Primeras veces


Habían pasado ya más años desde que la familia Kagamine había empezado. 13 años, diría Rin, y era la edad que pensaba que Haru debería tener, si fuera un niño de Corea, en donde a los niños se les da el cumpleaños el día en el que son concevidos. A ella le gustaba pensar eso porque su hijo había crecido tan rápido que apenas se había dado cuenta.

De un momento a otro había llegado a la pubertad, y con eso los problemas que todo eso conlleva. Por un lado, se podría decir que Haru estaba en sus mejores años de toda la vida, y apenas en el inicio de estos; era más alto que Len a su edad, su rostro era un poco más maduro, y su mirada más centrada y seria que la de su padre. Su cabello caía de forma agraciada a los lados de su cabeza y de vez en cuando usaba un par de broches en su flequillo que lo hacían ver muy guapo. No solo eso, sino que era muy atlético; Rin no estaba segura de que era lo que le había dado de comer que se había vuelto tan fuerte y ágil de un momento a otro y su cuerpo lleno de músculos, fruto de ser el capitán del equipo de futbol, y de participar en las olimpiadas escolares regionales, eran una prueba de esto.

Y eso no era todo, era tambié muy inteligente. Si no podía ser lider en más clubes, es porque estaba ocupado dándo tutorías a los alumnos de otros grados en la escuela, y porque había ganado el premio estatal de la conferencia de ciencias infantiles gracias a sus presentaciones que tocaban temas bastante avanzados para la gente de su edad. Era bastante inteligente, confiable, y su misma mirada, cuando veía con sus lentes claros de marco rojo, era simplemente cautivadora.

Se sonrojó un poco, y luego rió. Su hijo era tan lindo, no podía evitar pensar en él como un chico tierno y suave como el que tenía en sus brazos cuando nació, pero a la vez pensaba en lo afortunada que sería su novia en cuanto la tuviera.

Lástima que no todo era bueno, al menos no desde el punto de vista de Rin. Haru también se había vuelto más responsivo con ella y más distante con su padre. Por alguna razón, Rin sentía que el ser tan inteligente le había hecho creer que no los necesitaba. Había ocaciones en las que se metía a su cuarto y no dejaba de escucharse la música a todo volumen, y cuando entraban en su habitación lo encontraban sentado, estudiando, siempre de forma silenciosa.

A veces, cuando trataba de abrazarlo, el muchacho se sonrojaba y se alejaba de ella con una mirada confundida mientras pedía que lo dejara solo. Con Len las cosas no eran tanto mejores, Pues el Kagamine se había vuelto más importante en su empresa musical, y ahora pasaba más tiempo fuera, lo que significaba menos tiempo para convivir con Haru. Eso le preocupaba a Rin.

Lo había visto volverse un chico maduro y capaz, si... pero a la vez, le parecía que había crecido demasiado rápido, que se había vuelto un hombre independiente por si mismo.

-Rin, oye... -dijo Len mientras entraba a la casa al lado de Haru, ambos habían ido a una junta con el director, este había mandado a llamar a Haru y a sus padres, pero Len decidió ir, pues tendría que viajar ese mismo día y quería ser él quien aprovechara el día con Haru.

-¿Qué pasó? -dijo la Kagamine, se había quedado dormida en el sofá, tan inocente y desprotegida.

Era un deleite para la vista de Len. Los años no los habían tratado mal a ninguno de los dos, apenas eran adultos que no llegaban a los 30 años, y Rin seguía manteniendo la misma sensualidad que desde sus 20 años. Sus caderas eran anchas, sus muslos nada que envidiar a los de Miku o Luka, sus pechos habían comenzado a crecer desde el embarazo y su cabello, ahora largo y cedoso la hacía ver simplemente encantadora. Complementaba todo esto usando siempre faldas cortas y medias que alcanzaban hasta su muslo, junto con blusas blancas o similares y sin olvindar su clásico moño blanco en el tope de su cabello.

-Creo que Haru tiene que decirte algo -dijo Len mientras sostenía el hombro de su hijo.

-¡Ya te dije que yo no hice nada malo! ¡Ella fue la que se tropezó sobre mi! -dijo el muchacho mientras se sonrojaba y se cubría de manera defensiva.

Len suspiró, Rin los miró a los dos con confusión.

-¿Qupe fue lo que pasó? -preguntó nuevamente, sin querer condenar a su hijo.

-Los maestros vieron a Haru y a una chica de su clase en una posición... comprometedora en mitad de la cancha de volleyball -dijo Len, apenado por decir eso.

-Si, fue porque esa chica estaba metiendose al campo, yo retorocedí y ella se tropezó conmigo, y no es mi culpa que su gordo trasero quedara sobre mi cara -dijo Haru molesto, pero más que nada, avergonzado.

-No hables así de tu compañera... -dijo Len, tratando de guardar cualquier forma de juicio-. por desgracia, a ti no te toca decidir eso.

-¿Y qué fue lo que ocurrió? ¿Acusaron a Haru de algo? -dijo Rin preocupada.

-No, no lo acusaron de nada -dijo Len mientras pasaba al lado de su esposa y le acariciaba el cabello-. Pero solamente porque el director sabe lo importante que es esta época del año en la que se acercan los exámenes finales, Haru necesita concentrarse en ellos para ser admitido en una buena escuela secundaria, y aparte de eso, la escuela necesita su promedio para seguir destacando en el área académica -dijo Len mientras se sentaba resignado.

