En las afueras de Los Ángeles, California, justo en las orillas de la playa, dentro de una acogedora casa, una pareja de tez morena se encontraba preparando la cena, moviendo la cabeza al ritmo de la música que sonaba en la radio. Ambos parecían tener unos cuarenta años.

Continuaron cocinando al compás de la música, sus movimientos tan sincronizados que parecían uno solo. La armonía de sus movimientos era casi poética.

Mientras la música seguía sonando en la cocina, la puerta de entrada se abrió y entraron dos chicas, Anne y Marcy, visiblemente agotadas y respirando con dificultad.

- ¡Hola, Anne! ¡Hola, Marcy! - Saludó el hombre que estaba cocinando junto con la mujer. Se asomó por la puerta de la cocina y luego se acercó a ellas, sosteniendo un plato lleno de dientes de ajo picados.

- Ho... hola, papá... - Dijo Anne entre jadeos, finalmente tomando una respiración profunda.

- ¡Hola, Señor Boonchuy! - Saludó Marcy con alegría, agitando la mano de un lado a otro. El señor Boonchuy miró con cierta extrañeza el comportamiento de su hija y su amiga.

- ¿Chicas, les pasa algo? - Preguntó con duda en su voz, apuntándolas con una cuchara de metal que usaba para la salsa de pescado.

- N-no, papá, todo está bien, ¿verdad, Mar-Mar? - Dijo Anne, instando a Marcy a continuar.

- Ah, sí, todo bien. No es como si nos hubiera perseguido la poli... ¡Ay! - exclamó Marcy al recibir un codazo de Anne para que no hablara más. Marcy, al darse cuenta, sonrió nerviosamente - Uh, ¿están cocinando Pad Kra Pao Gai? - Preguntó rápidamente Marcy, cambiando de tema y arrugando la nariz por el olor de la comida.

- ¡Sí! - Exclamó la mujer que estaba cocinando junto con el señor Boonchuy, asomándose por un momento antes de volver a la tarea - ¿Marcy, quieres acompañarnos? - Preguntó la señora con amabilidad desde la cocina.

- Mar-Mar... - Murmuró Anne en voz baja, tratando de llamar la atención de su amiga, pero Marcy ya estaba emocionada por la idea de comer comida casera tailandesa - Por supuesto que sí, Señora Boonchuy, estaría más que feliz de comer su comida - Continuó Marcy con notable interés en lo que preparaban los padres de Anne.

- ¡Mar-Mar! - Gritó Anne en voz baja, logrando captar la atención de su amiga. Marcy se volvió y al ver la expresión de Anne recordó lo que tenían planeado.

- Ah, sí, ahora los acompaño. Primero, Anne y yo haremos... una tarea en equipo, sí - Dijo Marcy con confianza en su rostro - No tardamos, ven, Mar-Mar - Dijo Anne entre risas nerviosas mientras subía las escaleras a su habitación. Marcy la siguió, pero antes de terminar de subir, se asomó de nuevo a la cocina - Por cierto, qué buena música - Elogió el gusto musical de los padres de Anne.

- ¡MARCY!

- Ya voy, ya voy...- Respondió Marcy subiendo las escaleras tras el grito de Anne.

Los padres de la joven Boonchuy se miraron confundidos, encogiéndose de hombros ante el extraño comportamiento de su hija y su amiga, pero decidieron seguir cocinando y solo dejaron salir un simple "Neh" saliendo de sus bocas.

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Ya en la habitación de Anne, ambas chicas entraron y Anne procedió a cerrar la puerta con seguro antes de caminar hacia el centro de la habitación.

- Marcy, enciende la televisión. No quiero que mis papás escuchen algo de esto - Dijo Anne mientras dejaba su mochila en el suelo y abría el cierre hacia el otro lado.

- Ya está - Respondió Marcy, encendiendo el televisor. Estaba sintonizado en el canal de noticias, donde se informaba sobre lo sucedido en la preparatoria de Midtown, en Nueva York. El titular decía "Misteriosa heroína aparece". Marcy se sentó junto con Anne en el suelo de la habitación. Anne sacó del interior de su mochila aquella estrella de metal azul que habían encontrado en la playa, y ambas chicas la miraron con curiosidad.

- Es bonita - Comentó Anne.

- Sí, ¿no era más brillante? - Preguntó Marcy, notando la falta de brillo que tenía la estrella - Cierto, recuerdo que tenía ese brillo - Dijo Anne mientras movía la pieza con sus manos.

- Déjame verla - Dijo Marcy con interés por la pieza.

Anne pasó la pieza a Marcy, quien la examinó con más detalle. Giró la estrella y abrió los ojos al ver algo interesante grabado en ella - Aquí tiene un grabado - Señaló Marcy con su dedo hacia una parte de la pieza.

