DISCLAIMER: InuYasha y Co. son propiedad de Rumiko Takahashi. La siguiente narración es creación propia y está hecha sin fines de lucro, con el propósito de entretener a los lectores.
SUMMARY: [Serie de Viñetas] Tras la derrota de Naraku, todo es diferente. Las cosas cambiaron, pero la vida que tenemos es muy distinta a la que imaginé. Sin embargo, debemos seguir apoyándonos, porque eso es lo que nos hace estar tan unidos. Porque eso es lo que querría la señorita Kagome.
Hook us up
—Esos aldeanos dijeron que no habían notado nada extraño en los alrededores.
—Sí, también le preguntamos a un par de viajeros que nos encontramos en el camino, su respuesta fue la misma.
—Lo sentimos, su Excelencia, pero parece que no hay amenazas rondando por las cercanías…
Suelto un suspiro al escucharlos, pensé que podían traer alguna novedad sobre yōkai acechando en los alrededores, de esa forma podría ir a realizar nuestro trabajo y, de paso, reabastecer nuestra despensa de lo que nos falta. Sin embargo, parece que no hay nada fuera de lo común en los territorios que rodean nuestra aldea.
—De acuerdo, muchas gracias —les respondo antes de despedirme con una inclinación de mi cabeza, alejándome camino a la cabaña para pensar en algún plan alternativo, ya que el nacimiento de nuestro pequeño se acerca y debemos estar preparados.
— XCVI —
"Kinship"
—¡Inu, Inu, Inu!
En cuanto estoy fuera de mi hogar, escucho el animado canto de las gemelas mientras juegan con InuYasha, de seguro le está haciendo compañía a Sango para que la situación no se salga de control mientras yo regresaba de mi ronda matutina. Ingreso a la sala y soy rodeado por las niñas, pero sólo un instante porque pronto vuelven a aferrarse a mi amigo, tirándole las orejas mientras siguen cantando su nombre.
—¿Qué tal te fue? —Sango me pregunta, observándome en tanto pica los ingredientes de la comida que pronto estará preparando para el almuerzo.
—No hay rumores de nada por los alrededores, así que creo que tendré que hacer un pequeño viaje para buscar algo —respondo, dejando mi shakujō apoyado en la pared a mi lado y acercándome a ella —. ¿Necesitas ayuda con algo?
—Por ahora no, dejé la ropa remojando para quitar las manchas… aún no sé de qué son ni cómo llegaron a los kimonos de las gemelas —comenta, soltando un suspiro —. ¿Estás seguro de que lo mejor es que vuelvas a salir? Quizá podrías esperar a que nazca el bebé…
—Prefiero hacerlo antes, me necesitarás más aquí cuando nos superen en número —sonrío con algo de astucia, ella imita el gesto, dedicándome una sonrisa agradecida.
—Supongo que tienes razón… —Termina con su labor y luego mira a InuYasha, quien se ha mantenido al margen de nuestra charla. —Lo vas a acompañar, ¿cierto? Kohaku aún no regresa y no quiero…
—Keh, ni siquiera deberías preguntarlo —responde, resoplando levemente —. Apuesto que no puede solo con lo que sea que ande buscando.
—Gracias por la confianza —finjo estar ofendido, aunque sé que en el fondo sigue queriendo protegernos —. Como si no hubiese viajado solo la mayor parte de mi vida…
—No quieres que te recuerde lo diferente que eran las circunstancias en ese entonces, ¿verdad? —Levanta una ceja de forma altanera, su amenaza implica más que la mención de mi Kazaana.
—No van a empezar una discusión por eso, ¿o sí? —Sango evita que sigamos tocando el tema, su mirada es inquisidora.
—De acuerdo —le doy en el gusto, abrazándola por la cintura para besarle luego la mejilla, causando que nuestro amigo se sonroje, aunque no dice nada —. De todas formas, ahora prefiero viajar acompañado, aunque sea por un cascarrabias como InuYasha.
—Ja, seguro… Con que no me uses como tu perro guardián para estafar a la gente…
—¡Oye, yo ya no estafo a nadie! —Le recuerdo, sintiéndome ofendido. —Tampoco lo hacía tanto, sólo con esos sujetos codiciosos y cuando necesitaba un lugar para pasar la noche…
—No me vengas con cuentos, estoy seguro de que solías aprovecharte de las circunstancias… Monje charlatán —bufa, haciendo una mueca de burla.
—Nunca he sido charlatán —sigo defendiéndome, sosteniéndole la mirada —. Lo sabes perfectamente, por algo fui capaz de sostener un combate contigo y estuve a punto de vencerte.
Farfulla algo entre dientes que no logro entender, pero dejo la conversación hasta ahí cuando Sango presiona mi mano y niega con un gesto, al parecer prefiere que no siga para mantener la calma que aún hay en nuestro hogar. Asiento con un movimiento y luego me ubico junto a mi amigo, llamando la atención de las pequeñas, que comienzan a lanzarse sobre mí para luego saltar hasta InuYasha, como si se tratara de una especie de desafío. Después de un rato, InuYasha se levanta y hace un gesto de despedida, dejando a las niñas en mis brazos para poder irse, soltando descuidadamente que volverá a la hora de comer. Intercambiamos una mirada con mi esposa y luego ambos negamos con un gesto.
