Se retiró los lentes con cansancio. Sobó sus sienes para aliviar el dolor de cabeza y respirando aliviado de que al fin todo estaba en orden.
Agradeció a sus empleados y depositó lo prometido a cada uno de ellos. Uno por uno se fue retirando y despidiendo de él hasta quedar solamente con su secretaria.
-Afortunadamente se pudo recuperar las ganancias obtenidas en el trimestre señor Goku-señaló la mujer enviando los datos a los accionistas
-Es mejor tomar nuestros tiempos para no dejar nada a medias. Fue buena idea hacer esto semanas antes del cierre de resultados-se estiró un poco yendo ambos hacia el estacionamiento
-Agradezco el que se haya ofrecido a llevarme a casa-comentó apenada ya que le llamó a su novio para ello pero no le respondió
-No te preocupes, nadie me está esperando en casa ya que mi mujer salió a visitar a su padre-subieron al vehículo y tomaron rumbo al hogar de la peliazul
Al dar la vuelta a la calle donde se encontraba la casa de la secretaria, ambos notaron con extrañeza que estaba estacionado frente a ella el coche de Yamcha.
-Esto es raro, dijo que no estaría aquí hasta la otra semana-ambos bajaron quedando aún mas intrigados al ver el auto de Milk enfrente
-¿Qué hace Milk aquí?
Teniendo un mal presentimiento, caminaron rápidamente a la casa y al abrir la puerta escucharon ruidos extraños en la sala. Al adentrarse más vieron con sorpresa y horror a sus respectivas parejas teniendo sexo en el sillón.
-¡¿QUÉ CARAJO YAMCHA?!-gritó furiosa provocando que ambos se separaran asustados
Notaron shockeados que también estaba Goku frente a ellos con los puños apretados.
La discusión fue acalorada y llena de gritos que terminaron por ser corridos el par de infieles y con las cuentas bloqueadas de cada uno.
En menos de una semana, todos en la empresa sabían de lo ocurrido y el cómo el par de malagradecidos quedaron sin un centavo.
Maron a pesar de que continuaba realizando su trabajo, se le notaba triste y decaída.
Un día estaba terminando de acomodar la agenda de su jefe cuando este llegó a su escritorio donde le dejó un café y varios panes. La chica sonrió agradecida aceptando los presentes.
-Ya no tendrás que preocuparte por cuidar tu figura para ese imbécil-ambos rieron por lo dicho
-Tiene razón, no sabía que le gustaban las momias-soltaron la carcajada aliviando el ambiente-le agradezco todas las atenciones que ha tenido conmigo a pesar de que usted también no está teniendo un buen momento
-Hay que apoyarnos. Iniciamos juntos este negocio y no podría dejar que mi excelsa secretaria decayera en su trabajo por culpa de un patán bueno para nada
Siguieron platicando hasta la hora de salida.
Un nuevo conteo de ganancias y pérdidas llegó a la empresa. Afortunadamente eran menos elementos por revisar, firmar y aprobar.
Jefe y secretaria como siempre fueron los últimos en terminar hasta ver todo en orden.
-Por fin terminamos-se estiró un poco para relajarse
-Hiciste un buen trabajo-comentó con una leve sonrisa masajeando sus hombros
Observó que su ayudante tenía un poco movida su blusa de tirantes. Bajó sus manos hacia sus pechos y las introdujo dentro de la misma.
-Veo que hay algo más que necesita relajarse-con calma amasó los grandes pechos de Maron provocando suspiros en la mujer
-Es usted muy invasivo señor Goku-giró su cabeza para verle con una sonrisa coqueta
-Solamente con usted señorita Maron-se agachó hacia su rostro y le besó de forma apasionada siendo correspondido de la misma forma
En pocos minutos la ropa se esparció por toda la oficina quedando completamente desnudos en la gran silla del empresario donde la peliazul dejó sus piernas a ambos lados de él para introducir el enorme pene de su jefe dentro de si.
Se sentó de golpe provocando un grito de placer en ambos.
Lo tomó de los hombros y cabalgó en él entre gritos y gemidos de placer. El pelinegro le agarró de la cintura para ayudarle a meter más su falo.
Tiempo después se liberaron en un gemido obseno que cubrió toda la oficina.
Terminaron completamente cansados y sonrientes para luego besarse nuevamente.