- ¿En serio? - Preguntó Anne, dirigiendo su vista hacia donde señalaba Marcy - No alcanzo a ver lo que dice, pero parece que hay algo escrito - Explicó Marcy.

Anne siguió mirando y, a diferencia de su amiga, pudo ver lo que estaba escrito en el grabado. Las letras se iluminaron en una tenue luz de color cian antes de desaparecer, pero a pesar de ello, Anne había logrado captar lo que decía – Nova - Dijo Anne en voz baja.

- ¿Eh? - Preguntó Marcy, extrañada por la respuesta de su amiga - El grabado dice Nova - Explicó Anne. Marcy intentó revisar el grabado, pero no logró ver las palabras. Solo podía percibir las señales de que había un grabado ahí - No veo la palabra Nova - Dijo Marcy, desconcertada.

- No crees que esta estrella provenga de... - Pero antes de que Marcy pudiera terminar de hablar, la puerta de la habitación de Anne fue tocada desde el exterior. Ambas chicas se giraron hacia la puerta, y Anne se levantó mientras Marcy, aún con la pieza de metal en la mano, rápidamente se dirigió hacia la cama de Anne y la colocó sobre la almohada de su amiga. Luego, adoptó rápidamente una posición como si estuviera leyendo algo, sosteniendo su cabeza con la mano izquierda.

Anne abrió la puerta y vio que se trataba de su madre - Hola chicas, solo quería ver si iban a comer - Dijo la señora Boonchuy, quien miró un poco extrañada la posición de Marcy, pero decidió no darle demasiada importancia.

- ¡Sí, ahora bajamos! - Dijo Anne con una sonrisa nerviosa.

- Okey... ¿por cierto qué están haciendo? Tienen el volumen de la televisión muy alto - Preguntó la madre de Anne con cierta duda en su voz.

- Estábamos... estábamos viendo caricaturas - Respondió rápidamente Anne con nervios.

- ¿Estaban viendo caricaturas en el canal de las noticias? - Preguntó desconcertada la señora Boonchuy, mientras el sonido de las noticias se escuchaba desde el televisor de la joven. Anne soltó una risa nerviosa ante la pregunta de su madre – Síp - Contestó tímidamente la chica.

La señora Boonchuy la miró un poco extrañada con los ojos entrecerrados – Bueno - Dijo, cambiando su expresión a una más alegre. Luego, simplemente se fue de la entrada del cuarto de Anne para bajar por las escaleras. Anne suspiró levemente y luego se volvió hacia Marcy, quien la miraba con picardía mientras movía su pie izquierdo lentamente - ¿Eh, Annita, le estás mintiendo a tu mamá? - Dijo Marcy en tono burlón. Anne se sonrojó un poco y rápidamente negó con la cabeza ante la ocurrencia de Marcy.

- ¡Mar-Mar! - Exclamó Anne entre un leve rubor en su rostro. Marcy solo rió mientras se levantaba de la cama.

- Vamos, ya sabes que mi mamá se enoja cuando no comemos su comida - Dijo Anne dirigiéndose a las escaleras, seguida de Marcy, quien soltó un chillido de alegría anticipando la buena comida de la familia Boonchuy.

Mientras dejaban la habitación y apagaban la luz, la pieza de metal que estaba sobre la almohada de Anne emitió unas leves chispas de color cian antes de apagarse.

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Pasaron los minutos y la familia Boonchuy, junto con Marcy, estaban terminando de comer. El ambiente era agradable, con risas que no se hicieron esperar, aunque principalmente provocadas por los malos chistes del Señor Boonchuy. Solo él y Marcy parecían disfrutarlos, mientras que la señora Boonchuy soltaba una risilla y Anne los observaba con cierta extrañeza, sin entender el chiste de su padre.

Pronto, el tema de los chistes cambió por otro más normal - ¿Y cómo va la escuela, Marcy? ¿Cómo les está yendo en su último año de secundaria? - Preguntó la madre de Anne.

- Nos está yendo bien, solo que nos está dejando muchas tareas - Respondió Marcy con cierta pesadez en las últimas palabras.

- Y sin mencionar los proyectos que nos deja la profesora Margo... - Agregó Anne, recostándose en el respaldo de la silla y bajando lentamente hasta que su espalda tocó el cojín, para luego volver a incorporarse -Es como una hidra, hacemos un proyecto y aparecen dos más - Los padres de Anne rieron levemente al escuchar el descontento de su hija.

- ¿Y qué planeas estudiar, Marcy? - Preguntó el Señor Boonchuy. Anne, al escuchar esa pregunta, se atragantó un poco, entre tosidos trató de respirar y, cuando finalmente lo hizo, tomó dos sorbos largos de agua - ¿No creen que sea una pregunta algo anticipada? - Preguntó Anne, con cierto nerviosismo en su voz.