-Bien, al fin sivió de algo ser tan inteligente -dijo Rin segura de tener la ventaja en esa situación-. ¿Ya lo ves, hijo? Por eso te dije que valía la pena estudiar tanto, ya te empiezan a abrir las puertas...

Dijo mientras le daba la mano a su hijo con una sonrisa cómplice y este aceptaba, dando una palmada.

-Rin, esto es serio, no fue correcto, esa clase de cosas no deberían de ser pasadas por alto así como así... -dijo Len con sorpresa de que su esposa apoyara algo así.

-Eso solo es cierto si asumes que soy un pervertido y de verdad quería tocar a mi compañera de esa manera... -contestó Haru mientras veía a su padre con resentimiento.

-Haru... no digo que seas un pervertido, solo... no quiero que las cosas se pasen por alto solo por un tipo de ventaja... -dijo tratando de sacar un punto bueno para discutir.

-Pero no hice nada malo... en todo caso, tal vez es el universo equilibrándose -dijo con desagrado mientras se sentaba frente a su madre.

-Bueno, tu padre también fue un chico pervertido, así que tal vez piense que es de familia -contestó Rin poniendose sentada.

-¡Pero... ! -Haru se sonrojó intensamente, mirando a su madre de arriba hacia abajo como si se sintiera acusado de algo-. Olvidenlo, me voy a mi cuarto -y dicho y hecho, se fue a su habitación.

Len y Rin se mantuvieron en sus asientos un momento, comenzaron a hablar acerca de lo dificil que era la crianza en aquellos momentos, pero justamente cuando tenían que continuar hablando del asunto, Len se levantó, anunciando que tendría que irse.

-Bueno, Rin, lo lamento mucho pero... sabes que me toca hacer un viaje algo largo, tendré que ir a Shangai por unos días... -dijo con consternación.

-Está bien... me alegra que te consideren tan importante para ese soundtrack que tengan que pagarte un boleto de avión y un hotel de 5 estrellas -dijo Rin con tranquilidad.

-Jeje, lo sé, bueno, te amo Rin, espero verte pronto de nuevo, saluda a Haru por mi parte -dijo Len mientras besaba los labios de Rin.

Ella lo sujetó como si no quisiera que se fuera nunca de su lado. Los viajes no eran tan constantes pero aún así, cada que se mantenían separados de esa manera a ella le dolía un poco, nacieron juntos, después de todo, y su cuerpo sentía la ausencia de su otra mitad. El beso se terminó y se miraron a los ojos, Len, como si todavía deseara otra ronda de amor con su esposa, se retiró.

-Bueno, nos vemos...

Rin apenas alcanzó a decirle que lo amaba antes de verlo salir.

No le gustaba crear dramas de la nada, pero es que se llegaba a sentir bastante sola. No era como si no apreciara la compañía de Haru, pero era... diferente. Un esposo puede suplir ciertas necesidades que nadie más puede. Es decir, sabía que Luka y Gakupo tenían una relación abierta y podían darse placer el uno al otro y contar con que los demás también entraban en le disfrute carnal, pero nada más. Ella no quería recurrir a algo así, en especial porque no se trataba solo de una situación carnal, era de algo más... un vacío emocional que se quedaba durante las ausencias de su esposo.

De tantas cosas que se ponía a pensar, olvidaba que estaba todavía esperando a arreglar las cosas con Haru, de alguna manera tenía que concentrarse más en ser madre que nada. Se puso de pie, dispuesta a arreglar las cosas, pensando en lo poco que podía importar su propio líbido...

Justamene cuando estaba a punto de llegar al cuarto de su hijo, vió que estaba vacío, volteó a ver a los lados y de pronto escuchó pasos suaves detrás de si mismo.

-Ah, Haru, donde estabas... -pero guardó silencio al verlo.

Su pequeño hijo estaba semidesnudo, con nada más que una toalla agarrada de la cintura, se había dado un baño y su húmedo cuerpo estaba aun reluciente, Rin pudo ver con detalle los músculos que tan bien se habían desarrollado, y la cara, con su caído cabello mojado solo lo hacían verse más... atractivo. El sonrojo de Rin fue monumental, su corazón se aceleró a mil por hora.

-¿Ah... mamá... que pasa? -dijo Haru sin comprender por su mamá estaba tan sonrojada al verlo, comenzó a cubrir un poco su cuerpo, en especial... aquella parte...

-N-nada... solo quería conversar contigo acerca de lo que pasó pero... creo que será mejor hacerlo luego -trató de pasar a su hijo, pero se hizo contra la pared para evitar tocarlo o algo por el estilo, pese a lo amplio que era el pasillo.

-¿T-todo está bien? -preguntó Haru, tan nervioso ahora él como su madre.

-S-si... todo está bien -dijo Rin mientras se apartaba, su cara estaba completamente roja. Solo trató de desviar la mirada en lugar de seguir viendo el cuerpo humedo y desnudo de su hijo-. Te... te ves bien -solo dijo eso y luego salió corriendo, dejando al chico todavía más confundido que antes.

Fin del capítulo 7

A que no se esperan lo que va a ocurrir en el siguiete cap... en serio, traten de adivinar!