amor para esta familia, porque se lo merecen.

Saludos infinitos y mucho amor y buenos deseos para ustedes. Muchas gracias por sus maravillosos reviews y por su infinita paciencia: Katsa Graceling, Avril Garcia, , Loops, Rizel Iwaki, , Mor y Lady Minisa Bracken. Créanme que sus palabras son muy importantes para mí, y espero contar con su opinión en este corto también.

Besos y abrazos a la distancia.

Yumi~