—Parece que de nuevo anda perdido en su mundo… —Comenta ella, ofreciéndome una taza con té antes de sentarse a mi lado.
—Sí, quizá haya vuelto a sentir algo —inhalo profundo, esperando que no sea un motivo de preocupación —. Ya sabes que cada cierto tiempo le pasa…
—Bueno, son ya 3 años, ¿no? —La mirada melancólica de mi mujer me dice mucho más de lo que expresan sus palabras. —A veces se siente como una eternidad, pero otras pareciera que sólo fue ayer cuando aún estaba luchando a nuestro lado…
—Es verdad… y no puedo imaginar lo difícil que es para InuYasha.
—¿Crees que volverá? A veces siento que es sólo cuestión de tiempo, pero tal vez estoy siendo demasiado optimista… —Suelta un suspiro, bajando la mirada con algo de pesar. —La extraño, no puedo negar que me hace falta mi mejor amiga, pero siendo sincera… mi vida no se detuvo con su partida. En cambio, para InuYasha…
—Lo sé. Es imposible que conozcamos la profundidad de su dolor, porque si yo estuviese en su lugar no podría seguir… —Hago una mueca, tomando una de las manos de Sango y presionándola con cariño. —Pero InuYasha está seguro de que algún día se volverá a encontrar con ella. Y yo confío en eso, porque sus almas están unidas…
—Es cierto… él es el único que puede tener esa certeza. Y también es quien más la necesita. Aunque me gustaría poder hacer algo para ayudarlo…
—Lo haces y, aunque no lo diga abiertamente, InuYasha nos agradece que estemos aquí y lo apoyemos lo mejor que podamos. Porque somos su familia y él sabe que puede contar con nosotros.
Mi mujer me sonríe con calma y algo de alivio antes de volver a colocarse de pie para acercarse a la olla y revolver el contenido, mirando de reojo a las gemelas que terminaron quedándose dormidas junto a los juguetes con los que se entretenían. Me levanto para acomodar a las niñas y taparlas con una manta mientras las observo con cariño, sin comprender cómo pueden ser tan revoltosas cuando están despiertas y luego, dormir tan tranquilamente.
—Miroku —la voz de Sango llama mi atención, la observo con curiosidad al notar el gesto enternecido en su rostro —. Muchas gracias por formar esta familia conmigo y por todo lo que haces… no sólo por nosotros, sino también por InuYasha. Estoy segura de que tu amistad ha significado más de lo que admite…
—Sanguito… gracias a ti por darme esta oportunidad y acompañarme en este camino. Créeme que no podría hacerlo de la misma forma sin ti. Además, tú también apoyas mucho a InuYasha, no lo olvides.
Ella me devuelve una sonrisa tranquila antes de seguir con la comida, ambos sabemos que nuestro amigo nos necesita más de lo que admite, pero sabe que aunque no lo pida, siempre podrá contar con nosotros porque es parte de nuestra familia y no vamos a dejarlo solo, ni ahora ni cuando regrese Kagome.
Palabras sin incluir disclaimer ni notas: 1248
¿Aló? ¿Aún hay alguien por ahí esperando las viñetas? Ya hasta me da vergüenza publicar porque es casi un año desde el capítulo anterior, pero bueno... he dicho que jamás abandonaré un fic, aunque tarde años en terminarlo (y tengo pruebas de que lo he hecho, perdón), así que aquí tenemos la siguiente entrega de este bebé que ya está acercándose a su final.
Como lo había mencionado antes, muchos factores han influido en mi desmotivación o falta de inspiración para este proyecto, pero especialmente el Spin-Off que intenta ser una secuela, me ha dado demasiadas decepciones con respecto a mi visión sobre lo que serían sus vidas futuras. Sin embargo, este proyecto nació buscando llenar el vacío que dejó Rumiko en la serie original, durante el tiempo en que Kagome no estuvo presente, y voy a concluirlo para cerrar esa etapa y, quizá luego escribir un fic con mi idea de cómo fue su vida a futuro, con todos los altos y bajos que aún les quedan por enfrentar.
Quiero agradecer y celebrar que este fic ya superó los 370 reviews, yeih~ (son ya 376) y sé que eso es gracias a su infinita paciencia y lealtad. Son un amor, de verdad agradezco con el corazón todo su apoyo a esta loca idea que nació como algo pequeño y finalmente fue agarrando fuerza por sí solo. Un abrazo a la distancia y mis mejores deseos a todos los que se pasen, pero en especial a LudTB, Lady Minisa Bracken, Autb y al guest que se dieron el tiempo de leer aún a pesar de lo mucho que tardo en actualizar y me dejaron sus hermosos reviews. Son lo mejor, de verdad mucho amor para ustedes~ Y también gracias a mi amada beta Nuez, quien sigue teniéndome una paciencia infinita a pesar de las miles de ideas e inseguridades con las que la bombardeo. Todas son un sol (L)
Espero leernos no en tanto tiempo, intentaré terminar pronto este fic.
Un abrazo~
Yumi~