- ¿Qué tiene de malo saber lo que quiere estudiar? - Preguntó la madre de Anne, mientras miraba a su hija y procedía a comer un bocado de la comida con su tenedor. Anne quedó muda y trató de esquivar la mirada de su madre.

- Supongo que, como eres buena con las computadoras, estudiarás computación - Dijo el padre de Anne con tono alegre en su voz, antes de dar otro bocado.

- A decir verdad, me gustaría estudiar dise...- Pero antes de que terminara de responder, un sonido se hizo presente en el comedor: era el sonido de una llamada telefónica que provenía del bolso (mariconera) de Marcy - Ah, disculpen - Dijo Marcy mientras sacaba su teléfono y se levantaba de su asiento para contestar la llamada. La familia Boonchuy continuó comiendo, mientras Anne jugaba con su tenedor en la poca comida que había en su plato.

- ¿Y cómo les fue hoy en Thai Go? - Preguntó Anne, interesada por el día de sus padres con su negocio de comida tailandesa.

- Nos fue bien, llegaron más clientes de lo habitual. Fue divertido ver a tu padre estresándose - Dijo entre risillas la señora Boonchuy - ¿Estresado? - Preguntó Anne con interés, y su padre la siguió con un suspiro de cansancio.

- Había una señora que se quejó porque encontró un camarón en su sopa... ¡y era Tom Yum Goong! Estuve casi una hora explicándole que la sopa debía tener camarones - Se quejó el padre de Anne, recordando esa experiencia. Anne, ahora entendiendo el chisme, procedió a reír levemente, al igual que su madre.

Mientras la convivencia continuaba, Marcy regresó después de su llamada, luciendo relajada, y volvió a sentarse en su asiento.

- ¿Qué pasó, Mar-Mar? - Preguntó Anne, dando un último bocado a la comida mientras miraba a su amiga sentarse - Era mi mamá, me dijo que ya era tarde y que volviera a casa - Contestó Marcy.

- ¿Si gustas te podemos llevar? - Sugirió la señora Boonchuy a Marcy.

- ¿Segura, señora Boonchuy? - Preguntó Marcy con duda.

- Claro que no hay problema, Mar-Mar - Dijo sonriendo Anne. En ese momento, la mamá de Anne se levantó de su silla - Bueno, vamos de una vez. Pronosticaron lluvia y no quiero limpiar el auto ahora - Dijo entre risas la mujer.

La señora Boonchuy, junto con Anne y Marcy, quien tomó sus cosas, siguió a las dos a la entrada de la casa. Antes de cerrar la puerta, la señora Boonchuy la abrió de nuevo.

- Cariño, luego regresamos. ¿Puedes limpiar los trastes mientras tanto? - Preguntó a su marido.

- Claro, linda, mâi mii bpan-hăa - Decía el señor Boonchuy en un acento tailandés mientras sonreía y levantaba el pulgar. La señora Boonchuy sonrió ante la respuesta de su esposo y luego cerró la puerta.

El señor Boonchuy esperó un momento, luego se dirigió hacia la mirilla de la puerta y vio que su esposa, junto con su hija y la amiga de esta, ya se iban en el auto. Él sonrió - ¡Genial! - Exclamó con alegría y rápidamente se dirigió a una habitación cercana a la cocina que servía como oficina. Encendió su computadora de escritorio y se puso unos audífonos con micrófono incorporado.

- ¡Hola, chicos, ya regresé! - Dijo el señor Boonchuy mientras se disponía a jugar en línea con sus amigos del juego, que parecía ser un juego de estrategia MMO. Movió a su personaje hasta que un enemigo lo hirió y terminó derribándolo - ¡D'oh! - Exclamó quejándose por haber perdido, para luego dejar caer su cabeza sobre el teclado.

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Pasada una hora, la señora Boonchuy y Anne habían dejado a Marcy en su casa. Las amigas se despidieron, y la madre de Marcy solo saludó con la mano sin decir nada. Ahora estaban solas, madre e hija, mientras conducían por la autopista de regreso a casa. La madre de Anne escuchaba la música de la radio, mientras que Anne miraba por la ventana de su lado, observando cómo las pequeñas gotas de lluvia se deslizaban por el cristal.

Cuando llegaron a un semáforo en rojo, la señora Boonchuy se detuvo y miró a su hija, quien seguía perdida en sus pensamientos mientras miraba por la ventana.

- ¿Iûuk sǎao, estás bien? - Preguntó la señora Boonchuy, bajando un poco el volumen de la música para poder escuchar a su hija. Anne giró la cabeza hacia ella al escucharla.

- Sí, no es nada - Contestó Anne brevemente.

El semáforo se puso en verde y la señora Boonchuy siguió conduciendo - ¿Se trata sobre lo que quieres estudiar? - Preguntó con tono de duda la mujer. Anne solo asintió con la cabeza sin decir nada.

- Sabes que puedes decirme lo que sea, solo dime qué pasa - Dijo en un tono tranquilo y maternal la señora Boonchuy mientras esperaba la respuesta de su hija. Anne miró hacia sus pies y jugueteó con ellos un poco antes de responder. Finalmente, cuando se sintió lista, dejó salir un suspiro - Es solo que... aún no sé qué estudiar. No sé para qué soy buena - Dijo Anne con cierta duda en su voz y mirando hacia abajo.

La mujer, al ver a su hija así, sonrió con empatía y luego fijó su vista en el camino.

- Anne, a veces la vida no es como queremos... Sabes, yo no pensaba en tener mi propio negocio de comida junto con tu padre. Quería ser doctora... Pero me di cuenta de que mi talento estaba en la comida y en cómo eso hacía felices a mis seres queridos y a las personas. Lo que trato de decirte es que no lo pienses demasiado. Piensa en lo que te gusta, y si puedes estudiarlo y trabajar en ello, inténtalo. Sea lo que elijas, quiero que sepas que tu padre y yo te apoyaremos de la mejor manera - Dijo la madre de Anne, deteniéndose en otro semáforo rojo y luego poniendo su mano sobre el hombro de su hija. Anne estaba sonriendo y una leve lágrima escapó de sus ojos - Gracias, mamá - Dijo Anne.

- No hay de qué, mi niña - Dijo la señora Boonchuy antes de abrazar a su hija, quien correspondió al abrazo. Mientras madre e hija se abrazaban en un momento emotivo, fueron interrumpidas por el sonido de una bocina de auto que provenía de atrás, indicando que el semáforo había cambiado a verde.

- Creo que deberíamos movernos - Dijo Anne entre risas - Sí, yo creo que sí - Continuó la mujer mientras reía levemente. Mientras su madre conducía, Anne sonrió y se quitó las lágrimas de la cara con su muñeca. Esta vez, miraba por la ventana no con una cara de tristeza, sino de alegría, y curiosamente las gotas de lluvia que pasaban por el cristal formaban una cara sonriente.

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Ya en casa, los padres de Anne se dirigieron a su cuarto para dormir, mientras que Anne llevaba una toalla consigo para bañarse. Una vez en el baño, Anne se cepilló los dientes antes de entrar a la ducha. Al terminar su aseo dental, extendió la mano hacia la llave del agua de la regadera para ajustarla a la temperatura deseada. Sin embargo, cuando apenas rozó el metal de la llave con los dedos, una leve chispa azul apareció. – Ay - Dijo Anne mientras se frotaba el dedo tras la pequeña descarga eléctrica. Miró su mano con perplejidad - Creo que tengo demasiada electricidad estática - Explicó Anne, tratando de entender lo sucedido.

Pasaron unos minutos y Anne ya estaba cambiada, lista para dormir. Agarró su celular con la intención de ver un video antes de acostarse, pero al encontrar uno interesante y llegar a la mitad, se quedó dormida. Su mano que sostenía el teléfono se deslizó hacia abajo, dejando caer el dispositivo ligeramente al suelo mientras el video seguía reproduciéndose. Anne murmuró dormida, emitiendo algunos sonidos suaves debido al sueño que estaba experimentando.

En el sueño, Anne se encontraba en un lugar similar al espacio, rodeada de miles de estrellas y nebulosas brillantes. Era un escenario hermoso, y Anne se maravillaba ante la belleza del entorno. Sin embargo, esta tranquilidad se vio interrumpida cuando sintió algo en su brazo. Dirigió su mirada hacia la parte de su cuerpo donde había sentido la sensación, y abrió los ojos sorprendida al ver lo que ocurría: su brazo comenzó a agrietarse, emitiendo un intenso brillo de color cian desde las grietas. Anne se aferró al brazo con su otra mano, pero pronto esta también comenzó a resplandecer en ese mismo tono azulado. Gradualmente, su cuerpo entero comenzó a agitarse, mientras el resplandor cian inundaba cada parte de su ser.

Anne jadeó mientras un líquido del mismo color que el brillo emanaba de su boca. Llevó la mano hacia su boca y observó el líquido con horror. Intentó huir, pero se encontró paralizada, incapaz de moverse, como si estuviera atrapada bajo el agua. Los ojos de la chica, junto con su cabello, comenzaron a brillar con el mismo tono cian. Gradualmente, la escena espacial se desvaneció bajo el intenso resplandor cian que lo inundó todo.

Mientras tanto, en la realidad, Anne se movía inquieta en su cama, aún dormida. Curiosamente, una pequeña chispa de color cian apareció en su rostro. Anne siguió murmurando hasta que finalmente cayó en un sueño profundo.

La habitación quedó sumida en el silencio, solo interrumpido por el sonido del video del celular, el cual se apagó al terminar. Ahora reinaba un silencio total en la habitación.